~ One of a Kind ♥ ~

Leave the reality behind. This is YOUR story.

  • 15th April
    2011
  • 15
CAPITULO 17.


“¿Cuál es más lindo?” Dijo mostrándome dos vestidos. “¿El morado o el gris?” Yo solo la miré con cara de ‘¿En serio?’.
“El azul.” Contesté.
“Tienes razón, el morado será.” Me entregó el vestido sobrante y entró al probador. Yo esperaba afuera cuando dos chicas como de mi edad se acercaban a mí.
“¿Eres Nick Jonas?” Preguntó la rubia. Yo solo asentí. 
“¿Podrías tomarte una foto con nosotras?” Preguntó la otra chica. 
“Si, claro.” Dije amablemente. Nos acomodamos y una empleada nos tomó la foto. Pero no se fueron de ahí.
“¿Qué haces aquí? Quiero decir, aquí venden ropa para mujeres.” Me miró la rubia. 
“Oh, yo…” No sabía que decir
“No seas así, Amber. El qué haga aquí no te interesa.” Contestó la castaña. Yo la miré de forma agradecida. “Nos vamos. Gracias por la foto.”
“Adios, Nick.” Se despidió Amber de una forma… coqueta. 
“La rubia no me agrada.” La voz de ______ apareció detrás de mí. Yo volteé rápidamente. 
“Me asustaste.”
“No tienes cara de asustado. Como sea, la rubia es odiosa.”
“Supongo que la conoces.”
“Si. Y no me agrada.”
“Me he dado cuenta de eso.” Reí disimuladamente. “¿Llevarás ese vestido?” Señalé lo que traía entre sus manos.
“Si. Creo que esto usaré en la fiesta.” Se acercó a la cajera y le extendió el vestido.
“Buenas tardes. ¿Sería todo?” Preguntó amablemente la chica.
“Si, es todo.” Dobló su vestido y lo metió en una bolsa. Después ella pagó y salimos de ahí.
“¿Buscamos a los demás? Me preguntó, pero su teléfono comenzó a sonar. “Es Demi.” Susurró. “¡Demetria!” Contestó ella feliz, como siempre lo hacía. No sabía para que la buscaba, pero supuse que no sería una llamada corta. Mientras seguíamos caminando me percaté de que la tienda de música quedaba cerca. Le hice una seña y entramos. Ellas seguían y seguían hablando. Hacía semanas que quería comprar una guitarra nueva, pero no me había tomado el tiempo necesario para buscar una. 
______ seguía a mi lado, de vez en cuando haciendo comentarios sobre las guitarras pero no había alguna que me gustara del todo. Hasta que terminó de hablar con Demi.
“Me encantaría aprender guitarra.” Dijo admirando una. La tomó entre sus manos y comenzó a ‘tocar’ cosas sin sentido.
“Si, creo que necesitas clases.” Bromeé. 
“Que gracioso, Nicholas.” Dijo con cara de pocos amigos. La puso de nuevo en su lugar.
“Yo te podría enseñar.” Me ofrecí.
“No, gracias. Buscaré a alguien más. Tal vez Kevin… o Joe.” Y no sé porque pero el solo imaginarme a Joe como su maestro no me agrado mucho. Y creo que ella se dio cuenta.
Cuando salimos de la tienda nos encontramos a Joe comprando helados justo enfrente. Nos acercamos a él.
“¿Quieren algo?” Preguntó.
“Yo no, gracias.” Respondí.
“¡Yo si!” Dijo ella como una niña pequeña… bueno, si es pequeña. Pero no niña.
Aun recuerdo cuando la vi en bikini. Digo, fue hace dos días. Nunca me había fijado en ella de esa forma pero… tenía buen cuerpo. No podía negarlo. Y el verla así había provocado que mis hormonas se alocaran un poco. Tal vez demasiado. También ese día me había dejado llevar por unos segundos. 
“Aquí tienes, ______” Joe le entregó el helado y una servilleta. “La servilleta es por si un accidente llega a pasar.” Le guiño un ojo.
“¡Ah!” Ella rió. “¡Aléjate!” Volvió a reír más fuerte y Joe con ella. “Había olvidado ese detalle.” 
“¿Has olvidado el día que nos conocimos?” Fingió enojo. “No te creí capaz.”
“Claro que no, tonto.” Ella se acercó a él y lo abrazó. “Si no fuera porque me tumbaste el helado ese día no estuviera aquí.” Ahora todo tenía sentido para mí.
“Un placer haberlo hecho.” Bromeó él. Y mentalmente le agradecí por eso.
Cuarenta minutos después estábamos en casa de Demi.
“Joe, cariño. ¿Cómo has estado?” Saludó la mamá de Demi. Joe siempre había sido su favorito. Y recuerdo que una vez nos confesó que la idea de que él y su hija salieran no le molestaría en absoluto. Claro que ninguno de los dos estaba ahí cuando lo dijo.
“Hola. Muy bien, gracias.” Dijo el cortésmente.
“¡Chicos! ¡______!” Entró Demi a la sala y nos abrazó a todos. “Me alegra que vinieran. Necesitaba compañía.”
“Hacía tiempo que no te veíamos.” Dijo Kevin.
“Dirás tu y Danielle porque siempre andan juntos.” Demi los miró divertida.
“Pero ya estamos aquí.” Dijo la novia de mi hermano mayor.
“¿Por qué no se quedan todos a dormir aquí?” Sugirió.
“Sería divertido.” Sonrió Joe.
“Yo no sé, últimamente no he pasado mucho tiempo en casa.”
“Por favor, no quiero quedarme yo sola con dos machos.” Le suplicó. “Si algo sucede por la noche, alguien tiene que defenderme.” Dramatizó.
“Yo te protegeré, nena.” Dijo Joe con voz varonil y rodeó sus hombros. Demi sonrió y se sonrojó un poco. _______ y yo nos dimos cuenta y nos miramos.
“Err, creo que aquí sobramos, amor.” Le dijo Kevin a Danielle. La miró y besó su mejilla.
“Creo que NOSOTROS somos los que sobramos.” Dije yo, refiriéndome a _______ y a mí.
“Tienes razón.” Bromeó Joe. “Pero ustedes pueden ir por allá a fingir que solo son ‘mejores amigos’.” ______ rió y se acercó a mí.
“Vamos, Nick. Pasemos un tiempo a solas.” Tomó mi mano y comenzó a jugar con mi cabello. “Creo que nos han descubierto.” Mi corazón comenzó a latir aun más fuerte y creo haber sentido un aumento de temperatura. Tenía planeado seguirle el juego, pero de mi boca no pudo salir ni una palabra.
“Si todo lo que acaban de decir y hacer fuera verdad…” Dejó él la frase en el aire.

CAPITULO 17.

“¿Cuál es más lindo?” Dijo mostrándome dos vestidos. “¿El morado o el gris?” Yo solo la miré con cara de ‘¿En serio?’.

“El azul.” Contesté.

“Tienes razón, el morado será.” Me entregó el vestido sobrante y entró al probador. Yo esperaba afuera cuando dos chicas como de mi edad se acercaban a mí.

“¿Eres Nick Jonas?” Preguntó la rubia. Yo solo asentí.

“¿Podrías tomarte una foto con nosotras?” Preguntó la otra chica.

“Si, claro.” Dije amablemente. Nos acomodamos y una empleada nos tomó la foto. Pero no se fueron de ahí.

“¿Qué haces aquí? Quiero decir, aquí venden ropa para mujeres.” Me miró la rubia.

“Oh, yo…” No sabía que decir

“No seas así, Amber. El qué haga aquí no te interesa.” Contestó la castaña. Yo la miré de forma agradecida. “Nos vamos. Gracias por la foto.”

“Adios, Nick.” Se despidió Amber de una forma… coqueta.

“La rubia no me agrada.” La voz de ______ apareció detrás de mí. Yo volteé rápidamente.

“Me asustaste.”

“No tienes cara de asustado. Como sea, la rubia es odiosa.”

“Supongo que la conoces.”

“Si. Y no me agrada.”

“Me he dado cuenta de eso.” Reí disimuladamente. “¿Llevarás ese vestido?” Señalé lo que traía entre sus manos.

“Si. Creo que esto usaré en la fiesta.” Se acercó a la cajera y le extendió el vestido.

“Buenas tardes. ¿Sería todo?” Preguntó amablemente la chica.

“Si, es todo.” Dobló su vestido y lo metió en una bolsa. Después ella pagó y salimos de ahí.

“¿Buscamos a los demás? Me preguntó, pero su teléfono comenzó a sonar. “Es Demi.” Susurró. “¡Demetria!” Contestó ella feliz, como siempre lo hacía. No sabía para que la buscaba, pero supuse que no sería una llamada corta. Mientras seguíamos caminando me percaté de que la tienda de música quedaba cerca. Le hice una seña y entramos. Ellas seguían y seguían hablando. Hacía semanas que quería comprar una guitarra nueva, pero no me había tomado el tiempo necesario para buscar una.

______ seguía a mi lado, de vez en cuando haciendo comentarios sobre las guitarras pero no había alguna que me gustara del todo. Hasta que terminó de hablar con Demi.

“Me encantaría aprender guitarra.” Dijo admirando una. La tomó entre sus manos y comenzó a ‘tocar’ cosas sin sentido.

“Si, creo que necesitas clases.” Bromeé.

“Que gracioso, Nicholas.” Dijo con cara de pocos amigos. La puso de nuevo en su lugar.

“Yo te podría enseñar.” Me ofrecí.

“No, gracias. Buscaré a alguien más. Tal vez Kevin… o Joe.” Y no sé porque pero el solo imaginarme a Joe como su maestro no me agrado mucho. Y creo que ella se dio cuenta.

Cuando salimos de la tienda nos encontramos a Joe comprando helados justo enfrente. Nos acercamos a él.

“¿Quieren algo?” Preguntó.

“Yo no, gracias.” Respondí.

“¡Yo si!” Dijo ella como una niña pequeña… bueno, si es pequeña. Pero no niña.

Aun recuerdo cuando la vi en bikini. Digo, fue hace dos días. Nunca me había fijado en ella de esa forma pero… tenía buen cuerpo. No podía negarlo. Y el verla así había provocado que mis hormonas se alocaran un poco. Tal vez demasiado. También ese día me había dejado llevar por unos segundos.

“Aquí tienes, ______” Joe le entregó el helado y una servilleta. “La servilleta es por si un accidente llega a pasar.” Le guiño un ojo.

“¡Ah!” Ella rió. “¡Aléjate!” Volvió a reír más fuerte y Joe con ella. “Había olvidado ese detalle.”

“¿Has olvidado el día que nos conocimos?” Fingió enojo. “No te creí capaz.”

“Claro que no, tonto.” Ella se acercó a él y lo abrazó. “Si no fuera porque me tumbaste el helado ese día no estuviera aquí.” Ahora todo tenía sentido para mí.

“Un placer haberlo hecho.” Bromeó él. Y mentalmente le agradecí por eso.

Cuarenta minutos después estábamos en casa de Demi.

“Joe, cariño. ¿Cómo has estado?” Saludó la mamá de Demi. Joe siempre había sido su favorito. Y recuerdo que una vez nos confesó que la idea de que él y su hija salieran no le molestaría en absoluto. Claro que ninguno de los dos estaba ahí cuando lo dijo.

“Hola. Muy bien, gracias.” Dijo el cortésmente.

“¡Chicos! ¡______!” Entró Demi a la sala y nos abrazó a todos. “Me alegra que vinieran. Necesitaba compañía.”

“Hacía tiempo que no te veíamos.” Dijo Kevin.

“Dirás tu y Danielle porque siempre andan juntos.” Demi los miró divertida.

“Pero ya estamos aquí.” Dijo la novia de mi hermano mayor.

“¿Por qué no se quedan todos a dormir aquí?” Sugirió.

“Sería divertido.” Sonrió Joe.

“Yo no sé, últimamente no he pasado mucho tiempo en casa.”

“Por favor, no quiero quedarme yo sola con dos machos.” Le suplicó. “Si algo sucede por la noche, alguien tiene que defenderme.” Dramatizó.

“Yo te protegeré, nena.” Dijo Joe con voz varonil y rodeó sus hombros. Demi sonrió y se sonrojó un poco. _______ y yo nos dimos cuenta y nos miramos.

“Err, creo que aquí sobramos, amor.” Le dijo Kevin a Danielle. La miró y besó su mejilla.

“Creo que NOSOTROS somos los que sobramos.” Dije yo, refiriéndome a _______ y a mí.

“Tienes razón.” Bromeó Joe. “Pero ustedes pueden ir por allá a fingir que solo son ‘mejores amigos’.” ______ rió y se acercó a mí.

“Vamos, Nick. Pasemos un tiempo a solas.” Tomó mi mano y comenzó a jugar con mi cabello. “Creo que nos han descubierto.” Mi corazón comenzó a latir aun más fuerte y creo haber sentido un aumento de temperatura. Tenía planeado seguirle el juego, pero de mi boca no pudo salir ni una palabra.

“Si todo lo que acaban de decir y hacer fuera verdad…” Dejó él la frase en el aire.

  • 8th April
    2011
  • 08
CAPITULO 16
“¡______!” Exclamó Joe. “Te he extrañado.” La abrazó.
“¡Joseph!” Respondió ella feliz, respondiendo su abrazo. “Me has abandonado.”
“¡Claro que no! Tu eres la que me abandona por salir con su novio.” Ella lo golpeó en el brazo.
“No es mi novio, tonto.” Escaneó la habitación y me vio. “¡Nick!” Agitó su mano en el aire y dio una sonrisa de medio lado. Joe se dio cuenta y nos miraba confundido.
“¿Qué-e pasó entre ustedes?” Preguntó mi hermano.
“Nada.”
“Nada.”
“Si ustedes lo dicen…” Dejó la oración en el aire. En eso entraron Kevin y Danielle tomados de la mano.
“Hola chicos.” Saludaron ambos al mismo tiempo. 
“¿No quieren ir al centro comercial?” Preguntó Danielle.
“Yo si voy. Quiero unos zapatos nuevos.” Dijo Joe, luego miró a mi amiga.
“Yo también voy. Llamaré a Demi… y le diré que Joe quiere verla.” Rió.
“¡No!” Replicó él rápidamente, quitándole el celular.
“Si no me lo das le diré que te gusta.” Lo retó.
“Es mi mejor amiga. No me puede gustar.” Ambos salieron de la habitación.
“Aquí va otro con el mismo cuento.” Dijo Kevin. Dani lo golpeó en el brazo. Pero creo haber entendido lo que trataba de decir.
“¿Iras?” Me preguntó Dani.
“Si, yo creo.” Contesté con indiferencia.
“¿Algo que quieras contarnos? Sabes que puedes confiar en nosotros.” Me animó Kevin. Era mi hermano y me conocía. Sabía que algo me pasaba. 
“Ayer hablé con Samantha.” Comencé.
“¿Y qué pasó?”
“Nada. Solo hablamos…”
“Pero…”
“No sé, Kevin. Estoy confundido. No sé qué es lo que quiero.” Llevé mis manos a mi cara.
“Necesitas tiempo, hermano. Pero solo ten cuidado. Terceras personas pueden salir lastimadas.” Me dijo sabiamente. En ese momento pasó Joe detrás de ______, mientras que ella hablaba por teléfono.
“Kevin tiene razón. Todo saldrá bien.” Me animó mi cuñada. Cuando se trataba de chicas y descifrar todos sus mensajes, ella era la que me ayudaba.
“¡Suéltame!” Se escuchó.
“Será mejor que nos vayamos o aquellos dos…” No terminó la frase. 
Salimos de nuestra casa en el carro de Kevin. Al parecer Demi no iría, estaba ocupada. El camino al centro comercial parecía una fiesta. Todos iban riendo de algo que no comprendía. Yo iba mirando por la ventana, tratando de ordenar un poco mis ideas. Sentí que algo se movía en mi bolsillo. Rápidamente saqué mi teléfono y vi que tenía un mensaje nuevo.
¿Te encuentras bien?
 
Era un mensaje de la chica que estaba sentada a mi lado. Voltee a mirarla y ella me sonrió. Inconscientemente también sonreí. Hacia tanto que no me dedicaba una de esas sonrisas. Sentí como si tuviera meses sin hablar con ella. Desvió la mirada y siguió hablando con Joe. 
Solo pensando. Estoy bien.
 
Diez minutos después estábamos ayudando a Joe a decidir que zapatos comprar. Suerte que Kevin y Dani se escaparon.
“Esos están horribles, Joe.”
“Gracias, ______. Eran mis favoritos.”
“Es la verdad. Si los compras diré que no te conozco.” Yo reí.
“Ojala pudiera decir eso.” Me lamenté.
“Que graciosos.” Dijo sarcásticamente. “Pueden irse, se comprar zapatos yo solo.” 
“¿Y dejar que quedes en ridículo? No soy tan mal hermano.” Bromeé. ______ reía, lo cual me hacía reír a mí.   
Seguimos viendo más zapatos/tenis para Joe, pero después de unos minutos _______ había desaparecido de mi vista. Le pregunté a Joe y dijo que no sabía dónde estaba. Decidí salir de la tienda para buscarla, pero mi búsqueda terminó al momento que crucé la puerta. Estaba sentada en una banca justo enfrente. Tenía la vista algo perdida, pero aun así me acerque a ella.
“Hola”
“Oh, Nick. Hola.” Miró sus manos y comenzó a jugar con ellas.
“Ahora yo te pregunto. ¿Te encuentras bien?” La miré.
“Si.” Hizo una pausa. “¿Cómo te fue con Samantha?” Preguntó con la voz calmada. Supongo que tarde o temprano lo preguntaría. 
“Bien. Mejor de lo que pensé. Solo hablamos, pero la pasé muy bien.” 
“¿Mejor que conmigo?” Dramatizó cubriendo su boca con su mano. “Me ofendes.” Yo reí ante su reacción.
“Sabes que te adoro” Respondí sinceramente, aunque ocultando un poco de verdad.
“Más te vale.” Sonrió y me miró. Después dejó caer su cabeza sobre mi hombro.
“¿Qué tal tu cita?” Le pregunté segundos después.
“¿Importa?” Preguntó de forma graciosa. “De hecho también fue mejor de lo que esperaba. Pensaba que sería una de esas salidas incomodas donde no tienes un tema de conversación, pero no fue así. Max es gracioso.”
“¿Algo relevante?” La moví con mi codo y ella se echo a reír.
“Oh, claro. Me confesó su amor y ahora tendremos un hijo.” Dijo con falsa felicidad, lo cual me pareció gracioso. 
“¿Se puede llamar Nick?” Volvió a reír. “Por favor.”
“Lo pensaré.” Se levantó de la banca y me tomó de la muñeca “¡Vamos! Quiero ir a ver ropa.” Me jaló hacia ella obligándome a pararme y después me soltó.
“Creo que estas con la persona equivocada.” Ella se paró en seco. Se giró hacia a mí y se acercó.
“Estoy con mi mejor amigo. Definitivamente eres la persona correcta.” Yo sonreí al instante y la miré a los ojos, sus lindos ojos.
“Solo porque eres tú.” Besé su mejilla y seguimos caminando, juntos.

CAPITULO 16

“¡______!” Exclamó Joe. “Te he extrañado.” La abrazó.

“¡Joseph!” Respondió ella feliz, respondiendo su abrazo. “Me has abandonado.”

“¡Claro que no! Tu eres la que me abandona por salir con su novio.” Ella lo golpeó en el brazo.

“No es mi novio, tonto.” Escaneó la habitación y me vio. “¡Nick!” Agitó su mano en el aire y dio una sonrisa de medio lado. Joe se dio cuenta y nos miraba confundido.

“¿Qué-e pasó entre ustedes?” Preguntó mi hermano.

“Nada.”

“Nada.”

“Si ustedes lo dicen…” Dejó la oración en el aire. En eso entraron Kevin y Danielle tomados de la mano.

“Hola chicos.” Saludaron ambos al mismo tiempo.

“¿No quieren ir al centro comercial?” Preguntó Danielle.

“Yo si voy. Quiero unos zapatos nuevos.” Dijo Joe, luego miró a mi amiga.

“Yo también voy. Llamaré a Demi… y le diré que Joe quiere verla.” Rió.

“¡No!” Replicó él rápidamente, quitándole el celular.

“Si no me lo das le diré que te gusta.” Lo retó.

“Es mi mejor amiga. No me puede gustar.” Ambos salieron de la habitación.

“Aquí va otro con el mismo cuento.” Dijo Kevin. Dani lo golpeó en el brazo. Pero creo haber entendido lo que trataba de decir.

“¿Iras?” Me preguntó Dani.

“Si, yo creo.” Contesté con indiferencia.

“¿Algo que quieras contarnos? Sabes que puedes confiar en nosotros.” Me animó Kevin. Era mi hermano y me conocía. Sabía que algo me pasaba.

“Ayer hablé con Samantha.” Comencé.

“¿Y qué pasó?”

“Nada. Solo hablamos…”

“Pero…”

“No sé, Kevin. Estoy confundido. No sé qué es lo que quiero.” Llevé mis manos a mi cara.

“Necesitas tiempo, hermano. Pero solo ten cuidado. Terceras personas pueden salir lastimadas.” Me dijo sabiamente. En ese momento pasó Joe detrás de ______, mientras que ella hablaba por teléfono.

“Kevin tiene razón. Todo saldrá bien.” Me animó mi cuñada. Cuando se trataba de chicas y descifrar todos sus mensajes, ella era la que me ayudaba.

“¡Suéltame!” Se escuchó.

“Será mejor que nos vayamos o aquellos dos…” No terminó la frase.

Salimos de nuestra casa en el carro de Kevin. Al parecer Demi no iría, estaba ocupada. El camino al centro comercial parecía una fiesta. Todos iban riendo de algo que no comprendía. Yo iba mirando por la ventana, tratando de ordenar un poco mis ideas. Sentí que algo se movía en mi bolsillo. Rápidamente saqué mi teléfono y vi que tenía un mensaje nuevo.

¿Te encuentras bien?

 

Era un mensaje de la chica que estaba sentada a mi lado. Voltee a mirarla y ella me sonrió. Inconscientemente también sonreí. Hacia tanto que no me dedicaba una de esas sonrisas. Sentí como si tuviera meses sin hablar con ella. Desvió la mirada y siguió hablando con Joe.

Solo pensando. Estoy bien.

 

Diez minutos después estábamos ayudando a Joe a decidir que zapatos comprar. Suerte que Kevin y Dani se escaparon.

“Esos están horribles, Joe.”

“Gracias, ______. Eran mis favoritos.”

“Es la verdad. Si los compras diré que no te conozco.” Yo reí.

“Ojala pudiera decir eso.” Me lamenté.

“Que graciosos.” Dijo sarcásticamente. “Pueden irse, se comprar zapatos yo solo.”

“¿Y dejar que quedes en ridículo? No soy tan mal hermano.” Bromeé. ______ reía, lo cual me hacía reír a mí.   

Seguimos viendo más zapatos/tenis para Joe, pero después de unos minutos _______ había desaparecido de mi vista. Le pregunté a Joe y dijo que no sabía dónde estaba. Decidí salir de la tienda para buscarla, pero mi búsqueda terminó al momento que crucé la puerta. Estaba sentada en una banca justo enfrente. Tenía la vista algo perdida, pero aun así me acerque a ella.

“Hola”

“Oh, Nick. Hola.” Miró sus manos y comenzó a jugar con ellas.

“Ahora yo te pregunto. ¿Te encuentras bien?” La miré.

“Si.” Hizo una pausa. “¿Cómo te fue con Samantha?” Preguntó con la voz calmada. Supongo que tarde o temprano lo preguntaría.

“Bien. Mejor de lo que pensé. Solo hablamos, pero la pasé muy bien.”

“¿Mejor que conmigo?” Dramatizó cubriendo su boca con su mano. “Me ofendes.” Yo reí ante su reacción.

“Sabes que te adoro” Respondí sinceramente, aunque ocultando un poco de verdad.

“Más te vale.” Sonrió y me miró. Después dejó caer su cabeza sobre mi hombro.

“¿Qué tal tu cita?” Le pregunté segundos después.

“¿Importa?” Preguntó de forma graciosa. “De hecho también fue mejor de lo que esperaba. Pensaba que sería una de esas salidas incomodas donde no tienes un tema de conversación, pero no fue así. Max es gracioso.”

“¿Algo relevante?” La moví con mi codo y ella se echo a reír.

“Oh, claro. Me confesó su amor y ahora tendremos un hijo.” Dijo con falsa felicidad, lo cual me pareció gracioso.

“¿Se puede llamar Nick?” Volvió a reír. “Por favor.”

“Lo pensaré.” Se levantó de la banca y me tomó de la muñeca “¡Vamos! Quiero ir a ver ropa.” Me jaló hacia ella obligándome a pararme y después me soltó.

“Creo que estas con la persona equivocada.” Ella se paró en seco. Se giró hacia a mí y se acercó.

“Estoy con mi mejor amigo. Definitivamente eres la persona correcta.” Yo sonreí al instante y la miré a los ojos, sus lindos ojos.

“Solo porque eres tú.” Besé su mejilla y seguimos caminando, juntos.

  • 6th April
    2011
  • 06
CAPITULO 15

El día había comenzado un poco extraño. Se sentía extraño, aunque hacia lo mismo de todos los días. El transcurso de la mañana no fue nada interesante. En realidad me encontraba solo. Kevin estaba con Dani, como siempre. Joe había salido con Demi a comprar algunas cosas para la fiesta. Papá, mamá y Frankie andaban a visitar a la familia.
Había quedado de verme con Samantha a las 8:15 p.m. en el Starbucks enfrente del cine. No me parecía un buen lugar pero tampoco le diría que no. Dieron las 7:50 p.m. y decidí que era hora de salir si quería llegar a tiempo. En el camino iba pensando en lo que podía pasar. Repasé cuidadosamente los temas de los que nuestra conversación pudiera tratar. Existía la posibilidad de que solo quisiera hablar conmigo. Como amigos. Ya que después de todo este tiempo no habíamos estado en contacto. O tal vez quería darme alguna noticia emocionante, como que estaría en una nueva obra o algo así. Pero algo más coherente que esta última, era que quisiera que… volviéramos a lo que éramos antes. No es que piense ‘Oh, quiere volver conmigo porque me extraña. Soy genial.’ Nada de eso. Tal vez era yo quien quería escuchar algo así.
No sé qué era lo que más me aterraba. Mis sentimientos por ella no han desaparecido del todo, pero no son con la misma intensidad de antes. Tal vez y ahora signifiquen otra cosa. Pero con estos sentimientos desapareciendo poco a poco, han aparecido otros nuevos. Unos de los que no estoy seguro… o no quiero aceptar. 
Sin darme cuenta a donde me dirigía, di vuelta a la derecha para encontrarme con la calle de _______. Pude ver un auto estacionado enfrente de su casa. Pero no era el carro de su papá. Tampoco de su mamá. Me acerque un poco más y vi a un chico alto tocando el timbre. Esperó unos segundos y mi mejor amiga salió. No había mucha iluminación y no la podía ver bien, además de que estaba algo retirado de ahí, pero podía apostar que se veía muy linda. Llevaba una falda y una blusa que le hacía juego. Su cabello un poco recogido. 
Él la saludo con un beso en la mejilla y ella le sonrió. Se dirigieron hacia el auto de color oscuro y el abrió la puerta para ella. Max. Claro, el chico con el que saldría hoy. No sabía a dónde irían, pero tampoco quería saberlo. No era realmente mi asunto. Dejé que se adelantaran un poco, y rápidamente salí de ahí, para esta vez con intenciones de llegar a Starbucks. 
8:14 p.m. Justo a tiempo. Estacioné mi auto enfrente de la ventana y entré al lugar. Con la mirada buscaba a Samantha, hasta que vi que una pequeña mano se agitaba en el aire.
“Pensé que no me notarías. No quería gritar tu nombre, tu sabes…” Fue lo primero que me dijo cuando me acerqué. Era lo que me gustaba de ella. No le importaba el que yo fuera famoso, de eso podía estar seguro. No estaba en el último escándalo ni nada.
“Hola, Samantha.” Le dije, acercándome aun más a ella y dándonos un abrazo en forma de saludo. Me abrazó con fuerza, y unos pocos segundos más de la cuenta. Pero yo no me quité, al contrario. Me sonrió y me ofreció asiento.
“¿Ordenarás algo? Lo siento, no me pude esperar hasta que llegaras.” Dijo mirando a su Frapuccino. 
“No te preocupes.” Le sonreí. “No, creo que así estoy bien.” Hice una pausa. “¿Cómo has estado?”
“Muy bien. Gracias por preguntar. Me fui a Londres por dos semanas para pasarla con mi familia. Pero mamá insistió en venir a ver a su hermana y me pidió que la acompañara.” Cuando escuché esas palabras, me tranquilice un poco.
“Oh, ¿Por cuánto tiempo te quedas?”
“No lo sé, la fecha no está definida.” Miró a su alrededor. “¿Cómo están Joe y Kevin?”
“Tú sabes, Kevin se la pasa todo el día con Dani y Joe ha estado con Demi organizando esta fiesta que harán juntos. Les diré que estarás aquí para entonces, les dará gusto.” No sabía exactamente si debí hacer dicho eso último.
“¿Joe y Demi?” Levantó una ceja, sonriendo. Yo reí.
“Si, lo sé. Es cuestión de tiempo.” También rió. 
Después de todo, no había sido tan malo. De hecho, la había pasado muy bien hablando con ella. Hablamos de muchas cosas. No recuerdo haber hablado tanto con ella, ni siquiera cuando éramos novios. 
Al mismo tiempo que hablábamos, pensaba en todo lo que había pasado en este tiempo. Extrañaba pasar tiempo con ella, lo admito. Y por alguna extraña razón me puse a pensar de las posibilidades de arreglar las cosas y ser lo que éramos antes. Pero no era tan fácil como parecía. Al mismo tiempo que ella salió de mi vida –por así decirlo- otra persona entró. En estos momentos era un huracán de sentimientos.
Estábamos recordando todo lo que habíamos pasado en Londres. Reíamos de todas nuestras experiencias. Pero del otro lado de la calle dos personas también reían. Acababan de salir del cine. De todos los cines en Dalla… ¿Tenían que venir a este? O peor aún, de todos los Starbucks… ¿Por qué este?
Me di cuenta que deje de reír cuando Samantha volvió a probar se Frapuccino. Debí haberme quedado un rato viéndolos porque Samantha siguió mi mirada.
“¿Esa no es _______?” Yo solo asentí. “¿Siguen viéndose?” Preguntó curiosa.
“Si” Dije sin añadir detalle. Pude ver como el trató de tomar su mano, pero ella con un movimiento ingenioso la esquivó.
“¿Es su novio?”
“Err, no. No sé.” Dije desviando la mirada.
“Creo que ya es hora de irme. No quiero me mamá se preocupe.” Comenzó a guardar sus cosas en su bolso y se paró.
“¿Pedirás un taxi? Yo puedo llevarte.” Me ofrecí.
“¿Seguro? No quiero molestarte. O incomodarte.”
“No te preocupes.” Sonreí y ella también. Abrí la puerta de Starbucks y deje que ella pasara primero. Luego me siguió hasta mi auto y entró al asiento delantero, el asiento que ella ocupaba meses atrás, pero que ahora le pertenecía a otra persona.

CAPITULO 15

El día había comenzado un poco extraño. Se sentía extraño, aunque hacia lo mismo de todos los días. El transcurso de la mañana no fue nada interesante. En realidad me encontraba solo. Kevin estaba con Dani, como siempre. Joe había salido con Demi a comprar algunas cosas para la fiesta. Papá, mamá y Frankie andaban a visitar a la familia.

Había quedado de verme con Samantha a las 8:15 p.m. en el Starbucks enfrente del cine. No me parecía un buen lugar pero tampoco le diría que no. Dieron las 7:50 p.m. y decidí que era hora de salir si quería llegar a tiempo. En el camino iba pensando en lo que podía pasar. Repasé cuidadosamente los temas de los que nuestra conversación pudiera tratar. Existía la posibilidad de que solo quisiera hablar conmigo. Como amigos. Ya que después de todo este tiempo no habíamos estado en contacto. O tal vez quería darme alguna noticia emocionante, como que estaría en una nueva obra o algo así. Pero algo más coherente que esta última, era que quisiera que… volviéramos a lo que éramos antes. No es que piense ‘Oh, quiere volver conmigo porque me extraña. Soy genial.’ Nada de eso. Tal vez era yo quien quería escuchar algo así.

No sé qué era lo que más me aterraba. Mis sentimientos por ella no han desaparecido del todo, pero no son con la misma intensidad de antes. Tal vez y ahora signifiquen otra cosa. Pero con estos sentimientos desapareciendo poco a poco, han aparecido otros nuevos. Unos de los que no estoy seguro… o no quiero aceptar.

Sin darme cuenta a donde me dirigía, di vuelta a la derecha para encontrarme con la calle de _______. Pude ver un auto estacionado enfrente de su casa. Pero no era el carro de su papá. Tampoco de su mamá. Me acerque un poco más y vi a un chico alto tocando el timbre. Esperó unos segundos y mi mejor amiga salió. No había mucha iluminación y no la podía ver bien, además de que estaba algo retirado de ahí, pero podía apostar que se veía muy linda. Llevaba una falda y una blusa que le hacía juego. Su cabello un poco recogido.

Él la saludo con un beso en la mejilla y ella le sonrió. Se dirigieron hacia el auto de color oscuro y el abrió la puerta para ella. Max. Claro, el chico con el que saldría hoy. No sabía a dónde irían, pero tampoco quería saberlo. No era realmente mi asunto. Dejé que se adelantaran un poco, y rápidamente salí de ahí, para esta vez con intenciones de llegar a Starbucks.

8:14 p.m. Justo a tiempo. Estacioné mi auto enfrente de la ventana y entré al lugar. Con la mirada buscaba a Samantha, hasta que vi que una pequeña mano se agitaba en el aire.

“Pensé que no me notarías. No quería gritar tu nombre, tu sabes…” Fue lo primero que me dijo cuando me acerqué. Era lo que me gustaba de ella. No le importaba el que yo fuera famoso, de eso podía estar seguro. No estaba en el último escándalo ni nada.

“Hola, Samantha.” Le dije, acercándome aun más a ella y dándonos un abrazo en forma de saludo. Me abrazó con fuerza, y unos pocos segundos más de la cuenta. Pero yo no me quité, al contrario. Me sonrió y me ofreció asiento.

“¿Ordenarás algo? Lo siento, no me pude esperar hasta que llegaras.” Dijo mirando a su Frapuccino.

“No te preocupes.” Le sonreí. “No, creo que así estoy bien.” Hice una pausa. “¿Cómo has estado?”

“Muy bien. Gracias por preguntar. Me fui a Londres por dos semanas para pasarla con mi familia. Pero mamá insistió en venir a ver a su hermana y me pidió que la acompañara.” Cuando escuché esas palabras, me tranquilice un poco.

“Oh, ¿Por cuánto tiempo te quedas?”

“No lo sé, la fecha no está definida.” Miró a su alrededor. “¿Cómo están Joe y Kevin?”

“Tú sabes, Kevin se la pasa todo el día con Dani y Joe ha estado con Demi organizando esta fiesta que harán juntos. Les diré que estarás aquí para entonces, les dará gusto.” No sabía exactamente si debí hacer dicho eso último.

“¿Joe y Demi?” Levantó una ceja, sonriendo. Yo reí.

“Si, lo sé. Es cuestión de tiempo.” También rió.

Después de todo, no había sido tan malo. De hecho, la había pasado muy bien hablando con ella. Hablamos de muchas cosas. No recuerdo haber hablado tanto con ella, ni siquiera cuando éramos novios.

Al mismo tiempo que hablábamos, pensaba en todo lo que había pasado en este tiempo. Extrañaba pasar tiempo con ella, lo admito. Y por alguna extraña razón me puse a pensar de las posibilidades de arreglar las cosas y ser lo que éramos antes. Pero no era tan fácil como parecía. Al mismo tiempo que ella salió de mi vida –por así decirlo- otra persona entró. En estos momentos era un huracán de sentimientos.

Estábamos recordando todo lo que habíamos pasado en Londres. Reíamos de todas nuestras experiencias. Pero del otro lado de la calle dos personas también reían. Acababan de salir del cine. De todos los cines en Dalla… ¿Tenían que venir a este? O peor aún, de todos los Starbucks… ¿Por qué este?

Me di cuenta que deje de reír cuando Samantha volvió a probar se Frapuccino. Debí haberme quedado un rato viéndolos porque Samantha siguió mi mirada.

“¿Esa no es _______?” Yo solo asentí. “¿Siguen viéndose?” Preguntó curiosa.

“Si” Dije sin añadir detalle. Pude ver como el trató de tomar su mano, pero ella con un movimiento ingenioso la esquivó.

“¿Es su novio?”

“Err, no. No sé.” Dije desviando la mirada.

“Creo que ya es hora de irme. No quiero me mamá se preocupe.” Comenzó a guardar sus cosas en su bolso y se paró.

“¿Pedirás un taxi? Yo puedo llevarte.” Me ofrecí.

“¿Seguro? No quiero molestarte. O incomodarte.”

“No te preocupes.” Sonreí y ella también. Abrí la puerta de Starbucks y deje que ella pasara primero. Luego me siguió hasta mi auto y entró al asiento delantero, el asiento que ella ocupaba meses atrás, pero que ahora le pertenecía a otra persona.

  • 3rd April
    2011
  • 03
CAPITULO 14

“Vamos, Nick. Entremos ya a la piscina.”
“¿Por qué no esperamos a _______ y Demi?” Pregunté mirando una vez más hacia la puerta.
“Son chicas, saldrán en dos horas.” Creo que Joe tenía razón. 
“Está bien.” Tomé un respiro y nos aceramos a la piscina. Justo cuando estábamos a la orilla, listos para entrar, escuchamos la puerta abrirse. Inconscientemente ambos volteamos. 
No sé cuánto tiempo estuve viéndola, pero cuando Demi dijo ‘Cierra la boca y deja de mirarla por un segundo. Le incomoda.’ Fue cuando me di cuenta de lo que estaba haciendo.
No soy de esa clase de chicos que se quedan mirando a las chicas de esa forma, para mí eso es faltarles el respeto, pero honestamente no sé que me está pasando últimamente con ella.
Decidimos que jugaríamos un poco de volleyball en la piscina, y aunque era un poco complicado, era divertido. A las chicas les costaba un poco más de trabajo porque eran más bajitas que nosotros y al momento que quería brincar no alcanzaban muy bien la pelota. Pero era divertido verlas intentar.
“¡Deja de burlarte, Nick! Somos equipo, debes apoyarme.” Me dijo _______ y luego me golpeó el brazo.
“Auch.” Me quejé.
“Eso es lo que te ganas.” Me dijo seria.
“Oh, vamos. No te vas a enojar por eso, ¿verdad?” Pero no me respondió. Volteé a ver al otro par y ya se encontraban al otro lado de la piscina hablando… muy cerca. “_______”. Volví a decir. Me acerqué más a ella.
“¿Qué?” Me contestó
“¿Estás enojada?” Me acerqué aun más.
“Tú sabes.” Dijo quedando contra el borde de la piscina.
“No, no sé.” Puse una mano sobre el borde, a la altura de su cabeza, dejándola prácticamente acorralada. Su mirada iba de un lado a otro, pero no hacia mí. Estaba nerviosa, y me agradaba. Sin querer, sonreí para mí mismo.
“¿De qué te ríes?” Preguntó después de un rato.
“No me estoy riendo.” Dije mirándola.
“Oh, claro.” Rodó los ojos. El viento sopló con fuerza e hizo que un escalofrío recorriera mi cuerpo. Ella tomó aire y hundió su cabeza en el agua. Cinco segundos después salió.
“¿Qué haces?” Reí. Se retiró el cabello que caía por su cara y me miró.
“Me dio frio.” Sonrió.
“Eres rara.” Ella rió y salpicó agua sobre mi cara. “No hagas eso.” Dije limpiando mi cara y sacudiendo mi cabello como lo hace un perro cuando recién lo bañan.
“Y tú no hagas eso.” Me respondió divertida.
“Que graciosa.”
“Que humor.” Hizo el intento de levantar la ceja.
“Ya te he dicho que no puedes, ______. Eso no es lo tuyo.”
“Cállate.” Rió. “Algún día lograré hacerlo.” Dijo tratando de sonar convincente. Y por segunda vez salpicó agua sobre mi cara.
“¡______!”
“¿Si?” Preguntó inocente. Reí al ver su expresión. “¡No te rías!” Me golpeó el brazo con su puño.
“Te encanta golpearme.”
“Sabes que te adoro.” Se acercó a mí y me abrazó. Yo rodeé su cintura desnuda y besé su cabello mojado.
“Perdón si te incomodé cuando… tu sabes.” Dije sin saber que decir exactamente.
“No te preocupes. Es solo que no estoy acostumbrada.” Dijo sobre mi pecho. 
“¿_______?” 
“¿Si?” Se alejó un poco de mi, alzó la cara y me miró a los ojos, pero sin deshacer el abrazo. Estaba tan cerca de mí que podía sentir su respiración. Mi mano pasó de su cintura a su mejilla, mientras que la otra aun descansaba sobre su piel. Sus brazos rodeaban mi cuerpo. Con mi pulgar acaricie su mejilla y me acerqué a ella poco a poco. Su posición era la misma, no se había movido mi un centímetro, solo me miraba. Sentía que necesitaba hacerlo. En esos momentos no pensaba, solo actuaba. Vi que ella comenzaba a cerrar sus ojos, y yo los míos.
“¡Chicos!” Se escucho del otro lado. Eso me hizo volver a la realidad. Nos separamos rápidamente, como si nada hubiera pasado. Y era verdad, nada había pasado. “¿Quieren ir a comer pizza?” La miré, pero ella miraba hacía ellos.
“Si.” Contestó.
“Claro.” Luego dijeron algo de que en una hora nos íbamos. No puse mucha atención. Después de eso ella se acercó a la pequeña escalera que estaba a unos metros y salió de la piscina. Dejándome ahí. Confundido. Con un millón de preguntas. Preguntas sin respuesta.  
El camino a la pizzería fue incomodo. Los únicos que hablaban eran Joe y Demi. ______ iba sentada en un extremo del auto, viendo hacia la ventana. Yo hacía lo mismo, pero desde el otro lado. No habíamos hablado después de lo que casi ocurrió. Ni siquiera me había mirado. Cuando llegamos al lugar, nos sentamos en una mesa retirada de la puerta y lejos de la ventana. Nuestra pizza llegó a los treinta minutos. Hablábamos, pero no intercambiábamos opiniones sobre el tema de discusión. Demi dijo que iría al baño y Joe recibió una llamada, dejándonos a ella y a mí solos. 
“Está deliciosa. La pizza.” Comenté solo por decir algo.
“Si. Lo está.” Respondió. Silencio. Silencio. Silencio. La miré por unos segundos. “¿Irás a la fiesta?”
“Claro.” Contestó mirando su plato. No dijo nada más. Esto era más que incomodo. Mi teléfono celular comenzó a sonar. Miré la pantalla. Mi celular casi se cae de mis manos.
“¿Te encuentras bien?”  Me preguntó preocupada. Yo no respondí pero le mostré mi teléfono. “¿Contestarás?” 
No sabía qué hacer. Desde que terminamos no habíamos tenido contacto alguno. 1 llamada perdida. Y comenzó a sonar de nuevo. Miré a _______ y su mirada me decía que pasara lo que pasara, ella estaba ahí para mí.
“¿Hola?” Preguntó la voz. “¿Nick?” 
“Eh, si. Aquí estoy.”  Respondí después de unos segundos.
“¿Estás en Dallas?” Preguntó directamente.
“Si.” 
“¿Podríamos vernos mañana?” Dudó. Voltee a ver a _______, quien me miraba con un signo de interrogación.
“Eh, claro. Está bien.” Me dijo el lugar y la hora y después colgó.
“¿Todo bien?”
“Quiere que nos veamos mañana.” Dije sin emoción alguna. 
No estaba seguro como debía reaccionar, quiero decir, dentro de 24 horas veré a mi ex de quien no he sabido nada desde hace un mes. Pero lo que más preocupaba era el tema de conversación. No tenía idea de que tendría para decirme… o tal vez sí.

CAPITULO 14

“Vamos, Nick. Entremos ya a la piscina.”

“¿Por qué no esperamos a _______ y Demi?” Pregunté mirando una vez más hacia la puerta.

“Son chicas, saldrán en dos horas.” Creo que Joe tenía razón.

“Está bien.” Tomé un respiro y nos aceramos a la piscina. Justo cuando estábamos a la orilla, listos para entrar, escuchamos la puerta abrirse. Inconscientemente ambos volteamos.

No sé cuánto tiempo estuve viéndola, pero cuando Demi dijo ‘Cierra la boca y deja de mirarla por un segundo. Le incomoda.’ Fue cuando me di cuenta de lo que estaba haciendo.

No soy de esa clase de chicos que se quedan mirando a las chicas de esa forma, para mí eso es faltarles el respeto, pero honestamente no sé que me está pasando últimamente con ella.

Decidimos que jugaríamos un poco de volleyball en la piscina, y aunque era un poco complicado, era divertido. A las chicas les costaba un poco más de trabajo porque eran más bajitas que nosotros y al momento que quería brincar no alcanzaban muy bien la pelota. Pero era divertido verlas intentar.

“¡Deja de burlarte, Nick! Somos equipo, debes apoyarme.” Me dijo _______ y luego me golpeó el brazo.

“Auch.” Me quejé.

“Eso es lo que te ganas.” Me dijo seria.

“Oh, vamos. No te vas a enojar por eso, ¿verdad?” Pero no me respondió. Volteé a ver al otro par y ya se encontraban al otro lado de la piscina hablando… muy cerca. “_______”. Volví a decir. Me acerqué más a ella.

“¿Qué?” Me contestó

“¿Estás enojada?” Me acerqué aun más.

“Tú sabes.” Dijo quedando contra el borde de la piscina.

“No, no sé.” Puse una mano sobre el borde, a la altura de su cabeza, dejándola prácticamente acorralada. Su mirada iba de un lado a otro, pero no hacia mí. Estaba nerviosa, y me agradaba. Sin querer, sonreí para mí mismo.

“¿De qué te ríes?” Preguntó después de un rato.

“No me estoy riendo.” Dije mirándola.

“Oh, claro.” Rodó los ojos. El viento sopló con fuerza e hizo que un escalofrío recorriera mi cuerpo. Ella tomó aire y hundió su cabeza en el agua. Cinco segundos después salió.

“¿Qué haces?” Reí. Se retiró el cabello que caía por su cara y me miró.

“Me dio frio.” Sonrió.

“Eres rara.” Ella rió y salpicó agua sobre mi cara. “No hagas eso.” Dije limpiando mi cara y sacudiendo mi cabello como lo hace un perro cuando recién lo bañan.

“Y tú no hagas eso.” Me respondió divertida.

“Que graciosa.”

“Que humor.” Hizo el intento de levantar la ceja.

“Ya te he dicho que no puedes, ______. Eso no es lo tuyo.”

“Cállate.” Rió. “Algún día lograré hacerlo.” Dijo tratando de sonar convincente. Y por segunda vez salpicó agua sobre mi cara.

“¡______!”

“¿Si?” Preguntó inocente. Reí al ver su expresión. “¡No te rías!” Me golpeó el brazo con su puño.

“Te encanta golpearme.”

“Sabes que te adoro.” Se acercó a mí y me abrazó. Yo rodeé su cintura desnuda y besé su cabello mojado.

“Perdón si te incomodé cuando… tu sabes.” Dije sin saber que decir exactamente.

“No te preocupes. Es solo que no estoy acostumbrada.” Dijo sobre mi pecho.

“¿_______?”

“¿Si?” Se alejó un poco de mi, alzó la cara y me miró a los ojos, pero sin deshacer el abrazo. Estaba tan cerca de mí que podía sentir su respiración. Mi mano pasó de su cintura a su mejilla, mientras que la otra aun descansaba sobre su piel. Sus brazos rodeaban mi cuerpo. Con mi pulgar acaricie su mejilla y me acerqué a ella poco a poco. Su posición era la misma, no se había movido mi un centímetro, solo me miraba. Sentía que necesitaba hacerlo. En esos momentos no pensaba, solo actuaba. Vi que ella comenzaba a cerrar sus ojos, y yo los míos.

“¡Chicos!” Se escucho del otro lado. Eso me hizo volver a la realidad. Nos separamos rápidamente, como si nada hubiera pasado. Y era verdad, nada había pasado. “¿Quieren ir a comer pizza?” La miré, pero ella miraba hacía ellos.

“Si.” Contestó.

“Claro.” Luego dijeron algo de que en una hora nos íbamos. No puse mucha atención. Después de eso ella se acercó a la pequeña escalera que estaba a unos metros y salió de la piscina. Dejándome ahí. Confundido. Con un millón de preguntas. Preguntas sin respuesta.  

El camino a la pizzería fue incomodo. Los únicos que hablaban eran Joe y Demi. ______ iba sentada en un extremo del auto, viendo hacia la ventana. Yo hacía lo mismo, pero desde el otro lado. No habíamos hablado después de lo que casi ocurrió. Ni siquiera me había mirado. Cuando llegamos al lugar, nos sentamos en una mesa retirada de la puerta y lejos de la ventana. Nuestra pizza llegó a los treinta minutos. Hablábamos, pero no intercambiábamos opiniones sobre el tema de discusión. Demi dijo que iría al baño y Joe recibió una llamada, dejándonos a ella y a mí solos.

“Está deliciosa. La pizza.” Comenté solo por decir algo.

“Si. Lo está.” Respondió. Silencio. Silencio. Silencio. La miré por unos segundos. “¿Irás a la fiesta?”

“Claro.” Contestó mirando su plato. No dijo nada más. Esto era más que incomodo. Mi teléfono celular comenzó a sonar. Miré la pantalla. Mi celular casi se cae de mis manos.

“¿Te encuentras bien?”  Me preguntó preocupada. Yo no respondí pero le mostré mi teléfono. “¿Contestarás?”

No sabía qué hacer. Desde que terminamos no habíamos tenido contacto alguno. 1 llamada perdida. Y comenzó a sonar de nuevo. Miré a _______ y su mirada me decía que pasara lo que pasara, ella estaba ahí para mí.

“¿Hola?” Preguntó la voz. “¿Nick?”

“Eh, si. Aquí estoy.”  Respondí después de unos segundos.

“¿Estás en Dallas?” Preguntó directamente.

“Si.”

“¿Podríamos vernos mañana?” Dudó. Voltee a ver a _______, quien me miraba con un signo de interrogación.

“Eh, claro. Está bien.” Me dijo el lugar y la hora y después colgó.

“¿Todo bien?”

“Quiere que nos veamos mañana.” Dije sin emoción alguna.

No estaba seguro como debía reaccionar, quiero decir, dentro de 24 horas veré a mi ex de quien no he sabido nada desde hace un mes. Pero lo que más preocupaba era el tema de conversación. No tenía idea de que tendría para decirme… o tal vez sí.

  • 2nd April
    2011
  • 02
CAPITULO 13

El concierto había sido todo un éxito. Todas las entradas se habían agotado y para la sorpresa de los chicos muchas personas importantes habían asistido.
El cumpleaños de Joe y Demi se acercaban. La diferencia era de solo cinco días. Planeaban hacer una fiesta juntos. Sería una gran fiesta, de eso estaba segura. Joe cumpliría 21 años y Demi 18.
“¿Me estás jugando una broma?” Pregunté sorprendida.
“¡Es verdad!” Exclamó Demi. “Joe era como ‘Por favor, sáquenme de aquí’” Imitó a Joe y todos reimos.
“Yo no hablo asi.” 
“Claro que si, Joseph.” Mi amiga apretó los cachetes del chico.
“Definitivamente si hablas asi.” Respondió Nick.
Sentí como algo se movía dentro de mi bolso. Rápidamente lo abrí y busque mi teléfono. Cuando lo encontré, vi la pantalla y me sorprendió un poco el nombre que vi.
“¿Hola?” 
“Hola, _______. Habla Max. ¿Me recuerdas?” Claro que lo recordaba. 
“Si, de aquella fiesta.”
“¿Cómo has estado? Ya nunca más hablamos.”
“Nunca me llamaste.” Le dije. “He estado bien, gracias. ¿Qué hay de ti?” Pude ver como las tres personas que se encontraban en la misma habitación que yo me miraban curiosa. Yo solo les di una seña de que todo está bien.
“Si, también. Me preguntaba si… querías ir al cine. Conmigo.” Oh, no. Nunca me esperé eso.
“Err…”
“Mañana a las 8:00 p.m.” Era un buen chico. No veo el porqué negarme. 
“Claro, me encantaría.” Al momento que dije eso mi mirada voló hacia Nicholas, quien me miraba con ojos penetrantes.
“Genial. Nos vemos luego.” Se despidió alegre.
“Hasta luego.” Dije finalmente y colgué. Miré a mi alrededor y vi como todos me miraban. “¿Qué?”
“¿Quién era?” Preguntó Joe
“¿Importa?” No era el que no quisiera decirles, es solo que… no.
“Si.” 
“Vamos, Joe. Déjala tranquila.” 
“Nick tiene razón, Joe. Seguro era una amiga o algo.” Dijo Demi.
“¡_______ tiene una cita y no quiere decirnos!” 
“¡¿Qué?!” ¿Cómo diablos lo supo? “Cállate, Joe.”
“Es verdad. Te sonrojaste.” Y si, sentía mis mejillas calientes.
“Okay, si. ¿Contento?” Respondí un poco enfadada.
“No, no te dejaremos salir con él si no es buen chico.” ¿Escuche bien? ¿Los Jonas no me dejaran salir con alguien porque no lo conocen? Ni en mis sueños más locos me lo imaginé.
“Chicos, es solo una cita. Solo eso.” Dijo Demi tranquila. “Okay, no. ¡¿Es lindo?!” Y ahí va a señorita ‘es solo una cita’.
“¡Demi!” Ella rió. 
“Paren. Ya. No queremos que se enoje, ¿verdad?” Me sonrió Nick y luego me abrazó. “Tienes que contarme luego.” Me susurró al oído. Yo reí y golpeé su pecho, pero no me solté de su agarre. Como amaba sus abrazos. Mis favoritos.
“¿Qué les parece si vamos a la piscina? Estaba vez SI traemos ropa adecuada.”
“¡Si! Además tenemos la casa para nosotros cuatro.” 
“Me parece perfecto.” Aseguró Nick. “¿Estás de acuerdo?” Bajo un poco su cabeza para verme. Yo solo asentí.
“No se diga más. ¡A cambiarnos!” Comenzó a caminar Demi hacia las escaleras y luego paró. “_______, te estoy esperando. Ya suéltala, Nick.”
“No.” Contestó él divertido, abrazándome con más fuerza y besó mi cabello. Comencé a reír. 
Pude ver como mi amiga dejaba las cosas en el piso y se acercaba a nosotros con paso decidido. Tomó a Nick de ambas muñecas y quitó sus brazos de mi cuerpo, luego me jaló del brazo y me llevó casi corriendo. Y antes de desaparecer, le sacó la lengua a Nick.
“Pareces niña chiquita.”
“Y tu parecía que no te querías soltar de Nick.” Levantó una ceja. 
“Deja de hacer eso.” Le aventé una almohada. Y por si se preguntan, estábamos en el cuarto de huéspedes. 
No tardamos más de 20 minutos en cambiarnos de ropa y ponernos nuestros bikinis, bañarnos en protector solar y arreglarnos un poco el cabello. Lo sé, se arruinaría en el instante que entráramos, pero uno tiene que verse bien, ¿no? Admito que no soy de las chicas que se siente 100% confortable caminando por ahí en bikini. De hecho, esta era la primera vez lo haría. Y lo que me ponía más nerviosa era que dos chicos estarían ahí. Pero creo que era el momento de dejar mis complejos atrás. No les miento, no tengo el mejor cuerpo, quiero decir, miren a Demi. Pero también reconozco que tengo buen cuerpo y creo que es momento de mostrarlo.
“Creo que me estoy arrepintiendo.” Si, mi momento no pasó de la puerta.
“Vamos, _______. Te queda muy bien. Solo muéstrate segura y todo estará bien.” La miré un poco insegura, pero cuando me sonrió supe que tenía razón. Por eso amo a Demi.
“No sé qué haría sin ti.” Le confesé.
“Para eso están las amigas.” Ambas nos miramos divertidas y comenzamos a reír. 

CAPITULO 13

El concierto había sido todo un éxito. Todas las entradas se habían agotado y para la sorpresa de los chicos muchas personas importantes habían asistido.

El cumpleaños de Joe y Demi se acercaban. La diferencia era de solo cinco días. Planeaban hacer una fiesta juntos. Sería una gran fiesta, de eso estaba segura. Joe cumpliría 21 años y Demi 18.

“¿Me estás jugando una broma?” Pregunté sorprendida.

“¡Es verdad!” Exclamó Demi. “Joe era como ‘Por favor, sáquenme de aquí’” Imitó a Joe y todos reimos.

“Yo no hablo asi.”

“Claro que si, Joseph.” Mi amiga apretó los cachetes del chico.

“Definitivamente si hablas asi.” Respondió Nick.

Sentí como algo se movía dentro de mi bolso. Rápidamente lo abrí y busque mi teléfono. Cuando lo encontré, vi la pantalla y me sorprendió un poco el nombre que vi.

“¿Hola?”

“Hola, _______. Habla Max. ¿Me recuerdas?” Claro que lo recordaba.

“Si, de aquella fiesta.”

“¿Cómo has estado? Ya nunca más hablamos.”

“Nunca me llamaste.” Le dije. “He estado bien, gracias. ¿Qué hay de ti?” Pude ver como las tres personas que se encontraban en la misma habitación que yo me miraban curiosa. Yo solo les di una seña de que todo está bien.

“Si, también. Me preguntaba si… querías ir al cine. Conmigo.” Oh, no. Nunca me esperé eso.

“Err…”

“Mañana a las 8:00 p.m.” Era un buen chico. No veo el porqué negarme.

“Claro, me encantaría.” Al momento que dije eso mi mirada voló hacia Nicholas, quien me miraba con ojos penetrantes.

“Genial. Nos vemos luego.” Se despidió alegre.

“Hasta luego.” Dije finalmente y colgué. Miré a mi alrededor y vi como todos me miraban. “¿Qué?”

“¿Quién era?” Preguntó Joe

“¿Importa?” No era el que no quisiera decirles, es solo que… no.

“Si.”

“Vamos, Joe. Déjala tranquila.”

“Nick tiene razón, Joe. Seguro era una amiga o algo.” Dijo Demi.

“¡_______ tiene una cita y no quiere decirnos!”

“¡¿Qué?!” ¿Cómo diablos lo supo? “Cállate, Joe.”

“Es verdad. Te sonrojaste.” Y si, sentía mis mejillas calientes.

“Okay, si. ¿Contento?” Respondí un poco enfadada.

“No, no te dejaremos salir con él si no es buen chico.” ¿Escuche bien? ¿Los Jonas no me dejaran salir con alguien porque no lo conocen? Ni en mis sueños más locos me lo imaginé.

“Chicos, es solo una cita. Solo eso.” Dijo Demi tranquila. “Okay, no. ¡¿Es lindo?!” Y ahí va a señorita ‘es solo una cita’.

“¡Demi!” Ella rió.

“Paren. Ya. No queremos que se enoje, ¿verdad?” Me sonrió Nick y luego me abrazó. “Tienes que contarme luego.” Me susurró al oído. Yo reí y golpeé su pecho, pero no me solté de su agarre. Como amaba sus abrazos. Mis favoritos.

“¿Qué les parece si vamos a la piscina? Estaba vez SI traemos ropa adecuada.”

“¡Si! Además tenemos la casa para nosotros cuatro.”

“Me parece perfecto.” Aseguró Nick. “¿Estás de acuerdo?” Bajo un poco su cabeza para verme. Yo solo asentí.

“No se diga más. ¡A cambiarnos!” Comenzó a caminar Demi hacia las escaleras y luego paró. “_______, te estoy esperando. Ya suéltala, Nick.”

“No.” Contestó él divertido, abrazándome con más fuerza y besó mi cabello. Comencé a reír.

Pude ver como mi amiga dejaba las cosas en el piso y se acercaba a nosotros con paso decidido. Tomó a Nick de ambas muñecas y quitó sus brazos de mi cuerpo, luego me jaló del brazo y me llevó casi corriendo. Y antes de desaparecer, le sacó la lengua a Nick.

“Pareces niña chiquita.”

“Y tu parecía que no te querías soltar de Nick.” Levantó una ceja.

“Deja de hacer eso.” Le aventé una almohada. Y por si se preguntan, estábamos en el cuarto de huéspedes.

No tardamos más de 20 minutos en cambiarnos de ropa y ponernos nuestros bikinis, bañarnos en protector solar y arreglarnos un poco el cabello. Lo sé, se arruinaría en el instante que entráramos, pero uno tiene que verse bien, ¿no? Admito que no soy de las chicas que se siente 100% confortable caminando por ahí en bikini. De hecho, esta era la primera vez lo haría. Y lo que me ponía más nerviosa era que dos chicos estarían ahí. Pero creo que era el momento de dejar mis complejos atrás. No les miento, no tengo el mejor cuerpo, quiero decir, miren a Demi. Pero también reconozco que tengo buen cuerpo y creo que es momento de mostrarlo.

“Creo que me estoy arrepintiendo.” Si, mi momento no pasó de la puerta.

“Vamos, _______. Te queda muy bien. Solo muéstrate segura y todo estará bien.” La miré un poco insegura, pero cuando me sonrió supe que tenía razón. Por eso amo a Demi.

“No sé qué haría sin ti.” Le confesé.

“Para eso están las amigas.” Ambas nos miramos divertidas y comenzamos a reír. 

  • 30th March
    2011
  • 30
CAPITULO 12


Nos encontrábamos en mi casa comiendo hamburguesas que mamá había preparado. Era un día algo caluroso, y era de esperarse pues estábamos en el mes de Julio, casi Agosto. Todos estábamos en el jardín. Mis hermanos y yo estábamos jugando futbol mientras que las chicas estaban hablando a unos metros de nosotros.
“¿Qué les parece si nos divertimos un poco?” Dijo Joe tomando el balón en sus manos.
“Creí que nos divertíamos.” Respondí.
“Me refiero a que hay que hacer una pequeña travesura.” Miró en dirección a ellas.
“Oh, ahora comprendo.” Dijo Kevin.
“Bien, yo con Demi, Kevin y Danielle, y Nick con _______.”
“Eh, no lo sé.” Dudé.
“Vamos, Nick. Será divertido. ____ no se molestará.” Me animó Joe. “Además, se que quieres tomarla entre tus brazos.”
“Cállate.” Lo golpee en el brazo.
“Auch. Sabes que es verdad.”
“Bien, ya. A la cuenta de tres.” Dijo Kevin. “Una.”
“Dos.” 
“…¡Tres!” Tarde un poco en reaccionar, pero salí corriendo detrás de ellos. Pude ver como Danielle y Demi trataban de soltarse de ellos, pero sus esfuerzos eran inútiles.
“No te atre—” Pero era demasiado tarde, ya la traía en mis brazos e íbamos directamente a la piscina. Pude sentir como en lugar de alejarse de mí, se acercó más. “Me tiras a la piscina y te vas conmigo.” Me advirtió. Y no la pensé dos veces. Corrí con más rapidez y brinqué hacia el agua. Cuando íbamos en el aire gritó y se aferró más a mí. No estoy seguro de cuál su mi expresión o reacción, pero no importaba, ahora me encontraba completamente sumergido. Cuando mi cabeza salió a la superficie, lo primero que vi fue a Kevin y Danielle abrazados, lo cual provocó que una sonrisa se formara en mis labios. Verlos me daba la esperanza de que algún día yo también encontraría a esa persona especial. Después mi vista se desvió a Joe y Demi, quienes reían. Eso dos necesitan anteojos, solo así se darán cuenta de que son perfectos juntos. Sé que los sentimientos están ahí –por ambos lados- pero ninguno de los dos es capaz de admitirlo.
“¡Nick!” Escuche la voz de mi mejor amiga y luego sentí un peso en mi cuello. Comenzó a reir.
“Linda risa.” Le dije dando media vuelta para tenerla cara a cara. El tenerla tan cerca a mi provocó que quisiera…
“Tienes suerte de que traiga shorts y no pantalón porque si no…”
“No quiero saber.”
“Exacto.” Rió. “¿De quién fue la idea?”
“Joe.”
“Claro, debí imaginarlo. Era la excusa perfecta para cargar a Demi en los brazos.” Reí al recordar que esas fueron casi las mismas palabras que Joe me había dicho hace minutos. “Deberíamos hacer algo para que ambos se confiesen.”
“Tal vez. Pero dejemos que se dé solo.”
“¿Una pequeña ayuda?” 
“Lo pensaré.” Voltee hacia donde estaban mis padres horas antes, pero no había nadie. Cuando me volví a dar vuelta para ver a ______ sentí agua sobre mi cara. “¡Hey! Me tomaste por sorpresa.” Y así empezó nuestra guerra de agua. El hecho de que aun nos encontrábamos en ropa no-apta para estar en la piscina, no nos importó mucho a ninguno de nosotros. 
Después de unos 30 minutos decidimos salir del agua. Mamá ya nos había traído toallas suficientes para todos.
“Creo que ya necesitaba refrescarme un poco.” Admitió Demi. 
“Puedes agradecerme.” Dijo Joe.
“¿Por tirarme de esa forma a la piscina? No lo sé.”
“Lo hice delicadamente.” Respondió ofendido.
“Si a eso le llamas delicado no quiero saber que es para ti salvajemente.” Todos reímos.
“¿Irás mañana al concierto, ______?” Preguntó Kevin.
“Claro que sí. Nick ya me dio el boleto.” 
“¿Ya tienes el pasé para backstage?” Volvió a preguntar. Ella negó con la cabeza. Todos miramos a Demi.
“¡Sabía que algo había olvidado! Lo siento. Quédate a dormir en mi casa.” 
“Necesito pedir permiso a mi papá. Pero creo que dirá que sí.”
“Siempre dice que sí.” Le dije yo. “Nosotros podemos pasar por ustedes.”
“Me parece perfecto.” Aceptó Demi. El teléfono de _______ comenzó a sonar.
“¿Hola?. Si. Está bien. No. En la mesita de la sala. Espera, ¿puedo ir a dormir a casa de Demi?. Si, es mañana. ¡Gracias!.” Colgó.
“Listo. Ahora solo necesito ir por ropa a mi casa.”
“Yo te llevo, si quieres.” Me ofrecí. 
“Si, por favor. Iré por mis cosas y regreso.” Corrió en dirección a la puerta, y una sonrisa se escapó de mis labios.
“Yo te llevo, si quieres.” Me imitó Joe.
“Cállate.”
“Siempre dices lo mismo.” 
“Tú y ______ harían bonita pareja.” Comentó Danielle. Tardé un poco en contestar.
“Ella es mi mejor amiga.”
“Pero la quieres más que a una amiga.” Dijo Demi. Iba a contestar pero ______ ya se encontraba a mi lado.
“¿Nos vamos?” Preguntó sonriente.
“Claro.” Le respondí. “Regresamos en un rato.” Les dije a los demás y comenzamos a caminar hacia la salida.
“¡Tárdense lo que quieran!” Gritaron. ______ rió.
Decidí que iríamos por el camino largo hacia su casa, aunque a ella no se lo dije. Y no creo que lo haya notado. Eran casi las 8 de la noche y las calles de Texas estaban iluminadas, pero no mucho.
“¿Quieres pasar?” Me preguntó antes de bajarse.
“¿Está tu papá?” Ella se echo a reír ante mi pregunta.
“No sé porque le tienes miedo a mi papá. Le agradas, ya te he dicho.” Me sonrió.
“Pero siempre me mira como si… no sé. En cambio con Joe se ríe de sus chistes que no dan risa.”
“Nick, escúchame.” Colocó su mano sobre mi hombro. “Le agradas.”
“Esperaré aquí.” Puso sus ojos en blanco y salió del auto.
Esperé alrededor de 15 minutos, aunque más de dos veces estuve cerca de salir de aquí e ir a tocar la puerta. 

CAPITULO 12

Nos encontrábamos en mi casa comiendo hamburguesas que mamá había preparado. Era un día algo caluroso, y era de esperarse pues estábamos en el mes de Julio, casi Agosto. Todos estábamos en el jardín. Mis hermanos y yo estábamos jugando futbol mientras que las chicas estaban hablando a unos metros de nosotros.

“¿Qué les parece si nos divertimos un poco?” Dijo Joe tomando el balón en sus manos.

“Creí que nos divertíamos.” Respondí.

“Me refiero a que hay que hacer una pequeña travesura.” Miró en dirección a ellas.

“Oh, ahora comprendo.” Dijo Kevin.

“Bien, yo con Demi, Kevin y Danielle, y Nick con _______.”

“Eh, no lo sé.” Dudé.

“Vamos, Nick. Será divertido. ____ no se molestará.” Me animó Joe. “Además, se que quieres tomarla entre tus brazos.”

“Cállate.” Lo golpee en el brazo.

“Auch. Sabes que es verdad.”

“Bien, ya. A la cuenta de tres.” Dijo Kevin. “Una.”

“Dos.”

“…¡Tres!” Tarde un poco en reaccionar, pero salí corriendo detrás de ellos. Pude ver como Danielle y Demi trataban de soltarse de ellos, pero sus esfuerzos eran inútiles.

“No te atre—” Pero era demasiado tarde, ya la traía en mis brazos e íbamos directamente a la piscina. Pude sentir como en lugar de alejarse de mí, se acercó más. “Me tiras a la piscina y te vas conmigo.” Me advirtió. Y no la pensé dos veces. Corrí con más rapidez y brinqué hacia el agua. Cuando íbamos en el aire gritó y se aferró más a mí. No estoy seguro de cuál su mi expresión o reacción, pero no importaba, ahora me encontraba completamente sumergido. Cuando mi cabeza salió a la superficie, lo primero que vi fue a Kevin y Danielle abrazados, lo cual provocó que una sonrisa se formara en mis labios. Verlos me daba la esperanza de que algún día yo también encontraría a esa persona especial. Después mi vista se desvió a Joe y Demi, quienes reían. Eso dos necesitan anteojos, solo así se darán cuenta de que son perfectos juntos. Sé que los sentimientos están ahí –por ambos lados- pero ninguno de los dos es capaz de admitirlo.

“¡Nick!” Escuche la voz de mi mejor amiga y luego sentí un peso en mi cuello. Comenzó a reir.

“Linda risa.” Le dije dando media vuelta para tenerla cara a cara. El tenerla tan cerca a mi provocó que quisiera…

“Tienes suerte de que traiga shorts y no pantalón porque si no…”

“No quiero saber.”

“Exacto.” Rió. “¿De quién fue la idea?”

“Joe.”

“Claro, debí imaginarlo. Era la excusa perfecta para cargar a Demi en los brazos.” Reí al recordar que esas fueron casi las mismas palabras que Joe me había dicho hace minutos. “Deberíamos hacer algo para que ambos se confiesen.”

“Tal vez. Pero dejemos que se dé solo.”

“¿Una pequeña ayuda?”

“Lo pensaré.” Voltee hacia donde estaban mis padres horas antes, pero no había nadie. Cuando me volví a dar vuelta para ver a ______ sentí agua sobre mi cara. “¡Hey! Me tomaste por sorpresa.” Y así empezó nuestra guerra de agua. El hecho de que aun nos encontrábamos en ropa no-apta para estar en la piscina, no nos importó mucho a ninguno de nosotros.

Después de unos 30 minutos decidimos salir del agua. Mamá ya nos había traído toallas suficientes para todos.

“Creo que ya necesitaba refrescarme un poco.” Admitió Demi.

“Puedes agradecerme.” Dijo Joe.

“¿Por tirarme de esa forma a la piscina? No lo sé.”

“Lo hice delicadamente.” Respondió ofendido.

“Si a eso le llamas delicado no quiero saber que es para ti salvajemente.” Todos reímos.

“¿Irás mañana al concierto, ______?” Preguntó Kevin.

“Claro que sí. Nick ya me dio el boleto.”

“¿Ya tienes el pasé para backstage?” Volvió a preguntar. Ella negó con la cabeza. Todos miramos a Demi.

“¡Sabía que algo había olvidado! Lo siento. Quédate a dormir en mi casa.”

“Necesito pedir permiso a mi papá. Pero creo que dirá que sí.”

“Siempre dice que sí.” Le dije yo. “Nosotros podemos pasar por ustedes.”

“Me parece perfecto.” Aceptó Demi. El teléfono de _______ comenzó a sonar.

“¿Hola?. Si. Está bien. No. En la mesita de la sala. Espera, ¿puedo ir a dormir a casa de Demi?. Si, es mañana. ¡Gracias!.” Colgó.

“Listo. Ahora solo necesito ir por ropa a mi casa.”

“Yo te llevo, si quieres.” Me ofrecí.

“Si, por favor. Iré por mis cosas y regreso.” Corrió en dirección a la puerta, y una sonrisa se escapó de mis labios.

“Yo te llevo, si quieres.” Me imitó Joe.

“Cállate.”

“Siempre dices lo mismo.”

“Tú y ______ harían bonita pareja.” Comentó Danielle. Tardé un poco en contestar.

“Ella es mi mejor amiga.”

“Pero la quieres más que a una amiga.” Dijo Demi. Iba a contestar pero ______ ya se encontraba a mi lado.

“¿Nos vamos?” Preguntó sonriente.

“Claro.” Le respondí. “Regresamos en un rato.” Les dije a los demás y comenzamos a caminar hacia la salida.

“¡Tárdense lo que quieran!” Gritaron. ______ rió.

Decidí que iríamos por el camino largo hacia su casa, aunque a ella no se lo dije. Y no creo que lo haya notado. Eran casi las 8 de la noche y las calles de Texas estaban iluminadas, pero no mucho.

“¿Quieres pasar?” Me preguntó antes de bajarse.

“¿Está tu papá?” Ella se echo a reír ante mi pregunta.

“No sé porque le tienes miedo a mi papá. Le agradas, ya te he dicho.” Me sonrió.

“Pero siempre me mira como si… no sé. En cambio con Joe se ríe de sus chistes que no dan risa.”

“Nick, escúchame.” Colocó su mano sobre mi hombro. “Le agradas.”

“Esperaré aquí.” Puso sus ojos en blanco y salió del auto.

Esperé alrededor de 15 minutos, aunque más de dos veces estuve cerca de salir de aquí e ir a tocar la puerta. 

  • 28th March
    2011
  • 28
CAPITULO 11
El mes de Julio estaba en su última semana, y con ello el fin del verano se acercaba, lo que significaba que nuestro tiempo libre sería cada vez menos. En estas últimas semanas me había estado sintiendo mejor. Después de mi rompimiento con Samantha, las cosas eran… diferentes. Me sentía diferente. Sonreír era tan natural en mí. _______ se había convertido en mi mejor amiga de la noche a la mañana, pasábamos mucho tiempo juntos, y me había ayudado a distraerme de todos esos asuntos que daban vuelta por mi cabeza. Hace unas dos semanas conoció a Demi, mi otra mejor amiga. Desde entonces, se ven todos los días. Hacen todo juntas. Ir de compras, ver películas, ir a comer, todo. Y el hecho de que ellas pasen tiempo juntos, implicaba que nosotros también con ellas. Por lo regular somos nosotros cuatro –Joe,Demi,______ y yo- los que salimos. Kevin se la pasa todo el tiempo con Danielle. Puedo estar casi seguro que algo trama mi hermano. 
Mañana daríamos un concierto aquí en Dallas junto a Demi. Recaudaríamos fondos para una fundación de niños con cáncer. Hoy era el último día que teníamos para ensayar. Yo pasaría por _______ y Joe por Demi. Y creo que no es necesario decir que Kevin iría por Dani.
Cuando llegue a casa de _______, ella ya me esperaba afuera de su casa, jugando con su iPhone. Esta vestida con una blusa de color rosa y unos shorts, llevaba un bolso que combinaba, sus rizos caían por su espalda y traía sus Rayaban puestos. Con el viento que hacía, su cabello comenzó a moverse de una manera que parecía que estaba grabando un comercial para shampoo. No pude evitar pensar que se veía aun más linda el día de hoy. Sonreí para mí mismo. Cuando se percató de mi presencia, se levantó de donde estaba sentada y corrió hacia mi auto. 
“Tonto, porque no me dijiste que ya habías llegado. No me di cuenta.” Rió y se acercó a mí para besar mi mejilla. Yo reí también.
“Parecías muy divertida, no quise interrumpir.”
“Oh, claro.” Dijo sarcásticamente. “Me acaba de llamar Demi y dijo que solo te están esperando a ti para comenzar.” La miré por última vez y emprendimos nuestro camino hacia el lugar donde se llevaría a cabo el evento. Todo el camino la pasamos cantando las canciones de la radio o riendo al recordar algo gracioso. Al entrar pude identificar la camioneta  de Joe, así que me estacioné a un lado de él. Bajé rápidamente y abrí la puerta de ____. Afuera nos estaba esperando Big Rob, en caso de que hubiera algún paparazzi. 
“Hola, Big.” Saludó ella con entusiasmo.
“Hola, ____. Que gusto verte de nuevo.”
“Hey, Big Rob.” Saludé yo.
“Pasen rápido, seguro que tus hermanos ya están desesperados.” Nos abrió la puerta para que entráramos, primero la deje pasar a ella y después yo. 
“¡Ya era hora! Tardaron más de lo normal.” 
“Lo siento, el tráfico estaba horrible.”
“Si, claro.” Dijo Demi. “Vamos, caminen. Entre más rápido comencemos, más rápido nos iremos.” Nos empujaba hacia el escenario.
“Creo que podemos caminar solos. Gracias.” Sacudió mi cabello y se fue con Joe.
“Le encanta hacerte eso.” Me dijo ____, se acercó más a mí y comenzó a acomodar mi cabello. Si supiera cómo me gusta que haga eso. Me refiero a ella acomodando mi cabello. La miré.
“¿Qué?” Sonrió ella. “Listo.” Se alejo un poco de mi. “Ahora ve a tocar, yo estaré con Demi.” Me animó.
“No tardaré.” Besé su mejilla y me fui con mis hermanos.
 
 
“Hey.” Saludé a mis hermanos.
“¿Por qué tan feliz, Nick?” Preguntó Kevin mientras afinaba su guitarra.
“No sé de qué estás hablando.”
“Nada, olvídalo.”
“¿Con que canción comenzamos?” dijo Joe.
“Lovebug” Contesté inmediatamente. Me dirigí al  lado del escenario en busca de mi guitarra y pude ver a mis dos mejores amigas reír.
“Nick, apresúrate.” Me llamó mi padre. Subí al escenario y me acomodé en mi lugar. Comencé a tocar acordes sin sentido. Después de casi una hora de ensayar, era el turno de Demi. Fui en busca de ____, pero no la podía encontrar. 
“Papá, ¿has visto a—”
“Salió con tu mamá y Frankie a comprar cosas para la comida.”
“Oh, genial. Gracias.”
“Hijo.” Me detuvo. “¿Hay algo que quieras decirme? ¿Algo que deba saber?” Esperó por mi respuesta.
“Err, no que yo recuerde.” Lo miré confundido. Él asintió y se fue. Para el tiempo que terminó Demi, llegó Frankie de la mano de _______ y mamá atrás de ellos.
“Mamá, por favor. Adopten a ______, ella sería mi hermana favorita.” Decía el pequeño Frankie.
“¿Quieres decir que ya no soy tu hermano favorito?” Pregunté.
“Tal vez tu y mi nueva hermana puedan compartir puesto. Lo pensaré.” Él le hizo una seña a ______ para que se pusiera a su altura, como para decirle algo, pero en lugar de eso besó su mejilla y salió corriendo.
“Aw, si Frankie tuviera mi edad saldría con él.” Dijo mi amiga.
“Yo conozco a alguien de tu edad que saldría contigo.” Mamá nos vio a ambos y guiñó un ojo. Luego se fue. Yo la miré pero ella desvió la mirada. Comenzó a caminar.
“Espera.” La llamé. “¿Sucede algo?” 
“No, todo está bien.” 
“¿Segura?” Asintió. “¿Vendrás con nosotros?”
“Por supuesto, sabes que no me lo perdería.”
“¿Dónde está mi amiga cuando la necesito?” Escuchamos decir a Demi.
“Creo que alguien te busca.” 
“Ya regreso.” Me volvió a mirar y se fue. 

CAPITULO 11

El mes de Julio estaba en su última semana, y con ello el fin del verano se acercaba, lo que significaba que nuestro tiempo libre sería cada vez menos. En estas últimas semanas me había estado sintiendo mejor. Después de mi rompimiento con Samantha, las cosas eran… diferentes. Me sentía diferente. Sonreír era tan natural en mí. _______ se había convertido en mi mejor amiga de la noche a la mañana, pasábamos mucho tiempo juntos, y me había ayudado a distraerme de todos esos asuntos que daban vuelta por mi cabeza. Hace unas dos semanas conoció a Demi, mi otra mejor amiga. Desde entonces, se ven todos los días. Hacen todo juntas. Ir de compras, ver películas, ir a comer, todo. Y el hecho de que ellas pasen tiempo juntos, implicaba que nosotros también con ellas. Por lo regular somos nosotros cuatro –Joe,Demi,______ y yo- los que salimos. Kevin se la pasa todo el tiempo con Danielle. Puedo estar casi seguro que algo trama mi hermano.

Mañana daríamos un concierto aquí en Dallas junto a Demi. Recaudaríamos fondos para una fundación de niños con cáncer. Hoy era el último día que teníamos para ensayar. Yo pasaría por _______ y Joe por Demi. Y creo que no es necesario decir que Kevin iría por Dani.

Cuando llegue a casa de _______, ella ya me esperaba afuera de su casa, jugando con su iPhone. Esta vestida con una blusa de color rosa y unos shorts, llevaba un bolso que combinaba, sus rizos caían por su espalda y traía sus Rayaban puestos. Con el viento que hacía, su cabello comenzó a moverse de una manera que parecía que estaba grabando un comercial para shampoo. No pude evitar pensar que se veía aun más linda el día de hoy. Sonreí para mí mismo. Cuando se percató de mi presencia, se levantó de donde estaba sentada y corrió hacia mi auto.

“Tonto, porque no me dijiste que ya habías llegado. No me di cuenta.” Rió y se acercó a mí para besar mi mejilla. Yo reí también.

“Parecías muy divertida, no quise interrumpir.”

“Oh, claro.” Dijo sarcásticamente. “Me acaba de llamar Demi y dijo que solo te están esperando a ti para comenzar.” La miré por última vez y emprendimos nuestro camino hacia el lugar donde se llevaría a cabo el evento. Todo el camino la pasamos cantando las canciones de la radio o riendo al recordar algo gracioso. Al entrar pude identificar la camioneta  de Joe, así que me estacioné a un lado de él. Bajé rápidamente y abrí la puerta de ____. Afuera nos estaba esperando Big Rob, en caso de que hubiera algún paparazzi.

“Hola, Big.” Saludó ella con entusiasmo.

“Hola, ____. Que gusto verte de nuevo.”

“Hey, Big Rob.” Saludé yo.

“Pasen rápido, seguro que tus hermanos ya están desesperados.” Nos abrió la puerta para que entráramos, primero la deje pasar a ella y después yo.

“¡Ya era hora! Tardaron más de lo normal.”

“Lo siento, el tráfico estaba horrible.”

“Si, claro.” Dijo Demi. “Vamos, caminen. Entre más rápido comencemos, más rápido nos iremos.” Nos empujaba hacia el escenario.

“Creo que podemos caminar solos. Gracias.” Sacudió mi cabello y se fue con Joe.

“Le encanta hacerte eso.” Me dijo ____, se acercó más a mí y comenzó a acomodar mi cabello. Si supiera cómo me gusta que haga eso. Me refiero a ella acomodando mi cabello. La miré.

“¿Qué?” Sonrió ella. “Listo.” Se alejo un poco de mi. “Ahora ve a tocar, yo estaré con Demi.” Me animó.

“No tardaré.” Besé su mejilla y me fui con mis hermanos.

 

 

“Hey.” Saludé a mis hermanos.

“¿Por qué tan feliz, Nick?” Preguntó Kevin mientras afinaba su guitarra.

“No sé de qué estás hablando.”

“Nada, olvídalo.”

“¿Con que canción comenzamos?” dijo Joe.

“Lovebug” Contesté inmediatamente. Me dirigí al  lado del escenario en busca de mi guitarra y pude ver a mis dos mejores amigas reír.

“Nick, apresúrate.” Me llamó mi padre. Subí al escenario y me acomodé en mi lugar. Comencé a tocar acordes sin sentido. Después de casi una hora de ensayar, era el turno de Demi. Fui en busca de ____, pero no la podía encontrar.

“Papá, ¿has visto a—”

“Salió con tu mamá y Frankie a comprar cosas para la comida.”

“Oh, genial. Gracias.”

“Hijo.” Me detuvo. “¿Hay algo que quieras decirme? ¿Algo que deba saber?” Esperó por mi respuesta.

“Err, no que yo recuerde.” Lo miré confundido. Él asintió y se fue. Para el tiempo que terminó Demi, llegó Frankie de la mano de _______ y mamá atrás de ellos.

“Mamá, por favor. Adopten a ______, ella sería mi hermana favorita.” Decía el pequeño Frankie.

“¿Quieres decir que ya no soy tu hermano favorito?” Pregunté.

“Tal vez tu y mi nueva hermana puedan compartir puesto. Lo pensaré.” Él le hizo una seña a ______ para que se pusiera a su altura, como para decirle algo, pero en lugar de eso besó su mejilla y salió corriendo.

“Aw, si Frankie tuviera mi edad saldría con él.” Dijo mi amiga.

“Yo conozco a alguien de tu edad que saldría contigo.” Mamá nos vio a ambos y guiñó un ojo. Luego se fue. Yo la miré pero ella desvió la mirada. Comenzó a caminar.

“Espera.” La llamé. “¿Sucede algo?”

“No, todo está bien.”

“¿Segura?” Asintió. “¿Vendrás con nosotros?”

“Por supuesto, sabes que no me lo perdería.”

“¿Dónde está mi amiga cuando la necesito?” Escuchamos decir a Demi.

“Creo que alguien te busca.”

“Ya regreso.” Me volvió a mirar y se fue. 

  • 26th March
    2011
  • 26
CAPITULO 10


Eran alrededor de las cinco de la tarde y estaba tratando de decidir que usar esta noche, Nick había dicho que era una fiesta/reunión por lo que supongo que un vestido sencillo estaría bien. Ni muy casual ni muy exagerado. Bien, ahora los zapatos… ¿altos o no? Estaba metida en mis propios pensamientos cuando recibí un mensaje de texto de un número desconocido.
Hey, ____. Sé que dije que pasaría por ti a las 8 pero me preguntaba si a las 7 está bien. Podríamos ir a algún lugar antes. ¿Qué opinas? 
-Nick.
PS: Joe me dio tu número. 
 
Terminé de leer y sentí como mi corazón dejo de latir por un segundo.
Hola, Nick. No te preocupes, a las 7 está bien. Nos vemos más tarde.
 
Era un mensaje corto, pero no quería sonar muy desesperada. Miré la pantalla de mi teléfono. 5:13 p.m. Tenía tiempo suficiente para cambiarme y maquillarme un poco. No me gustaba usar mucho maquillaje, yo soy de las chicas que les gusta más estar al natural. Pero un poco de color no hace daño. El cambio de hora no me causó problema alguno con mis padres, incluso estuvieron de acuerdo en que fuera más temprano.
“Papá, ya me voy.” Dije asomando mi cabeza por su habitación.
“Cuídate mucho. Pásala bien.” Le sonreí y cerré la puerta con cuidado. Baje las escaleras corriendo y vi a Nick recargado en el marco de la puerta. Se veía muy bien, debo decir. Más que bien, pero no quiero entrar en detalles. Me tomaría horas en describirlo.
“Hola” Le saludé.
“Hey” me respondió con una sonrisa, se acercó a mí y besó mi mejilla. Sentí como un escalofrío recorrió mi cuerpo al momento que sus labios hicieron contacto con mi piel. Me sentía como si estuviera en mi primera cita con el chico que me gusta. Pero no era así. “Te ves muy bien.” Me dijo observándome.
“Gracias.” Dije nerviosa. “¿Nos vamos?”
“Claro, como tú quieras.” Abrió la puerta del copiloto, esperó a que yo subiera y la cerró por mí. Se los dije, es todo un caballero.
“¿A dónde quieres ir?” Me preguntó una vez que ambos estábamos dentro del vehículo.
“Pensé que ya tenías el lugar.” Reí.
“Y yo esperaba a que tu lo escogieras.” Me sonrió. “¿Te parece si solamente paseamos por la ciudad y si vemos algún lugar interesante llegamos?”
“Completamente de acuerdo.” Le sonreí. Prendió su camioneta negra y poco a poco fuimos dejando atrás mi casa. “¿Traes algún CD?” Dije acercándome hacia donde deberían de estar. La camioneta era doble cabina. Pero el asiento de enfrente era uno solo, ¿Entienden? Me refiero a que me podía acerca a Nicholas todo lo que yo quisiera y no había nada que me lo impidiera. Excepto yo misma.
“No, Kevin me los quitó todos. Pero podemos poner la radio. Tu escoge.” Prendí la radio y comencé a buscar entre todas las estaciones, pero casi todas estaban en comerciales.
“Oh, mira lo que encontré.” Lo miré y esperé por su reacción.
“¿Es lo mejor que pudiste encontrar?” Se echo a reí y yo junto con él. “Esos Jonas Brothers no me agradan.”
“A mí tampoco. Cantan horrible.” Traté de no reír. Voltee a mirarlo y su mirada no era muy feliz.
“Nick, no me mires así.” Pero no respondió. “Nick.” Nada… “Nicholas.”
“Dijiste que cantan horrible, seguro tampoco quieres escucharlos hablar.”
“Sabes que bromeaba.” Seguimos hablando un poco más cuando nos encontramos con un señor vendiendo algodones de azúcar en una plaza. “¿Quieres uno?”
“Wow. Hace años que no los veía. No recuerdo ni el sabor.”
“Vamos, yo te invito.” Sonrió. Estacionó el auto unos metros adelante y nos dirigimos hacia el señor. “Dos por favor.” 
“Claro que si, en un segundo se los damos.” 
 
 
“¿Qué piensas?” Me preguntó Nick curioso. Llevábamos tiempo caminando por la plaza que estaba un poco iluminada, comiendo nuestros algodones de azúcar. Hablábamos de todo, cosas que ya ni recuerdo. Nos detuvimos enfrente de una fuente y nos sentamos en una banca que estaba ahí.
“Nada.” Me encogí de hombros. “No lo sé. Es raro. ¿Tú qué piensas?” Le miré.
“No sé, estoy algo confundido. Con todo lo que ha pasado con Samantha, pasar un tiempo divertido con un amigo era lo que necesitaba. Gracias.” Sonrió ligeramente.
“No tienes nada que agradecer. Para eso son los amigos, ¿no?” 
“Cuéntame más de ti.” 
“No tengo mucho que decirte. Tengo 16 años, dentro de dos años me iré a estudiar la universidad. Mi mejor amiga vive al otro lado del continente y hace casi tres años que no la veo. Tengo amigos pero no muchos. Mis calificaciones no son malas, en realidad creo que son muy buenas, sin presumir. Mi familia es un poco complicada, pero al final del día me doy cuenta que los amo. No sé que más decirte.”
“Tu mayor sueño.” Me preguntó con seguridad, y al mismo tiempo con curiosidad. 
“Yo nunca me lo había preguntado.” En ese momento el celular de Nick comenzó a sonar.
“¿Hola?. Si. Si. ¿En serio? Está bien. Adiós.” Luego me miró. “¿Sabes qué hora es?” Negué con la cabeza. “10:27” Abrí los ojos como platos.
“Wow. Ni cuenta nos dimos.”
“Lo sé, el tiempo vuela si uno se divierte.” Rió un poco. “¿Quieres ir a mi casa o seguir paseando por la ciudad? Igual ya se nos hizo un poco tarde.” Yo reí y lo miré, no necesité decir nada, el ya sabía lo que yo diría, como si pudiera leer mi mirada. Nos levantamos de la banca, rodeo mis hombros con su brazo, yo lo abracé por la cintura y comenzamos a caminar.
Eran casi las 12 de la noche cuando el auto de Nicholas se encontraba enfrente de mi casa. 
“Gracias por todo, me la pasé muy bien.” Le sonreí.
“Yo soy quien debería dar las gracias.” Me dijo. “Me divertí.” Esperé a que dijera algo, pero la canción de la radio llamó mi atención.
“Amo esa canción.” Susurré.
 “Haven’t met you yet. Michael Bublé.” Me sonrió él. “Me encanta.”
“Si, lo es.” Le devolví la sonrisa e hice el intento de salir del auto, pero algo me detuvo.
“No, espera.” Me detuvo del brazo con delicadeza. “Solo hasta que se termine la canción.” Me miraba a los ojos. Yo solo asentí. Ambos recargamos la cabeza hacia atrás y cerramos los ojos. Dejándonos llevar por la música. Podía escucharlo cantar en voz muy baja. También lo hubiera hecho, pero no quería arruinar el momento con mi espantosa voz. 
I might have to wait, I’ll never give upI guess it’s half timing, and the other half’s luckWherever you are, whenever it’s rightYou’ll come out of nowhere and into my lifeAnd I know that we can be so amazingAnd, baby, your love is gonna change meAnd now I can see every possibility.
And I know someday that it’ll all turn outYou’ll make me work, so we can work to work it outAnd I promise you, kid, that I give so much more than I getI just haven’t met you yet.
De repente sentí algo cálido sobre mi mano y yo, casi automáticamente, recargué mi cabeza sobre su hombro.

CAPITULO 10

Eran alrededor de las cinco de la tarde y estaba tratando de decidir que usar esta noche, Nick había dicho que era una fiesta/reunión por lo que supongo que un vestido sencillo estaría bien. Ni muy casual ni muy exagerado. Bien, ahora los zapatos… ¿altos o no? Estaba metida en mis propios pensamientos cuando recibí un mensaje de texto de un número desconocido.

Hey, ____. Sé que dije que pasaría por ti a las 8 pero me preguntaba si a las 7 está bien. Podríamos ir a algún lugar antes. ¿Qué opinas?

-Nick.

PS: Joe me dio tu número.

 

Terminé de leer y sentí como mi corazón dejo de latir por un segundo.

Hola, Nick. No te preocupes, a las 7 está bien. Nos vemos más tarde.

 

Era un mensaje corto, pero no quería sonar muy desesperada. Miré la pantalla de mi teléfono. 5:13 p.m. Tenía tiempo suficiente para cambiarme y maquillarme un poco. No me gustaba usar mucho maquillaje, yo soy de las chicas que les gusta más estar al natural. Pero un poco de color no hace daño. El cambio de hora no me causó problema alguno con mis padres, incluso estuvieron de acuerdo en que fuera más temprano.

“Papá, ya me voy.” Dije asomando mi cabeza por su habitación.

“Cuídate mucho. Pásala bien.” Le sonreí y cerré la puerta con cuidado. Baje las escaleras corriendo y vi a Nick recargado en el marco de la puerta. Se veía muy bien, debo decir. Más que bien, pero no quiero entrar en detalles. Me tomaría horas en describirlo.

“Hola” Le saludé.

“Hey” me respondió con una sonrisa, se acercó a mí y besó mi mejilla. Sentí como un escalofrío recorrió mi cuerpo al momento que sus labios hicieron contacto con mi piel. Me sentía como si estuviera en mi primera cita con el chico que me gusta. Pero no era así. “Te ves muy bien.” Me dijo observándome.

“Gracias.” Dije nerviosa. “¿Nos vamos?”

“Claro, como tú quieras.” Abrió la puerta del copiloto, esperó a que yo subiera y la cerró por mí. Se los dije, es todo un caballero.

“¿A dónde quieres ir?” Me preguntó una vez que ambos estábamos dentro del vehículo.

“Pensé que ya tenías el lugar.” Reí.

“Y yo esperaba a que tu lo escogieras.” Me sonrió. “¿Te parece si solamente paseamos por la ciudad y si vemos algún lugar interesante llegamos?”

“Completamente de acuerdo.” Le sonreí. Prendió su camioneta negra y poco a poco fuimos dejando atrás mi casa. “¿Traes algún CD?” Dije acercándome hacia donde deberían de estar. La camioneta era doble cabina. Pero el asiento de enfrente era uno solo, ¿Entienden? Me refiero a que me podía acerca a Nicholas todo lo que yo quisiera y no había nada que me lo impidiera. Excepto yo misma.

“No, Kevin me los quitó todos. Pero podemos poner la radio. Tu escoge.” Prendí la radio y comencé a buscar entre todas las estaciones, pero casi todas estaban en comerciales.

“Oh, mira lo que encontré.” Lo miré y esperé por su reacción.

“¿Es lo mejor que pudiste encontrar?” Se echo a reí y yo junto con él. “Esos Jonas Brothers no me agradan.”

“A mí tampoco. Cantan horrible.” Traté de no reír. Voltee a mirarlo y su mirada no era muy feliz.

“Nick, no me mires así.” Pero no respondió. “Nick.” Nada… “Nicholas.”

“Dijiste que cantan horrible, seguro tampoco quieres escucharlos hablar.”

“Sabes que bromeaba.” Seguimos hablando un poco más cuando nos encontramos con un señor vendiendo algodones de azúcar en una plaza. “¿Quieres uno?”

“Wow. Hace años que no los veía. No recuerdo ni el sabor.”

“Vamos, yo te invito.” Sonrió. Estacionó el auto unos metros adelante y nos dirigimos hacia el señor. “Dos por favor.”

“Claro que si, en un segundo se los damos.”

 

 

“¿Qué piensas?” Me preguntó Nick curioso. Llevábamos tiempo caminando por la plaza que estaba un poco iluminada, comiendo nuestros algodones de azúcar. Hablábamos de todo, cosas que ya ni recuerdo. Nos detuvimos enfrente de una fuente y nos sentamos en una banca que estaba ahí.

“Nada.” Me encogí de hombros. “No lo sé. Es raro. ¿Tú qué piensas?” Le miré.

“No sé, estoy algo confundido. Con todo lo que ha pasado con Samantha, pasar un tiempo divertido con un amigo era lo que necesitaba. Gracias.” Sonrió ligeramente.

“No tienes nada que agradecer. Para eso son los amigos, ¿no?”

“Cuéntame más de ti.”

“No tengo mucho que decirte. Tengo 16 años, dentro de dos años me iré a estudiar la universidad. Mi mejor amiga vive al otro lado del continente y hace casi tres años que no la veo. Tengo amigos pero no muchos. Mis calificaciones no son malas, en realidad creo que son muy buenas, sin presumir. Mi familia es un poco complicada, pero al final del día me doy cuenta que los amo. No sé que más decirte.”

“Tu mayor sueño.” Me preguntó con seguridad, y al mismo tiempo con curiosidad.

“Yo nunca me lo había preguntado.” En ese momento el celular de Nick comenzó a sonar.

“¿Hola?. Si. Si. ¿En serio? Está bien. Adiós.” Luego me miró. “¿Sabes qué hora es?” Negué con la cabeza. “10:27” Abrí los ojos como platos.

“Wow. Ni cuenta nos dimos.”

“Lo sé, el tiempo vuela si uno se divierte.” Rió un poco. “¿Quieres ir a mi casa o seguir paseando por la ciudad? Igual ya se nos hizo un poco tarde.” Yo reí y lo miré, no necesité decir nada, el ya sabía lo que yo diría, como si pudiera leer mi mirada. Nos levantamos de la banca, rodeo mis hombros con su brazo, yo lo abracé por la cintura y comenzamos a caminar.

Eran casi las 12 de la noche cuando el auto de Nicholas se encontraba enfrente de mi casa.

“Gracias por todo, me la pasé muy bien.” Le sonreí.

“Yo soy quien debería dar las gracias.” Me dijo. “Me divertí.” Esperé a que dijera algo, pero la canción de la radio llamó mi atención.

“Amo esa canción.” Susurré.

 “Haven’t met you yet. Michael Bublé.” Me sonrió él. “Me encanta.”

“Si, lo es.” Le devolví la sonrisa e hice el intento de salir del auto, pero algo me detuvo.

“No, espera.” Me detuvo del brazo con delicadeza. “Solo hasta que se termine la canción.” Me miraba a los ojos. Yo solo asentí. Ambos recargamos la cabeza hacia atrás y cerramos los ojos. Dejándonos llevar por la música. Podía escucharlo cantar en voz muy baja. También lo hubiera hecho, pero no quería arruinar el momento con mi espantosa voz.

I might have to wait, I’ll never give up
I guess it’s half timing, and the other half’s luck
Wherever you are, whenever it’s right
You’ll come out of nowhere and into my life

And I know that we can be so amazing
And, baby, your love is gonna change me
And now I can see every possibility.

And I know someday that it’ll all turn out
You’ll make me work, so we can work to work it out
And I promise you, kid, that I give so much more than I get
I just haven’t met you yet.

De repente sentí algo cálido sobre mi mano y yo, casi automáticamente, recargué mi cabeza sobre su hombro.

  • 26th March
    2011
  • 26
CAPITULO 9


El día siguiente amanecí de buen humor. No pregunten por qué. No lo sé. Después de tomar el desayuno, me di una ducha con agua fría y me vestí con unos shorts y una blusa sin mangas. 
Estaba en mi laptop escuchando música y evitando a toda costa los sitios de gossip sobre las celebridades. Ya eran alrededor de las siete de la tarde, no había salido de mi casa en todo el día, pero quería un poco de aire fresco.
“Iré un rato al parque.” Avisé a mi mamá antes de salir por la puerta.
Para mi sorpresa, me encontré con un auto algo familiar frente a mi casa. El dueño de éste, recargado en el cómo si tuviera rato ahí. Sinceramente, no esperaba verlo, no tan pronto al menos.
“Hola.” Me saludó, pero sin acercarse a mi ni un poco.
“Hola.” Le dije algo confundida. “¿Llevas mucho aquí?”
“No…” dudó. “Algo. 15 minutos.” Admitió.
“No te ofendas pero, ¿Qué haces aquí?” Pregunté curiosa.
“No lo sé.” Contestó Nicholas sinceramente. “No quería estar en mi casa. Tomé mi auto y sin darme cuenta ya estaba aquí.” Se encogió de hombros. Su mirada algo perdida.
“Interesante.” Fue lo único que pude decir. Digo, no todos los días un chico se para en mi casa, y menos alguien como él. “Si no hubiera salido, ¿Hubieras tocado la puerta?”
“Probablemente no.” Lo miré no más de tres segundos, esperé a que dijera algo, pero no lo hizo y comencé a caminar hacia el parque sin decirle ni una palabra más. Pude escuchar sus pasos apresurados detrás de mí. “¡Espera!” Paré sin voltear y esperé a que llegara a mi lado y caminamos juntos.
Cuando llegamos, fuimos directamente hacia los columpios. Siempre fueron mi juego favorito. Me senté en uno y Nicholas en el que se encontraba a un lado. 
“¿Te encuentras mejor?” 
“Si, gracias por preguntar.” Hice una pausa. “Pensé que mi verano sería aburrido, pero me doy cuenta que no es tan malo como lo imaginé.” Le sonreí, columpiándome con más fuerza.
“¿Acaso soy la razón por la que no es tan malo?” Paré mi columpio en seco y lo miré con una cara que… “Solo bromeaba.” Rió.
“Eso espero.” Reí. Seguíamos ahí, pero no hablábamos. Cada cuanto volteaba a verlo y veía que algo en su mirada no andaba bien. Pero tampoco me atrevía a preguntarle. No quería parecer una de esas personas que quieren saber todo –son irritantes-. Verlo así me preocupaba.
“¿Te… encuentras bien?” Pregunté algo dudosa, disminuyendo la velocidad.
“Err, ¿Por qué lo preguntas?” Me miró.
“Pareces algo distraído, como si algo te molestara.” No respondió por unos segundos, hasta que me dijo algo que no esperaba escuchar. Paró su columpio. 
“Terminé con Samantha. Hoy por la mañana.” Dijo ahora con la mirada perdida. Yo paré el mío.
“¿Estás… bien?” Pregunté. El negó con la cabeza. Pero que tonta, obvio que no lo está. “¿Quieres hablar de eso?” 
Pareció pensarlo por unos segundos, tal vez buscando las palabras adecuadas. “Pensé que esta vez era… diferente.” Hizo una pausa. “No sé que lo que pasó. Algo no se sentía… bien. Ya no era como antes, aunque no estoy seguro de que.” Una parte de mi no lo tomó muy bien, el ver a Nick triste no era algo que quisiera ver. No sabía que decirle. “No tienes que decir nada.” Dijo como si estuviera leyendo mis pensamientos. Edward Cullen, pensé inmediatamente. Me miró a los ojos, con una mirada intensa, como si tratara de descifrar algo en ellos. Desvié la mirada. “Lo siento.” Se disculpó.
Esta era la primera vez que me encontraba en una situación así. Nunca nadie me buscaba para decirme ‘terminé con mi novio’, solo decían ‘Adivina que. Tengo novio.’. Claro, y después de eso todo era ‘Aw, mi novio esto, mi novio lo otro. Pero no me desviaré del tema.
Me levanté de donde estaba sentada y el también. Un poco dudosa me acerque más a él y lo abracé. Él no se quitó, solo me abrazó sin decir nada. En serio se sentía mal, y eso me rompía el corazón. Hablamos un poco más del tema, y creo que le sirvió un poco. Lo último que dijo fue “Gracias, ______.”
“Será mejor que regrese.” Le dije, me miró y sonrió de medio lado. En el camino de regreso, ninguno de los dos dijo algo. Justo a una cuadra antes de llegar a nuestro destino, recibió una llamada.
“Era Joe. Te manda saludos.” Hizo una mueca, no sé por qué. “Haremos una fiesta/reunión al parecer. Recién me lo dicen.” Rió. “No sé a qué se deba, pero dijo que podías venir.” Me miró como si estuviera esperando por mi respuesta.
“No lo sé. No habrá nadie que conozca y-”
“Estaremos nosotros.” Trató de convencerme.
“Lo sé, pero-”
“Pasaré por ti a las 8.” Me interrumpió. Besó mi mejilla en forma de despedida y salió casi corriendo al auto antes de que pudiera decir algo.

CAPITULO 9

El día siguiente amanecí de buen humor. No pregunten por qué. No lo sé. Después de tomar el desayuno, me di una ducha con agua fría y me vestí con unos shorts y una blusa sin mangas.

Estaba en mi laptop escuchando música y evitando a toda costa los sitios de gossip sobre las celebridades. Ya eran alrededor de las siete de la tarde, no había salido de mi casa en todo el día, pero quería un poco de aire fresco.

“Iré un rato al parque.” Avisé a mi mamá antes de salir por la puerta.

Para mi sorpresa, me encontré con un auto algo familiar frente a mi casa. El dueño de éste, recargado en el cómo si tuviera rato ahí. Sinceramente, no esperaba verlo, no tan pronto al menos.

“Hola.” Me saludó, pero sin acercarse a mi ni un poco.

“Hola.” Le dije algo confundida. “¿Llevas mucho aquí?”

“No…” dudó. “Algo. 15 minutos.” Admitió.

“No te ofendas pero, ¿Qué haces aquí?” Pregunté curiosa.

“No lo sé.” Contestó Nicholas sinceramente. “No quería estar en mi casa. Tomé mi auto y sin darme cuenta ya estaba aquí.” Se encogió de hombros. Su mirada algo perdida.

“Interesante.” Fue lo único que pude decir. Digo, no todos los días un chico se para en mi casa, y menos alguien como él. “Si no hubiera salido, ¿Hubieras tocado la puerta?”

“Probablemente no.” Lo miré no más de tres segundos, esperé a que dijera algo, pero no lo hizo y comencé a caminar hacia el parque sin decirle ni una palabra más. Pude escuchar sus pasos apresurados detrás de mí. “¡Espera!” Paré sin voltear y esperé a que llegara a mi lado y caminamos juntos.

Cuando llegamos, fuimos directamente hacia los columpios. Siempre fueron mi juego favorito. Me senté en uno y Nicholas en el que se encontraba a un lado.

“¿Te encuentras mejor?”

“Si, gracias por preguntar.” Hice una pausa. “Pensé que mi verano sería aburrido, pero me doy cuenta que no es tan malo como lo imaginé.” Le sonreí, columpiándome con más fuerza.

“¿Acaso soy la razón por la que no es tan malo?” Paré mi columpio en seco y lo miré con una cara que… “Solo bromeaba.” Rió.

“Eso espero.” Reí. Seguíamos ahí, pero no hablábamos. Cada cuanto volteaba a verlo y veía que algo en su mirada no andaba bien. Pero tampoco me atrevía a preguntarle. No quería parecer una de esas personas que quieren saber todo –son irritantes-. Verlo así me preocupaba.

“¿Te… encuentras bien?” Pregunté algo dudosa, disminuyendo la velocidad.

“Err, ¿Por qué lo preguntas?” Me miró.

“Pareces algo distraído, como si algo te molestara.” No respondió por unos segundos, hasta que me dijo algo que no esperaba escuchar. Paró su columpio.

“Terminé con Samantha. Hoy por la mañana.” Dijo ahora con la mirada perdida. Yo paré el mío.

“¿Estás… bien?” Pregunté. El negó con la cabeza. Pero que tonta, obvio que no lo está. “¿Quieres hablar de eso?”

Pareció pensarlo por unos segundos, tal vez buscando las palabras adecuadas. “Pensé que esta vez era… diferente.” Hizo una pausa. “No sé que lo que pasó. Algo no se sentía… bien. Ya no era como antes, aunque no estoy seguro de que.” Una parte de mi no lo tomó muy bien, el ver a Nick triste no era algo que quisiera ver. No sabía que decirle. “No tienes que decir nada.” Dijo como si estuviera leyendo mis pensamientos. Edward Cullen, pensé inmediatamente. Me miró a los ojos, con una mirada intensa, como si tratara de descifrar algo en ellos. Desvié la mirada. “Lo siento.” Se disculpó.

Esta era la primera vez que me encontraba en una situación así. Nunca nadie me buscaba para decirme ‘terminé con mi novio’, solo decían ‘Adivina que. Tengo novio.’. Claro, y después de eso todo era ‘Aw, mi novio esto, mi novio lo otro. Pero no me desviaré del tema.

Me levanté de donde estaba sentada y el también. Un poco dudosa me acerque más a él y lo abracé. Él no se quitó, solo me abrazó sin decir nada. En serio se sentía mal, y eso me rompía el corazón. Hablamos un poco más del tema, y creo que le sirvió un poco. Lo último que dijo fue “Gracias, ______.”

“Será mejor que regrese.” Le dije, me miró y sonrió de medio lado. En el camino de regreso, ninguno de los dos dijo algo. Justo a una cuadra antes de llegar a nuestro destino, recibió una llamada.

“Era Joe. Te manda saludos.” Hizo una mueca, no sé por qué. “Haremos una fiesta/reunión al parecer. Recién me lo dicen.” Rió. “No sé a qué se deba, pero dijo que podías venir.” Me miró como si estuviera esperando por mi respuesta.

“No lo sé. No habrá nadie que conozca y-”

“Estaremos nosotros.” Trató de convencerme.

“Lo sé, pero-”

“Pasaré por ti a las 8.” Me interrumpió. Besó mi mejilla en forma de despedida y salió casi corriendo al auto antes de que pudiera decir algo.

  • 23rd March
    2011
  • 23
CAPITULO 8 
No paraba de llorar y mis ojos se encontraban más que empapados por las lágrimas además de estar rojos por tanto llorar. Consideraba mi vida buena, pero no siempre. ¿Qué fue lo que hizo que me pusiera así? Todo, nada me salía bien, acababa de discutir con mis padres, y aunque trataba de no tomarle importancia… no podía. Y se preguntaran ‘¿Dónde están las amigas?’ Ni siquiera yo lo sé. Pero estoy acostumbrada a pasar estos momentos sola. Sin un hombro en el cual llorar. 
Salí de mi casa desesperada y camine algunos kilómetros sin saber a dónde llegaría. No había sido un buen día. Me encontraba a la orilla del mar, con mis brazos abrazando mis piernas y la cabeza escondida sobre éstas. Tenía rato estando así, en serio me sentía muy mal. El cielo estaba oscuro y cubierto de diminutos puntitos brillantes. Calculaba que fueran las 10:30 de la noche, pero intenciones de regresar a casa… aun no las tenía, necesitaba desahogarme.
- ¿Por qué todo esto siempre me tiene que pasar a mí? - eso era uno de los tantos pensamientos que cruzaban por mi cabeza en esos momentos.
Pero entre toda esa oscuridad y tristeza por la que atravesaba en esos momentos… apareció él. Cuando creía que ya no daba para más, el destino hizo que me topara con él. Aunque dicen que el destino no existe, que las cosas pasan por una razón.
“¿Te encuentras bien?” Preguntó una linda voz, al parecer la persona de la cual provenía esa voz se había sentado en la arena a un lado mío.
“No creo que te importe el cómo me siento, a nadie le interesa.” Conteste aun con la cara entre mis brazos.
“Siento si te incomode, solo que llevó un rato aquí en la playa y estaba viendo que… ya tienes rato aquí y no estás muy bien y tal vez necesitabas hablar con alguien, no sé.” Dijo algo tímido
“¿Acaso espiabas?”
“No no, claro que no, no haría eso.” Dijo algo apresurado a mi pregunta.
“Gracias por preocuparte por mí.” Levante la cara después de decir eso. Podría reconocer esa cara en cualquier lugar. “¿Nicholas?” Retiré las lágrimas de mis ojos, ya que solo veía un bulto borroso.
“Hola.” Respondió algo tímido aun, lo que me causó ternura, y acto seguido de eso me ayudó a retirar las lágrimas de mi rostro con fina delicadeza.
“Gracias.” Sonreí. “¿Qué haces aquí?” Hacía dos días que no lo veía, pero aun no me acostumbraba a la idea que ahora éramos… conocidos.
“Necesitaba pensar acerca de… cosas.” Dudó. “No te ves muy bien, ¿Quieres que te traiga un poco de agua, algo de comer? Cualquier cosa.”
“¿Qué? No, no, no te preocupes estoy mejor, gracias.”
“¿Estás segura? No me gusta ver a las personas deprimidas.”
“Está bien, tratare de estar mejor.”
“Pero tienes que prometerlo, porque no me gustaría verte así de nuevo.”
“¿Y cómo puedes estar tan seguro que nos veremos de nuevo?” le pregunté.
“¿En serio?” Rió un poco. “Siempre nos encontramos en algún lugar, además sabes donde vivo. Y yo sé dónde vives.”
“Buen punto.” Reí ligeramente. Él me sonrió para después mirar hacia el mar. Ambos mirábamos hacia allá, quedando en un silencio agradable donde solo escuchaban el ruido de las olas.
“¿Quieres contarme lo que te sucedió e hizo que vinieras hasta acá? No tienes que hacerlo si no quieres, solo te lo digo por si necesitas hablar con alguien.” Dijo apresurado sin dejarme responder la pregunta.
“Te llenaría de todos mis problemas, y no quisiera arruinarte la noche.”
“No me arruinas nada, créeme, puedes confiar en mí.”
“Gracias.” Suspiré. “Verás…” Le conté todo lo que sucedía, y vaya que lo necesitaba. Era algo que no hubiera hecho con alguna amiga. En cambio con Nick, fue diferente.
“Oh, ya veo. Pero no dejes que todo eso te afecte tanto. Sé fuerte. Todos pasamos por cosas así.”
“¿Has tenido problemas así?”
“Si, y sé lo que sientes, pero debemos ser fuertes y enfrentarlos.” Yo solo miraba al mar mientras lo escuchaba atentamente.
“Sus vidas parecen tan fáciles, tan sencillas, parece que nada les afecta, que siempre están felices. Todos los quieren, todos quieren ser como ustedes.”
“No todo es lo que parece. Somos personas como cualquier otra.”
“Si, estos últimos días me han servido para comprobarlo.” Dije en un susurro. Continuaba observando el precioso mar, aunque con la vista un poco perdida. “Emm… Nick, creo que será mejor que me vaya, ya casi es media noche.”
“Si, tienes razón. Se está haciendo algo tarde para estar aquí.” Nick se paró y extendió la mano para ayudarme a levantarme de la arena. Una vez de pie, di media vuelta sin pensarlo y comencé a caminar.
“Yo te llevo.” Gritó detrás de mí. Segundos después ya estaba a mi lado. “Tu casa está algo retirada para que te vayas caminando.”
“Ya has hecho suficiente por mi hoy, Nick.”
“Pero ya es tarde y no puedo dejarte ir a tu casa caminando sola por ahí, puede ser peligroso. Vamos, yo te llevo.”
“Está bien.” En el camino de regreso a casa, hablábamos de cualquier cosa. Nick me contaba acerca de él. Aunque era fan de la famosa banda ‘The Jonas Brothers’, muy gran fan a decir verdad, aprendí cosas que no sabía de él. Teníamos mucho en común y eso hacía más fácil la conversación.
“Gracias… por todo. Lo necesitaba.” Le agradecí antes de bajar del auto.
“No es nada. Para eso están los amigos, ¿no?” Y fue en ese momento en el que me di cuenta que ya no éramos unos simples conocidos.

CAPITULO 8 

No paraba de llorar y mis ojos se encontraban más que empapados por las lágrimas además de estar rojos por tanto llorar. Consideraba mi vida buena, pero no siempre. ¿Qué fue lo que hizo que me pusiera así? Todo, nada me salía bien, acababa de discutir con mis padres, y aunque trataba de no tomarle importancia… no podía. Y se preguntaran ‘¿Dónde están las amigas?’ Ni siquiera yo lo sé. Pero estoy acostumbrada a pasar estos momentos sola. Sin un hombro en el cual llorar. 

Salí de mi casa desesperada y camine algunos kilómetros sin saber a dónde llegaría. No había sido un buen día. Me encontraba a la orilla del mar, con mis brazos abrazando mis piernas y la cabeza escondida sobre éstas. Tenía rato estando así, en serio me sentía muy mal. El cielo estaba oscuro y cubierto de diminutos puntitos brillantes. Calculaba que fueran las 10:30 de la noche, pero intenciones de regresar a casa… aun no las tenía, necesitaba desahogarme.

¿Por qué todo esto siempre me tiene que pasar a mí? - eso era uno de los tantos pensamientos que cruzaban por mi cabeza en esos momentos.

Pero entre toda esa oscuridad y tristeza por la que atravesaba en esos momentos… apareció él. Cuando creía que ya no daba para más, el destino hizo que me topara con él. Aunque dicen que el destino no existe, que las cosas pasan por una razón.

“¿Te encuentras bien?” Preguntó una linda voz, al parecer la persona de la cual provenía esa voz se había sentado en la arena a un lado mío.

“No creo que te importe el cómo me siento, a nadie le interesa.” Conteste aun con la cara entre mis brazos.

“Siento si te incomode, solo que llevó un rato aquí en la playa y estaba viendo que… ya tienes rato aquí y no estás muy bien y tal vez necesitabas hablar con alguien, no sé.” Dijo algo tímido

“¿Acaso espiabas?”

“No no, claro que no, no haría eso.” Dijo algo apresurado a mi pregunta.

“Gracias por preocuparte por mí.” Levante la cara después de decir eso. Podría reconocer esa cara en cualquier lugar. “¿Nicholas?” Retiré las lágrimas de mis ojos, ya que solo veía un bulto borroso.

“Hola.” Respondió algo tímido aun, lo que me causó ternura, y acto seguido de eso me ayudó a retirar las lágrimas de mi rostro con fina delicadeza.

“Gracias.” Sonreí. “¿Qué haces aquí?” Hacía dos días que no lo veía, pero aun no me acostumbraba a la idea que ahora éramos… conocidos.

“Necesitaba pensar acerca de… cosas.” Dudó. “No te ves muy bien, ¿Quieres que te traiga un poco de agua, algo de comer? Cualquier cosa.”

“¿Qué? No, no, no te preocupes estoy mejor, gracias.”

“¿Estás segura? No me gusta ver a las personas deprimidas.”

“Está bien, tratare de estar mejor.”

“Pero tienes que prometerlo, porque no me gustaría verte así de nuevo.”

“¿Y cómo puedes estar tan seguro que nos veremos de nuevo?” le pregunté.

“¿En serio?” Rió un poco. “Siempre nos encontramos en algún lugar, además sabes donde vivo. Y yo sé dónde vives.”

“Buen punto.” Reí ligeramente. Él me sonrió para después mirar hacia el mar. Ambos mirábamos hacia allá, quedando en un silencio agradable donde solo escuchaban el ruido de las olas.

“¿Quieres contarme lo que te sucedió e hizo que vinieras hasta acá? No tienes que hacerlo si no quieres, solo te lo digo por si necesitas hablar con alguien.” Dijo apresurado sin dejarme responder la pregunta.

“Te llenaría de todos mis problemas, y no quisiera arruinarte la noche.”

“No me arruinas nada, créeme, puedes confiar en mí.”

“Gracias.” Suspiré. “Verás…” Le conté todo lo que sucedía, y vaya que lo necesitaba. Era algo que no hubiera hecho con alguna amiga. En cambio con Nick, fue diferente.

“Oh, ya veo. Pero no dejes que todo eso te afecte tanto. Sé fuerte. Todos pasamos por cosas así.”

“¿Has tenido problemas así?”

“Si, y sé lo que sientes, pero debemos ser fuertes y enfrentarlos.” Yo solo miraba al mar mientras lo escuchaba atentamente.

“Sus vidas parecen tan fáciles, tan sencillas, parece que nada les afecta, que siempre están felices. Todos los quieren, todos quieren ser como ustedes.”

“No todo es lo que parece. Somos personas como cualquier otra.”

“Si, estos últimos días me han servido para comprobarlo.” Dije en un susurro. Continuaba observando el precioso mar, aunque con la vista un poco perdida. “Emm… Nick, creo que será mejor que me vaya, ya casi es media noche.”

“Si, tienes razón. Se está haciendo algo tarde para estar aquí.” Nick se paró y extendió la mano para ayudarme a levantarme de la arena. Una vez de pie, di media vuelta sin pensarlo y comencé a caminar.

“Yo te llevo.” Gritó detrás de mí. Segundos después ya estaba a mi lado. “Tu casa está algo retirada para que te vayas caminando.”

“Ya has hecho suficiente por mi hoy, Nick.”

“Pero ya es tarde y no puedo dejarte ir a tu casa caminando sola por ahí, puede ser peligroso. Vamos, yo te llevo.”

“Está bien.” En el camino de regreso a casa, hablábamos de cualquier cosa. Nick me contaba acerca de él. Aunque era fan de la famosa banda ‘The Jonas Brothers’, muy gran fan a decir verdad, aprendí cosas que no sabía de él. Teníamos mucho en común y eso hacía más fácil la conversación.

“Gracias… por todo. Lo necesitaba.” Le agradecí antes de bajar del auto.

“No es nada. Para eso están los amigos, ¿no?” Y fue en ese momento en el que me di cuenta que ya no éramos unos simples conocidos.

  • 18th March
    2011
  • 18
CAPITULO 7 
“Estaba delicioso”
“Completamente de acuerdo.” Dijo Samantha después de mí.
“Gracias, chicas. Me alegra que les guste.” Respondió Denise. Comenzó a levantar los platos para llevarlos a la cocina.
“Yo le ayudo.” Dijimos Samantha y yo al mismo tiempo, levantándonos de la silla. Pero ella inmediatamente nos detuvo.
“No se preocupen. Ustedes son las invitadas.” Y dicho esto entró a la cocina, dejándonos a nosotras dos, Joe, Nick y el padre de los chicos.
“¿Y cuáles son los planes, chicos?” Preguntó Paul.
“Estaba pensando que podríamos ir al boliche, ¿Qué les parecé?” Dijo Nicholas, mirando a Samantha, luego a Joe y después a mí.
“¡Si! Me parece perfecto.”  Aceptó Joseph, quien estaba sentado a mi lado.
“Por mi está bien.” Dijo ella. Luego las miradas se posaron en mí. Yo asentí con la cabeza y sonreí, dando a entender que estaba de acuerdo.
“Entonces diviértanse.” Nos animó Papá Jonas. “¿Deberíamos esperarlos despiertos?” Él rió.
“¡Papá!” Se quejó Joe. “Ya no tenemos 12. Somos adultos responsables.” Dijo con orgullo.
“Especialmente tu.” Dijo sarcásticamente Nick, lo cual me causó gracia y no pude evitar reír. Después todos me imitaron.
 
 
 
Luego de unos 30 minutos, salimos de la casa para dirigirnos hacia los bolos. Enfrente de nosotros –Joe y yo- iban Nick y su novia. Ella iba agarrada de su brazo y ambos sonreían. Ella parecía estar feliz a su lado, el modo en que lo veía y le sonreía. Parecía que nada más importaba. Por otro lado estaba Nick. Él la veía de la misma forma, pero algo no andaba bien. Pero mi opinión cambió cuando ÉL se acercó a ella y le besó los labios delicadamente por no más de dos segundos. Y luego le dedicó una gran sonrisa y la abrazó por la cintura.
“¿En qué piensas?” Interrumpió Joe mis pensamientos.
“¿Dónde está Kevin?” Dije cambiando el tema. “Pensé que llegaría para la cena.”
“Con Dani.” Se limitó a responder.
Joe sería el conductor, y por supuesto, los novios irían en el asiento trasero. Yo adelante con Joe. Cuando llegamos al auto, Nick abrió la puerta para ella. Como el caballero que era. El viaje duró alrededor de 15 minutos. Con Joe, hablamos de cualquier cosa, cosas sin sentido. Hablar con él era tan fácil. Y si se preguntan qué pasó con los otros dos… ellos no hablaron mucho. Solo pude ver que estaban abrazados sin decir nada, tal vez compartiendo uno que otro beso.
“Joe” Le susurré. El me miró atentamente, esperando a que continuara. “Debo confesarte algo. Nunca he jugado bolos.” Dije algo apenada, mirando a mis manos, mientras entrabamos al lugar.
“Aw” Dijo antes de mirarme. “Nosotros te podemos enseñar.”
“Seguro soy pésima en esto.” Admití viendo a algunas personas que se encontraban ahí. Por suerte no nos encontramos con paparazis a la entrada, y tampoco había mucha gente.
“Ahora te confieso algo yo.” Se acercó a mí y me susurró. “Soy malísimo jugando bolos.” Ambos soltamos una carcajada.
¿Se sorprenderían si les digo que Nicholas se ofreció a enseñarme a jugar? Yo sí. 
 
Nick’s POV
 
“¡¡SI!!.” Gritó ______ emocionada después de derribar casi todos los bolos. “¿Viste? Me siento orgullosa de mi.” Dijo sonriendo. “Eres buen maestro.”
“O simplemente eres buena jugando.” Le sonreí también.
“Nah. Tal vez fue suerte.”
“¡______, buen trabajo!” Se acercó Joe a nosotros y la abrazó. Desvié la mirada, algo dentro de mi no me permitía verlos así. Con la mirada busqué a Samantha.
“¿Buscabas a alguien?” Me dijo la voz a mis espaldas. Di media vuelta y la vi ahí. “Creo que estoy algo celosa. Casi no hemos pasado tiempo juntos.” Confesó ella. Rodeó mi cuello con sus brazos. Por alguna razón no me sentía cómodo.
“La noche aún no termina.” Respondí sin saber que decir exactamente, pero creo que ella me malinterpretó porque me sonrió antes de besarme. Al principio le respondí, pero me di cuenta que no era lo mismo. No se sentía tan bien como hace dos meses o una semana. Me separé con cuidado.
“¿Sucede algo, Nick?” Me preguntó preocupada. Yo por encima de sus hombros pude ver a ______ y Joe comprando no se qué cosa y riendo. Sentí algo en mi estomago, pero traté de ignorarlo. Ella siguió mi mirada. “¿Quieres ir a comprar algo?” Dijo inocente.
“Creo que no me siento bien del todo.” La miré.
“¿Revisaste tu nivel de azúcar?”
“Si, está perfecto.” Mentí. Volví a mirarlos y vi como Joe se acercaba más de la cuenta a ella. Inconscientemente retiré los brazos de Samantha y fui hacia ellos, sin ni siquiera pensarlo dos veces. Simplemente lo hice. “¿Se divierten?” Pregunté sarcásticamente.
“Que humor, hermano.” Rió Joe. “______ tiene una pestaña en su ojo.” Dijo sinceramente, pero desde lejos, no parecía eso. “Pide un deseo.” Ella cerró sus ojos, sonreía, su linda sonrisa. Una sonrisa se escapó de mis labios, pero disimulé con un bostezo. Y aunque yo no debí haber pedido el deseo, lo hice. No creo mucho en esto, pero no tenía nada que perder. Inmediatamente la imagen de Samantha apareció en mi cabeza. Fue cuando la vi llegando a la puerta de salida. Corrí hacia ella.
“¿Por qué te vas?” La detuve del brazo. “Si te quieres ir solo dímelo, nosotros te llevamos.” Ella no vivía aquí, solo estaba de visita por unas semanas. Vive en Londres, pero se está quedando con una tía, o algo así.
“Estoy bien.” No me miró.
“¿Nos vamos?” Preguntó Joseph, comiendo chocolate y tomado café, una pésima combinación para mi gusto. Solo asentimos y salimos del lugar, sin decir nada. Podía escuchar la conversación de mi hermano y ______.
“Joe, deja de comer eso. No vas a dormir.” 
“¿Por qué?”
“Ya te lo dije. Chocolate y café de noche no es bueno. Solo te mantendrán despierto.”
“¿Por qué no lo dijiste antes?” Preguntó horrorizado.
“¡Lo hice!” Se quejó ella. “Tonto.” Le dijo divertida. Cuando menos pensé, Joe la iba persiguiendo por todo el estacionamiento. La forma en que corría era… adorable. “¡Sueltame!” y volvió a reír.
 
 
Primero fuimos a dejar a Samantha. Cuando llegamos a lo de su tía, abrió la puerta y solo dijo “Gracias, Joe.” Y cerró la puerta. Sin despedirme de mi o de la chica de cabello castaño y un poco rizado que se encontraba delante de mí.
“Si no duermo, te llamaré por la noche.” Le advirtió Joe a ______ una vez que nos encontrábamos frente a su casa.
“Oh, estaré esperando tu llamada.” Rió ligeramente. “Gracias, la pasé muy bien.” Se dirigió a ambos. “Hasta luego.” Fue lo último que dijo. Y solo la vi caminar hacia la puerta de entrada. Y antes de entrar, agitó su mano en forma de despedida. 

CAPITULO 7 

“Estaba delicioso”

“Completamente de acuerdo.” Dijo Samantha después de mí.

“Gracias, chicas. Me alegra que les guste.” Respondió Denise. Comenzó a levantar los platos para llevarlos a la cocina.

“Yo le ayudo.” Dijimos Samantha y yo al mismo tiempo, levantándonos de la silla. Pero ella inmediatamente nos detuvo.

“No se preocupen. Ustedes son las invitadas.” Y dicho esto entró a la cocina, dejándonos a nosotras dos, Joe, Nick y el padre de los chicos.

“¿Y cuáles son los planes, chicos?” Preguntó Paul.

“Estaba pensando que podríamos ir al boliche, ¿Qué les parecé?” Dijo Nicholas, mirando a Samantha, luego a Joe y después a mí.

“¡Si! Me parece perfecto.”  Aceptó Joseph, quien estaba sentado a mi lado.

“Por mi está bien.” Dijo ella. Luego las miradas se posaron en mí. Yo asentí con la cabeza y sonreí, dando a entender que estaba de acuerdo.

“Entonces diviértanse.” Nos animó Papá Jonas. “¿Deberíamos esperarlos despiertos?” Él rió.

“¡Papá!” Se quejó Joe. “Ya no tenemos 12. Somos adultos responsables.” Dijo con orgullo.

“Especialmente tu.” Dijo sarcásticamente Nick, lo cual me causó gracia y no pude evitar reír. Después todos me imitaron.

 

 

 

Luego de unos 30 minutos, salimos de la casa para dirigirnos hacia los bolos. Enfrente de nosotros –Joe y yo- iban Nick y su novia. Ella iba agarrada de su brazo y ambos sonreían. Ella parecía estar feliz a su lado, el modo en que lo veía y le sonreía. Parecía que nada más importaba. Por otro lado estaba Nick. Él la veía de la misma forma, pero algo no andaba bien. Pero mi opinión cambió cuando ÉL se acercó a ella y le besó los labios delicadamente por no más de dos segundos. Y luego le dedicó una gran sonrisa y la abrazó por la cintura.

“¿En qué piensas?” Interrumpió Joe mis pensamientos.

“¿Dónde está Kevin?” Dije cambiando el tema. “Pensé que llegaría para la cena.”

“Con Dani.” Se limitó a responder.

Joe sería el conductor, y por supuesto, los novios irían en el asiento trasero. Yo adelante con Joe. Cuando llegamos al auto, Nick abrió la puerta para ella. Como el caballero que era. El viaje duró alrededor de 15 minutos. Con Joe, hablamos de cualquier cosa, cosas sin sentido. Hablar con él era tan fácil. Y si se preguntan qué pasó con los otros dos… ellos no hablaron mucho. Solo pude ver que estaban abrazados sin decir nada, tal vez compartiendo uno que otro beso.

“Joe” Le susurré. El me miró atentamente, esperando a que continuara. “Debo confesarte algo. Nunca he jugado bolos.” Dije algo apenada, mirando a mis manos, mientras entrabamos al lugar.

“Aw” Dijo antes de mirarme. “Nosotros te podemos enseñar.”

“Seguro soy pésima en esto.” Admití viendo a algunas personas que se encontraban ahí. Por suerte no nos encontramos con paparazis a la entrada, y tampoco había mucha gente.

“Ahora te confieso algo yo.” Se acercó a mí y me susurró. “Soy malísimo jugando bolos.” Ambos soltamos una carcajada.

¿Se sorprenderían si les digo que Nicholas se ofreció a enseñarme a jugar? Yo sí.

 

Nick’s POV

 

“¡¡SI!!.” Gritó ______ emocionada después de derribar casi todos los bolos. “¿Viste? Me siento orgullosa de mi.” Dijo sonriendo. “Eres buen maestro.”

“O simplemente eres buena jugando.” Le sonreí también.

“Nah. Tal vez fue suerte.”

“¡______, buen trabajo!” Se acercó Joe a nosotros y la abrazó. Desvié la mirada, algo dentro de mi no me permitía verlos así. Con la mirada busqué a Samantha.

“¿Buscabas a alguien?” Me dijo la voz a mis espaldas. Di media vuelta y la vi ahí. “Creo que estoy algo celosa. Casi no hemos pasado tiempo juntos.” Confesó ella. Rodeó mi cuello con sus brazos. Por alguna razón no me sentía cómodo.

“La noche aún no termina.” Respondí sin saber que decir exactamente, pero creo que ella me malinterpretó porque me sonrió antes de besarme. Al principio le respondí, pero me di cuenta que no era lo mismo. No se sentía tan bien como hace dos meses o una semana. Me separé con cuidado.

“¿Sucede algo, Nick?” Me preguntó preocupada. Yo por encima de sus hombros pude ver a ______ y Joe comprando no se qué cosa y riendo. Sentí algo en mi estomago, pero traté de ignorarlo. Ella siguió mi mirada. “¿Quieres ir a comprar algo?” Dijo inocente.

“Creo que no me siento bien del todo.” La miré.

“¿Revisaste tu nivel de azúcar?”

“Si, está perfecto.” Mentí. Volví a mirarlos y vi como Joe se acercaba más de la cuenta a ella. Inconscientemente retiré los brazos de Samantha y fui hacia ellos, sin ni siquiera pensarlo dos veces. Simplemente lo hice. “¿Se divierten?” Pregunté sarcásticamente.

“Que humor, hermano.” Rió Joe. “______ tiene una pestaña en su ojo.” Dijo sinceramente, pero desde lejos, no parecía eso. “Pide un deseo.” Ella cerró sus ojos, sonreía, su linda sonrisa. Una sonrisa se escapó de mis labios, pero disimulé con un bostezo. Y aunque yo no debí haber pedido el deseo, lo hice. No creo mucho en esto, pero no tenía nada que perder. Inmediatamente la imagen de Samantha apareció en mi cabeza. Fue cuando la vi llegando a la puerta de salida. Corrí hacia ella.

“¿Por qué te vas?” La detuve del brazo. “Si te quieres ir solo dímelo, nosotros te llevamos.” Ella no vivía aquí, solo estaba de visita por unas semanas. Vive en Londres, pero se está quedando con una tía, o algo así.

“Estoy bien.” No me miró.

“¿Nos vamos?” Preguntó Joseph, comiendo chocolate y tomado café, una pésima combinación para mi gusto. Solo asentimos y salimos del lugar, sin decir nada. Podía escuchar la conversación de mi hermano y ______.

“Joe, deja de comer eso. No vas a dormir.”

“¿Por qué?”

“Ya te lo dije. Chocolate y café de noche no es bueno. Solo te mantendrán despierto.”

“¿Por qué no lo dijiste antes?” Preguntó horrorizado.

“¡Lo hice!” Se quejó ella. “Tonto.” Le dijo divertida. Cuando menos pensé, Joe la iba persiguiendo por todo el estacionamiento. La forma en que corría era… adorable. “¡Sueltame!” y volvió a reír.

 

 

Primero fuimos a dejar a Samantha. Cuando llegamos a lo de su tía, abrió la puerta y solo dijo “Gracias, Joe.” Y cerró la puerta. Sin despedirme de mi o de la chica de cabello castaño y un poco rizado que se encontraba delante de mí.

“Si no duermo, te llamaré por la noche.” Le advirtió Joe a ______ una vez que nos encontrábamos frente a su casa.

“Oh, estaré esperando tu llamada.” Rió ligeramente. “Gracias, la pasé muy bien.” Se dirigió a ambos. “Hasta luego.” Fue lo último que dijo. Y solo la vi caminar hacia la puerta de entrada. Y antes de entrar, agitó su mano en forma de despedida. 

  • 18th March
    2011
  • 18
CAPITULO 6


La mañana siguiente me desperté un poco tarde. 11:40 A.M. Fui a la cocina pero estaba vacía. La sala, vacía. Cuartos, vacios. Al parecer estaba sola. Pero una nota en el refrigerador llamó mi atención.
Fuimos a comprar la despensa. Estaremos de vuelta para antes de la hora de comida.
 
Regresé a mi cuarto y busqué ropa limpia. Me di un baño rápido y opté por ver un poco de televisión. Para mi suerte estaban dando un maratón de Glee. Mi celular comenzó a sonar. Ivanna.
“¡¿Por qué no me lo dijiste?!” Me exigió
“¿Qué cosa? Explícate por favor.”
“Haz estado saliendo con los Jonas. ¿Te suena?”
“¿Quién te lo dijo?” le pregunté confundida.
“E! News.” Oh, no. Pensé para mis adentros. En eso la puerta principal se abrió.
“Ivanna, tengo que colgar. Mis padres llegaron.”
“¿Qué? No, pero—” Y colgué. No tenía ánimos de hablar en estos momentos. Y menos con ella. Ella había sido una de las personas que me había dicho que nunca los conocería. Y en serio me molestaba. Solo porque ella nunca había ido a un concierto de ellos, cuando se supone que ella también era fan. Pero no discutiré eso…
Después de que mi mamá acomodara todo lo que habían traído del super, preparó una deliciosa comida. Como no había comido en todo el día, hasta tuve que pedirle un poco más.
Me fui a mi cuarto a hacer básicamente nada. Son vacaciones, dos meses sin hacer algo productivo. Realmente no salgo con mis compañeros del colegio. No es porque me desagraden… es más bien por las formas de diversión que escogen. Así que pueden deducir que no veo a mis amigos en las vacaciones, solo cuando hay algún concierto o cuando me invitan a salir a un lugar… decente, por así decirlo.
Eran casi las siete de la tarde cuando recibí una llamada.
“¡______!” Me saludaron alegremente del otro lado del teléfono. No tenía idea de quién era.
“¡Extraño!”
“Chistosa. Soy tu Jonas favorito”
“Hey, Frankie”
“Chistosa. Soy Joe. Duh.”
“Ya lo sabía” Reí.
“Ven a mi casaaaaaaaa” Gritó, dejándome casi sorda.
“No sé dónde vives, genio.”
“Nick pasará por ti”
“¿Por qué él?” Le pregunté un poco confundida. No era que la idea me desagradara, pero era raro.
“Porque también pasará por otra persona.” Ahora todo encajaba.
“Uhm, no sé.”
“Pasará por ti en 20 minutos. ¡Adiós!” Y colgó el teléfono antes de que pudiera decir algo.
Me dirigí a mi closet y busqué algo que usar. Opté por una falda azul con blanco y una blusa rosa. Arreglé un poco mi cabello. Y 5 minutos después me encontraba en el auto que me trajo a casa la noche anterior, con Nicholas… y Samantha.
“Ella es ______” Dijo Nicholas presentándome con ella. “Y ella es… Samantha.” Pareció dudar un poco antes de decir su nombre, pero decidí no darle importancia.
Honestamente, el verla ahí en el carro con Nicholas, hizo que mi corazón dejara de latir por un segundo. No es que crea todo lo que la media dice, pero algo me decía que era verdad.
“Su novia.” Me sonrió ella, como si estuviera leyendo mis pensamientos.
“Un placer.” Traté de sonreír. Luego miré a Nicholas, quien tenía la mirada perdida.
Después de eso, los únicos que hablaban eran ellos dos, quiero decir, Samantha. Nick solo se limitaba a asentir con la cabeza y contestar con monosílabos. Yo solo miraba por la ventana sin decir nada, pero aún así me di cuenta que él me miraba por el retrovisor cada cuanto. INCOMODO.
Me sentí tan viva cuando por fin sentí que el auto se detuvo. La casa era realmente linda… y grande. Tenía un gran jardín, se veía muy bien cuidado. Una fuente. Una piscina. Todo lo que te puedas imaginar. Antes de que atravesáramos el jardín para llegar a la puerta principal, ésta se abrió, dejando salir a Elvis, el perro de Nick, que corría hacia nosotros. Joe detrás de él.
“¡Elvis!” Samantha llamó a Elvis alegremente, pero él la paso de largo y llegó hacia mí, lo cual me sorprendió. Una cosa que deben saber de mi es: le tengo medio a los perros. Pero por alguna extraña razón al ver a Elvis enfrente de mí no me causó miedo alguno.
“Parece que le agradas.” Me sonrió Joe, y luego me abrazó. “Hola, Samantha.” Se acercó a ella y la saludó con un beso en la mejilla. Luego se dirigió a mí de nuevo. “Vamos, mamá te quiere conocer.” Me jaló del brazo y me llevó hacia la gran casa.
Cuando entramos, me di cuenta que la fachada no le hacía justicia a la decoración del interior.
“Linda casa, Joe.”
“Gracias. Bueno, eso deberías decirle a mamá. Ella fue la que eligió lo de la decoración y todo eso.”
“Lo tendré en cuenta” Reímos. Luego de atravesar la gran puerta, nos dirigimos hacia la derecha. A la cocina. Entramos y pude ver a una señora de cabello rizado de espaldas. Supuse que era la mamá de los chicos, y estaba cocinando algo.
“Mamá, tenemos visitas.” Me sonrió Joe. Después de nosotros entraron Nick y Samantha. Aún no me acostumbraba a verlos juntos, con sus manos entrelazadas. Pero aun así, ella parecía una buena chica. Y si Nick andaba con ella, era porque la quería. Por más que odiaba la idea, tenía que aceptarlo. Tenía que deshacerme de la idea que algún día tendría una oportunidad con él. Lo sé, es patético. Pero es todo lo que una fan sueña en algún momento. Aunque sabes que es casi imposible, siempre quieres creer en esa pequeñísima posibilidad. Por más pequeña que sea. Casi nula.
Ella se dio la vuelta para vernos.
“Oh” Dijo asombrada, con una sonrisa en los labios. Se limpió un poco las manos y se acercó más a nosotros. Primero saludo a Samantha. “Hola, Samantha. ¿Cómo has estado?” Le preguntó amigablemente.
“Bien, gracias. Espero que usted también.” Respondió ella con una sonrisa y dándole un beso en la mejilla en forma de saludo.
“Tú debes ser ______. Los chicos has hablado mucho de ti y todas esas ocasiones en las que se han encontrado. Es una gran coincidencia.” No sabía que decir. Sólo sonreí tímidamente. “Es un placer conocerte.” Me saludó con un abrazo.
“Igual, un placer.” Sonreí de nuevo.
“Puedes llamarme Denise, si quieres.”
“¿Qué cenaremos?” Preguntó el chico de rulos que no había hablado desde que llegamos.
“Sorpresa.” Sonrió Denise. “En unos minutos más estará lista. Pueden ir a hablar o algo, yo les avisaré.”

CAPITULO 6

La mañana siguiente me desperté un poco tarde. 11:40 A.M. Fui a la cocina pero estaba vacía. La sala, vacía. Cuartos, vacios. Al parecer estaba sola. Pero una nota en el refrigerador llamó mi atención.

Fuimos a comprar la despensa. Estaremos de vuelta para antes de la hora de comida.

 

Regresé a mi cuarto y busqué ropa limpia. Me di un baño rápido y opté por ver un poco de televisión. Para mi suerte estaban dando un maratón de Glee. Mi celular comenzó a sonar. Ivanna.

“¡¿Por qué no me lo dijiste?!” Me exigió

“¿Qué cosa? Explícate por favor.”

“Haz estado saliendo con los Jonas. ¿Te suena?”

“¿Quién te lo dijo?” le pregunté confundida.

“E! News.” Oh, no. Pensé para mis adentros. En eso la puerta principal se abrió.

“Ivanna, tengo que colgar. Mis padres llegaron.”

“¿Qué? No, pero—” Y colgué. No tenía ánimos de hablar en estos momentos. Y menos con ella. Ella había sido una de las personas que me había dicho que nunca los conocería. Y en serio me molestaba. Solo porque ella nunca había ido a un concierto de ellos, cuando se supone que ella también era fan. Pero no discutiré eso…

Después de que mi mamá acomodara todo lo que habían traído del super, preparó una deliciosa comida. Como no había comido en todo el día, hasta tuve que pedirle un poco más.

Me fui a mi cuarto a hacer básicamente nada. Son vacaciones, dos meses sin hacer algo productivo. Realmente no salgo con mis compañeros del colegio. No es porque me desagraden… es más bien por las formas de diversión que escogen. Así que pueden deducir que no veo a mis amigos en las vacaciones, solo cuando hay algún concierto o cuando me invitan a salir a un lugar… decente, por así decirlo.

Eran casi las siete de la tarde cuando recibí una llamada.

“¡______!” Me saludaron alegremente del otro lado del teléfono. No tenía idea de quién era.

“¡Extraño!”

“Chistosa. Soy tu Jonas favorito”

“Hey, Frankie”

“Chistosa. Soy Joe. Duh.”

“Ya lo sabía” Reí.

“Ven a mi casaaaaaaaa” Gritó, dejándome casi sorda.

“No sé dónde vives, genio.”

“Nick pasará por ti”

“¿Por qué él?” Le pregunté un poco confundida. No era que la idea me desagradara, pero era raro.

“Porque también pasará por otra persona.” Ahora todo encajaba.

“Uhm, no sé.”

“Pasará por ti en 20 minutos. ¡Adiós!” Y colgó el teléfono antes de que pudiera decir algo.

Me dirigí a mi closet y busqué algo que usar. Opté por una falda azul con blanco y una blusa rosa. Arreglé un poco mi cabello. Y 5 minutos después me encontraba en el auto que me trajo a casa la noche anterior, con Nicholas… y Samantha.

“Ella es ______” Dijo Nicholas presentándome con ella. “Y ella es… Samantha.” Pareció dudar un poco antes de decir su nombre, pero decidí no darle importancia.

Honestamente, el verla ahí en el carro con Nicholas, hizo que mi corazón dejara de latir por un segundo. No es que crea todo lo que la media dice, pero algo me decía que era verdad.

“Su novia.” Me sonrió ella, como si estuviera leyendo mis pensamientos.

“Un placer.” Traté de sonreír. Luego miré a Nicholas, quien tenía la mirada perdida.

Después de eso, los únicos que hablaban eran ellos dos, quiero decir, Samantha. Nick solo se limitaba a asentir con la cabeza y contestar con monosílabos. Yo solo miraba por la ventana sin decir nada, pero aún así me di cuenta que él me miraba por el retrovisor cada cuanto. INCOMODO.

Me sentí tan viva cuando por fin sentí que el auto se detuvo. La casa era realmente linda… y grande. Tenía un gran jardín, se veía muy bien cuidado. Una fuente. Una piscina. Todo lo que te puedas imaginar. Antes de que atravesáramos el jardín para llegar a la puerta principal, ésta se abrió, dejando salir a Elvis, el perro de Nick, que corría hacia nosotros. Joe detrás de él.

“¡Elvis!” Samantha llamó a Elvis alegremente, pero él la paso de largo y llegó hacia mí, lo cual me sorprendió. Una cosa que deben saber de mi es: le tengo medio a los perros. Pero por alguna extraña razón al ver a Elvis enfrente de mí no me causó miedo alguno.

“Parece que le agradas.” Me sonrió Joe, y luego me abrazó. “Hola, Samantha.” Se acercó a ella y la saludó con un beso en la mejilla. Luego se dirigió a mí de nuevo. “Vamos, mamá te quiere conocer.” Me jaló del brazo y me llevó hacia la gran casa.

Cuando entramos, me di cuenta que la fachada no le hacía justicia a la decoración del interior.

“Linda casa, Joe.”

“Gracias. Bueno, eso deberías decirle a mamá. Ella fue la que eligió lo de la decoración y todo eso.”

“Lo tendré en cuenta” Reímos. Luego de atravesar la gran puerta, nos dirigimos hacia la derecha. A la cocina. Entramos y pude ver a una señora de cabello rizado de espaldas. Supuse que era la mamá de los chicos, y estaba cocinando algo.

“Mamá, tenemos visitas.” Me sonrió Joe. Después de nosotros entraron Nick y Samantha. Aún no me acostumbraba a verlos juntos, con sus manos entrelazadas. Pero aun así, ella parecía una buena chica. Y si Nick andaba con ella, era porque la quería. Por más que odiaba la idea, tenía que aceptarlo. Tenía que deshacerme de la idea que algún día tendría una oportunidad con él. Lo sé, es patético. Pero es todo lo que una fan sueña en algún momento. Aunque sabes que es casi imposible, siempre quieres creer en esa pequeñísima posibilidad. Por más pequeña que sea. Casi nula.

Ella se dio la vuelta para vernos.

“Oh” Dijo asombrada, con una sonrisa en los labios. Se limpió un poco las manos y se acercó más a nosotros. Primero saludo a Samantha. “Hola, Samantha. ¿Cómo has estado?” Le preguntó amigablemente.

“Bien, gracias. Espero que usted también.” Respondió ella con una sonrisa y dándole un beso en la mejilla en forma de saludo.

“Tú debes ser ______. Los chicos has hablado mucho de ti y todas esas ocasiones en las que se han encontrado. Es una gran coincidencia.” No sabía que decir. Sólo sonreí tímidamente. “Es un placer conocerte.” Me saludó con un abrazo.

“Igual, un placer.” Sonreí de nuevo.

“Puedes llamarme Denise, si quieres.”

“¿Qué cenaremos?” Preguntó el chico de rulos que no había hablado desde que llegamos.

“Sorpresa.” Sonrió Denise. “En unos minutos más estará lista. Pueden ir a hablar o algo, yo les avisaré.”

  • 15th March
    2011
  • 15
CAPITULO 5


5:49 P.M. Seguro Joe está por llegar. Me pregunto si estoy muy arreglada. No, no. Está bien, creo. No sé por qué me preocupo tanto por mi apariencia. Oh, espera. Lo más seguro es que los tres chicos y su padre estén ahí. Pero solo iré a dar la opinión de una canción y después iremos a cenar. No es que sea la gran cosa. Además Alison iba con nosotros.
“¡¿Qué no es la gran cosa?!” Brincó ella de emoción. “Somos las afortunadas en escuchar el próximo single de los chicos antes que nadie y después iremos a cenar CON ellos. ¿Te parece poca cosa?” Reí por su comentario y me encogí de hombros. 
“Solo relájate. Estarán aquí en cualquier momento”
5:52 P.M. y alguien tocó el timbre de mi casa. Inmediatamente la rubia salió disparada a la puerta y se fijó quien era. Pero su expresión era de sorpresa. Me miré por última vez en el espejo y abrí la puerta. 
No. Puede. Ser.
“Hola.” Dijo algo tímido. “¿Ustedes son ______ & Alison?”
“Sí, soy ______.” Contesté con dificultad. “Ella es Alison. Pero creo que le tomará unos segundos más en reaccionar.” Él rió ligeramente.
“Joe me pidió que pasara por ustedes. Surgió un pequeño inconveniente y no pudo venir.” Respondió pasando una mano por su cabello.
“Oh, uhm, e-está bien.” Entramos una vez más a la casa y fuimos por nuestros bolsos. Mi amiga aún no había dicho nada. Nos dirigimos hacía su camioneta negra que se encontraba enfrente de mi casa. Nos abrió la puerta del asiento trasero, Alison entró primero y yo la seguí. Pero Nick me detuvo.
“¿Te importaría subirte adelante? No me gusta ir solo.” Dijo de manera natural. “O cualquiera de las dos.” 
“Ve tu, ______. Yo ya estoy acá atrás.” Él me abrió la puerta y subí. “Qué lindo.” Me dijo una vez que Nicholas cerró mi puerta para rodear la camioneta.
“Lo sé. Comportaté.” Contesté antes de que él entrara al auto.     
 
Al principio, lo único que se escuchaba era el ruido de la radio, o un CD, no lo sé. No iba incomoda, pero si nerviosa. ¿O es lo mismo?.
“Tú eres la chica a la que llevamos ayer a su casa, ¿no?” Me dirigió una mirada fugaz, concentrándose en el camino.
“Creí que estabas dormido.” Lo miré.
“Lo estaba. Joe me contó hoy por la mañana.” Creí verlo sonreír por un segundo.
“¿Qué más te contó?” Pregunté curiosa.
“No mucho. Solo me ponía al corriente con todo lo que pasó mientras estaba ausente.”
“¿Falta mucho para llegar?” Cuestionó Ali impaciente.
“No mucho, el problema es él tráfico.” La miró por el retrovisor. 
Quince minutos después nos encontrábamos en el estacionamiento del estudio. Era más como algo privado. Entramos por un angosto pasillo, doblamos a la derecha y después a un cuarto. A decir verdad, era grande. Había una cabina, una batería, un piano negro, un montón de guitarras y muchos otros instrumentos, además de las maquinas llenas de botones.
“Hey, bienvenidas a… aún le buscamos nombre” Nos saludó Kevin. Nosotras sonreímos.
“Hola, Kevin.” Dijimos nosotras. 
“¡Chicas, ya están aquí!” Expresó Joseph alegremente entrando por la puerta.
“Hey” 
“Hola”
“Sanas y salvas. Tal y como pediste hermano.” Le informó Nick. Joe rió.
Solo estaban ellos tres y nosotras dos. Hablamos por un rato y después nos mostraron la canción. A decir verdad, me encantó. Pero no puedo darles muchos detalles.
“Deberíamos apurarnos. Ya se está haciendo tarde.”
“¿A dónde quieren ir, chicas?” Preguntó Nick.
“No importa el lugar, donde sea está bien.” Contesté.
“Si, no hay problema.” 
“Creo que hay algunas personitas con cámaras allá afuera.” Dijo Joe mirando por la ventana.
“Oh, no.” Susurró Kevin. “En fin, Joe y yo nos vamos en mi auto y ustedes se van con Nick.” 
“Si les preguntan algo, no respondan. Solo sigan caminando.” Sugirió Joe.
Salimos de ahí y en cuanto abrimos la puerta que daba hacia el estacionamiento, sentí un montón de flashes. Los chicos saludaron con la mano, pero nosotras solo seguíamos caminando. Llegamos hasta la camioneta y subimos lo más rápido que pudimos. Segundos después nos encontrábamos siguiendo a Kevin y Joe hacia un lugar donde pudiéramos comer.
Fuimos a un lugar donde vendían cosas muy variadas. La cena fue tranquila, hablábamos, reíamos, cosas normales que hace cualquier persona. A mi lado derecho estaba la pared, a mi izquierda Alison, y enfrente tenía a Nicholas. Siempre me ha dado pena comer enfrente de las personas, y teniendo a Nick aquí enfrente lo hacía aun más complicado. Con él intercambie una que otra palabra. Pero miradas, definitivamente más que una. A veces yo era la que lo veía y él me sorprendía mirándolo. Pero otras veces, era todo lo contrario. Trataba de no mirarlo, no quería parecer muy obvia. Cosa imposible de hacer.
Después de cenar, primero fuimos a dejar a Alison. Luego Nick me llevó a mi casa. Probablemente Kevin y Joe ya estaban por llegar a la suya. 
“Gracias por traerme.” Le dije abriendo la puerta del auto.
“De nada.” Fue todo lo que dijo… y ni siquiera me miró.
Terminé de salir de ahí y comencé a buscar mis llaves en mi bolso. Después de casi dos minutos las encontré. Antes de entrar voltee a la calle. Él había esperado hasta que abrí la puerta, pero luego solo desapareció en la oscuridad.

CAPITULO 5

5:49 P.M. Seguro Joe está por llegar. Me pregunto si estoy muy arreglada. No, no. Está bien, creo. No sé por qué me preocupo tanto por mi apariencia. Oh, espera. Lo más seguro es que los tres chicos y su padre estén ahí. Pero solo iré a dar la opinión de una canción y después iremos a cenar. No es que sea la gran cosa. Además Alison iba con nosotros.

“¡¿Qué no es la gran cosa?!” Brincó ella de emoción. “Somos las afortunadas en escuchar el próximo single de los chicos antes que nadie y después iremos a cenar CON ellos. ¿Te parece poca cosa?” Reí por su comentario y me encogí de hombros.

“Solo relájate. Estarán aquí en cualquier momento”

5:52 P.M. y alguien tocó el timbre de mi casa. Inmediatamente la rubia salió disparada a la puerta y se fijó quien era. Pero su expresión era de sorpresa. Me miré por última vez en el espejo y abrí la puerta.

No. Puede. Ser.

“Hola.” Dijo algo tímido. “¿Ustedes son ______ & Alison?”

“Sí, soy ______.” Contesté con dificultad. “Ella es Alison. Pero creo que le tomará unos segundos más en reaccionar.” Él rió ligeramente.

“Joe me pidió que pasara por ustedes. Surgió un pequeño inconveniente y no pudo venir.” Respondió pasando una mano por su cabello.

“Oh, uhm, e-está bien.” Entramos una vez más a la casa y fuimos por nuestros bolsos. Mi amiga aún no había dicho nada. Nos dirigimos hacía su camioneta negra que se encontraba enfrente de mi casa. Nos abrió la puerta del asiento trasero, Alison entró primero y yo la seguí. Pero Nick me detuvo.

“¿Te importaría subirte adelante? No me gusta ir solo.” Dijo de manera natural. “O cualquiera de las dos.”

“Ve tu, ______. Yo ya estoy acá atrás.” Él me abrió la puerta y subí. “Qué lindo.” Me dijo una vez que Nicholas cerró mi puerta para rodear la camioneta.

“Lo sé. Comportaté.” Contesté antes de que él entrara al auto.     

 

Al principio, lo único que se escuchaba era el ruido de la radio, o un CD, no lo sé. No iba incomoda, pero si nerviosa. ¿O es lo mismo?.

“Tú eres la chica a la que llevamos ayer a su casa, ¿no?” Me dirigió una mirada fugaz, concentrándose en el camino.

“Creí que estabas dormido.” Lo miré.

“Lo estaba. Joe me contó hoy por la mañana.” Creí verlo sonreír por un segundo.

“¿Qué más te contó?” Pregunté curiosa.

“No mucho. Solo me ponía al corriente con todo lo que pasó mientras estaba ausente.”

“¿Falta mucho para llegar?” Cuestionó Ali impaciente.

“No mucho, el problema es él tráfico.” La miró por el retrovisor.

Quince minutos después nos encontrábamos en el estacionamiento del estudio. Era más como algo privado. Entramos por un angosto pasillo, doblamos a la derecha y después a un cuarto. A decir verdad, era grande. Había una cabina, una batería, un piano negro, un montón de guitarras y muchos otros instrumentos, además de las maquinas llenas de botones.

“Hey, bienvenidas a… aún le buscamos nombre” Nos saludó Kevin. Nosotras sonreímos.

“Hola, Kevin.” Dijimos nosotras.

“¡Chicas, ya están aquí!” Expresó Joseph alegremente entrando por la puerta.

“Hey”

“Hola”

“Sanas y salvas. Tal y como pediste hermano.” Le informó Nick. Joe rió.

Solo estaban ellos tres y nosotras dos. Hablamos por un rato y después nos mostraron la canción. A decir verdad, me encantó. Pero no puedo darles muchos detalles.

“Deberíamos apurarnos. Ya se está haciendo tarde.”

“¿A dónde quieren ir, chicas?” Preguntó Nick.

“No importa el lugar, donde sea está bien.” Contesté.

“Si, no hay problema.”

“Creo que hay algunas personitas con cámaras allá afuera.” Dijo Joe mirando por la ventana.

“Oh, no.” Susurró Kevin. “En fin, Joe y yo nos vamos en mi auto y ustedes se van con Nick.”

“Si les preguntan algo, no respondan. Solo sigan caminando.” Sugirió Joe.

Salimos de ahí y en cuanto abrimos la puerta que daba hacia el estacionamiento, sentí un montón de flashes. Los chicos saludaron con la mano, pero nosotras solo seguíamos caminando. Llegamos hasta la camioneta y subimos lo más rápido que pudimos. Segundos después nos encontrábamos siguiendo a Kevin y Joe hacia un lugar donde pudiéramos comer.

Fuimos a un lugar donde vendían cosas muy variadas. La cena fue tranquila, hablábamos, reíamos, cosas normales que hace cualquier persona. A mi lado derecho estaba la pared, a mi izquierda Alison, y enfrente tenía a Nicholas. Siempre me ha dado pena comer enfrente de las personas, y teniendo a Nick aquí enfrente lo hacía aun más complicado. Con él intercambie una que otra palabra. Pero miradas, definitivamente más que una. A veces yo era la que lo veía y él me sorprendía mirándolo. Pero otras veces, era todo lo contrario. Trataba de no mirarlo, no quería parecer muy obvia. Cosa imposible de hacer.

Después de cenar, primero fuimos a dejar a Alison. Luego Nick me llevó a mi casa. Probablemente Kevin y Joe ya estaban por llegar a la suya.

“Gracias por traerme.” Le dije abriendo la puerta del auto.

“De nada.” Fue todo lo que dijo… y ni siquiera me miró.

Terminé de salir de ahí y comencé a buscar mis llaves en mi bolso. Después de casi dos minutos las encontré. Antes de entrar voltee a la calle. Él había esperado hasta que abrí la puerta, pero luego solo desapareció en la oscuridad.

  • 13th March
    2011
  • 13
CAPITULO 4


Sábado. Dia de la fiesta que todos habían estado hablando. Tanto así, que ya hasta nauseas me daban de solo escuchar la palabra fiesta. 
“Por favor, ______. Tienes que ir.” Me decía Alison del otro lado del teléfono. 
“Sabes que…”
“Si, si. Lo sé. Pero es hora de que vivas un poco. Tienes dieciséis años. Es lo que hacemos. Tal vez conozcas a alguien por ahí. O tal vez solo te vuelvas a encontrar con Joe” Bromeó ella.
“Después de que te los presento, tienes el valor de burlarte.” Le respondí riendo.
“Y no sabes cuánto te quiero por eso. Es hora de que no puedo dejar de sonreír. ¿Lo sientes? ¿Lo sientes? Estoy sonriendo como una tonta.” Yo solté una risa un poco más fuerte de lo que hubiera deseado.
“Está bien. Solo porque estoy segura de que Joe quiere verme.” Reímos.
 
 
“No puedo creer que me hayas convencido.” Dije ya enfrente de la gran puerta de entrada de esa gran casa. 
“Lo siento, ya estás aquí.” Me tomó del brazo y juntas entramos a la gran… eso.
“______, que bueno que estés aquí.” Me dijo Ivanna con una sonrisa.
“Si, supongo. Será… interesante.” Reí disimuladamente.
“Hola, chicas.” Dijo un chico de cabello castaño claro y ojos color hazel. Era un poco más alto que yo. Parecía también más grande de edad.
“Hey.” Saludaron mis amigas. 
“Ella es _____.” Le dijo Alison.
“Y el es Max.” Agregó Ivanna.
 
 
Si, quien lo diría. Me encontraba sentada en una banca en el jardín hablando con Max. El chico que acababa de conocer hace unas horas. Pero solo hablábamos. Era lindo, debía admitirlo. Y también algo gracioso. Digo, ya me dolía un poco el estómago de tanto reír. 
“Ya, hablando con seriedad. Nunca te había visto.” Me dijo sonriendo.
“Ya, hablando con seriedad. Yo tampoco.” Le contesté. Y volvimos a reír.
“Dame tu número, así estamos en contacto.” Me animó, sacando su celular de su bolsillo. No sabía si debía dárselo, quiero decir, recién lo conozco. Y solo sé que se llama Max y nada más.
“Err…” Dudé.
“Oh, vamos. No haré nada malo.” 
“Está bien.”
 
 
 
Ahora me encontraba afuera del lugar esperando a que alguien viniera por mí. Digamos que la fiesta se convirtió en… ustedes saben. Todos se encontraban fumando e ingiriendo bebidas alcohólicas. Definitivamente, no mi ambiente. Siempre había detestado el olor que produce el cigarro. Así que opté por salir de ahí. Max se ofreció a acompañarme mientras esperaba. Pero me negué, no quería tener que darle explicaciones a mi mamá o papá. 
Seguramente si tuviera mi permiso para conducir, no tendría que estar esperando aquí. Nota para mí misma: Obtener ese permiso lo más pronto posible. No sé cuánto tiempo llevaba ahí, pero ya me estaba desesperando. Justo en ese momento una camioneta desconocida de color gris oscuro se paró enfrente de mí. Por un segundo mi corazón dejó de latir. Digo, quien no se asustaría si una camioneta se te para enfrente en medio de la noche. Pero solté un suspiro de alivio al ver quien venía conduciendo.
“¡Me asustaste!”
“Lo siento. No era mi intención. Solo que pasaba por aquí y te vi. No es muy seguro que andes a estas horas de la noche por las calles sola.”
“Estoy esperando a que alguien venga por mí.” 
“Sube. Te llevo.” Se ofreció, regalándome una hermosa sonrisa.
“No te preocupes, Joe. Estaré bien.” 
“Son casi las dos de la madrugada. No es seguro. Y no acepto un ‘No’ por respuesta.”
Me acerqué a la camioneta y él me abrió la puerta para el asiento trasero.
“Lo siento. Nick viene de copiloto.” Al momento que escuché su nombre me quedé inmóvil. “Recién llegó de L.A., lo fui a recoger al aeropuerto. Solo que se ha quedado dormido.” 
“Está bien.” Cerró la puerta y rodeó el auto para subirse. Traté de mirar a la persona que estaba enfrente de mí, pero no me pude mover ni un centímetro.
“¿A dónde me dirijo, señorita?” Me preguntó Joe de forma graciosa. Yo reí y le di la dirección. Si lo pensamos un momento, estoy en un auto con dos desconocidos en medio de la noche. Pero ni siquiera lo pensé dos veces antes de subirme. Pasaba ser que ambos eran mis artistas favoritos, incluyendo a Kevin. Eran mis héroes, por así decirlo. Ellos habían estado ahí para mí cuando nadie lo estuvo. Tal vez no físicamente, pero si con su música, con cada mensaje detrás de cada canción. Y por si fuera poco, el chico que me volvía loca con solo escucharlo cantar, se encontraba en el asiento delantero, durmiendo. Sin ni siquiera saber de mi diminuta existencia.        

CAPITULO 4

Sábado. Dia de la fiesta que todos habían estado hablando. Tanto así, que ya hasta nauseas me daban de solo escuchar la palabra fiesta.

“Por favor, ______. Tienes que ir.” Me decía Alison del otro lado del teléfono.

“Sabes que…”

“Si, si. Lo sé. Pero es hora de que vivas un poco. Tienes dieciséis años. Es lo que hacemos. Tal vez conozcas a alguien por ahí. O tal vez solo te vuelvas a encontrar con Joe” Bromeó ella.

“Después de que te los presento, tienes el valor de burlarte.” Le respondí riendo.

“Y no sabes cuánto te quiero por eso. Es hora de que no puedo dejar de sonreír. ¿Lo sientes? ¿Lo sientes? Estoy sonriendo como una tonta.” Yo solté una risa un poco más fuerte de lo que hubiera deseado.

“Está bien. Solo porque estoy segura de que Joe quiere verme.” Reímos.

 

 

“No puedo creer que me hayas convencido.” Dije ya enfrente de la gran puerta de entrada de esa gran casa.

“Lo siento, ya estás aquí.” Me tomó del brazo y juntas entramos a la gran… eso.

“______, que bueno que estés aquí.” Me dijo Ivanna con una sonrisa.

“Si, supongo. Será… interesante.” Reí disimuladamente.

“Hola, chicas.” Dijo un chico de cabello castaño claro y ojos color hazel. Era un poco más alto que yo. Parecía también más grande de edad.

“Hey.” Saludaron mis amigas.

“Ella es _____.” Le dijo Alison.

“Y el es Max.” Agregó Ivanna.

 

 

Si, quien lo diría. Me encontraba sentada en una banca en el jardín hablando con Max. El chico que acababa de conocer hace unas horas. Pero solo hablábamos. Era lindo, debía admitirlo. Y también algo gracioso. Digo, ya me dolía un poco el estómago de tanto reír.

“Ya, hablando con seriedad. Nunca te había visto.” Me dijo sonriendo.

“Ya, hablando con seriedad. Yo tampoco.” Le contesté. Y volvimos a reír.

“Dame tu número, así estamos en contacto.” Me animó, sacando su celular de su bolsillo. No sabía si debía dárselo, quiero decir, recién lo conozco. Y solo sé que se llama Max y nada más.

“Err…” Dudé.

“Oh, vamos. No haré nada malo.”

“Está bien.”

 

 

 

Ahora me encontraba afuera del lugar esperando a que alguien viniera por mí. Digamos que la fiesta se convirtió en… ustedes saben. Todos se encontraban fumando e ingiriendo bebidas alcohólicas. Definitivamente, no mi ambiente. Siempre había detestado el olor que produce el cigarro. Así que opté por salir de ahí. Max se ofreció a acompañarme mientras esperaba. Pero me negué, no quería tener que darle explicaciones a mi mamá o papá.

Seguramente si tuviera mi permiso para conducir, no tendría que estar esperando aquí. Nota para mí misma: Obtener ese permiso lo más pronto posible. No sé cuánto tiempo llevaba ahí, pero ya me estaba desesperando. Justo en ese momento una camioneta desconocida de color gris oscuro se paró enfrente de mí. Por un segundo mi corazón dejó de latir. Digo, quien no se asustaría si una camioneta se te para enfrente en medio de la noche. Pero solté un suspiro de alivio al ver quien venía conduciendo.

“¡Me asustaste!”

“Lo siento. No era mi intención. Solo que pasaba por aquí y te vi. No es muy seguro que andes a estas horas de la noche por las calles sola.”

“Estoy esperando a que alguien venga por mí.”

“Sube. Te llevo.” Se ofreció, regalándome una hermosa sonrisa.

“No te preocupes, Joe. Estaré bien.”

“Son casi las dos de la madrugada. No es seguro. Y no acepto un ‘No’ por respuesta.”

Me acerqué a la camioneta y él me abrió la puerta para el asiento trasero.

“Lo siento. Nick viene de copiloto.” Al momento que escuché su nombre me quedé inmóvil. “Recién llegó de L.A., lo fui a recoger al aeropuerto. Solo que se ha quedado dormido.”

“Está bien.” Cerró la puerta y rodeó el auto para subirse. Traté de mirar a la persona que estaba enfrente de mí, pero no me pude mover ni un centímetro.

“¿A dónde me dirijo, señorita?” Me preguntó Joe de forma graciosa. Yo reí y le di la dirección. Si lo pensamos un momento, estoy en un auto con dos desconocidos en medio de la noche. Pero ni siquiera lo pensé dos veces antes de subirme. Pasaba ser que ambos eran mis artistas favoritos, incluyendo a Kevin. Eran mis héroes, por así decirlo. Ellos habían estado ahí para mí cuando nadie lo estuvo. Tal vez no físicamente, pero si con su música, con cada mensaje detrás de cada canción. Y por si fuera poco, el chico que me volvía loca con solo escucharlo cantar, se encontraba en el asiento delantero, durmiendo. Sin ni siquiera saber de mi diminuta existencia.        

  • 12th March
    2011
  • 12
CAPITULO 3.


“Aun no puedo creer que no le pediste un autógrafo.” 
“Alison, supéralo. Ya pasó una semana. Además, no tenia plumón ni papel.”
“¿Una foto?” 
“Creo que hemos tenido esta conversación más de una vez.” Dije un poco frustrada. 
Cuando le conté a mi amiga la aventura que tuve en los helados el día que me dejó plantada, ella simplemente no me creía. Creía que estaba bromeando, aunque le repetí un millón de veces que no lo estaba. Al final, me terminó convenciendo de ir a ese lugar de nuevo, solo así podría preguntarle a Liz, y confirmar que lo que le decía era verdad.
Si, ya había pasado una semana desde aquel día. Aun no podía creer que había tenido una conversación con Joe por más de 2 segundos y había obtenido más de un ‘Hola’ y un ‘Gracias. Disfruta el show’. Sabíamos que aun estaban en Texas, el tour recién había dado fin y no tenían más cosas planeadas. No por el momento. Así que seguramente estarían descansando y/o haciendo música.
“Vamos al centro comercial. Necesito comprar un vestido para la fiesta de este sábado. ¿Me acompañarías?” Me preguntó Alison.
“Er, lo pensaré” Dije haciéndome un poco la difícil. Aunque en realidad no tenía muchas ganas de ir. “¿Por qué no le pides a Michelle que te acompañe? O a Ivanna. O a cualquiera de ellas.”  
“¿Disculpa?” Preguntó ofendida. “¿Me estás culpando por querer ir al centro comercial contigo? Tú sabes que eres mi compañera de compras. Siempre vamos juntas.”
“Lo sé, Lo sé.” Suspiré. “Vamos.” Y fue entonces cuando en sus labios se formó una sonrisa.
 
 
 
Teníamos alrededor de tres horas ahí, y solo habíamos visitado dos tiendas. No se podía decidir entre un vestido blanco con gris y un azul estampado. No sé por qué tanto alboroto, es solo una fiesta. Solo eso. Ni siquiera sabía si yo iría. No me agradan las fiestas. Si voy, pero no es que muera por ir. Al final me termino divirtiendo. Pero no es lo mío.
“Ya regreso.”
Salí de esa tienda en busca de un Starbucks. Y no sé por qué, pero inmediatamente pensé en Kevin. Sonreí.
“¿Pensando en alguien especial?” 
“Joseph. ¿Qué haces aquí?” Pregunté conteniendo la respiración. Por un momento creí que…   
“Oh, sí. Estoy bien. Gracias por preocuparte. ¿Tú cómo estás?” Yo reí.
“Gracias. También me encuentro bien. Ya no he vuelto a esa tienda de helados por temor a que termine en el piso. Pero fuera de eso, excelente.” Sonreí, y el rió.
“Creí que ya habíamos superado eso.” Bromeó.
“Algún día, Joseph. Algún día.”
Quien lo iba a decir. Después de 8 días, volvía a estar frente a frente con él. Pero los nervios seguían siendo los mismos. O tal vez un poco menos. Esperen. ¡Me recordó! ¡Se acuerda de mí! Entre tantas fans que conoce, me recuerda. A mí. Si, exagero.
“_____, te presentaré con Kevin. Sígueme.” Me sonrió y para mi sorpresa, llegamos hasta Starbucks.
“Joe, aquí estas.” Me miró.
“Kevin, ella es ______. ______, mi hermano Kevin.” El chico de ojos verdes se acercó a mí y me saludó con la mano.
“Ah, lo tengo. Ella es la chica linda a la que le tiraste el helado.” 
“Gracias por los detalles, hermano.” Sentí como mis mejillas se ponían calientes.
“No es nada.” Dijo Kevin divertido.
Mi celular comenzó a sonar, indicándome que tenía un nuevo mensaje de texto.
¿Dónde estás? Ya compré un vestido. Es de color negro con detalles en plata. Creo que me he enamorado de un pedazo de tela.
 
“Uhm, lo siento chicos. Pero estoy aquí con Alison, mi amiga y…” Fue ahí cuando me di cuenta que tenía que hacer algo. “¿Podrían acompañarme a esa tienda de ahí?” Dije señalando en dirección a Charlotte Russe. “Ella me está esperando y si le digo que estuve con ustedes, no me lo perdonaría. Ella los admira.” Dije sonriendo. Y enseguida arrepintiéndome por lo que dije. ¿En qué pensaba? Seguro estaban ocupados.
“Claro”
“Si, está bien.” Ambos sonrieron y me siguieron hacia donde estaba mi amiga con una bolsa en su mano.

CAPITULO 3.

“Aun no puedo creer que no le pediste un autógrafo.”

“Alison, supéralo. Ya pasó una semana. Además, no tenia plumón ni papel.”

“¿Una foto?”

“Creo que hemos tenido esta conversación más de una vez.” Dije un poco frustrada.

Cuando le conté a mi amiga la aventura que tuve en los helados el día que me dejó plantada, ella simplemente no me creía. Creía que estaba bromeando, aunque le repetí un millón de veces que no lo estaba. Al final, me terminó convenciendo de ir a ese lugar de nuevo, solo así podría preguntarle a Liz, y confirmar que lo que le decía era verdad.

Si, ya había pasado una semana desde aquel día. Aun no podía creer que había tenido una conversación con Joe por más de 2 segundos y había obtenido más de un ‘Hola’ y un ‘Gracias. Disfruta el show’. Sabíamos que aun estaban en Texas, el tour recién había dado fin y no tenían más cosas planeadas. No por el momento. Así que seguramente estarían descansando y/o haciendo música.

“Vamos al centro comercial. Necesito comprar un vestido para la fiesta de este sábado. ¿Me acompañarías?” Me preguntó Alison.

“Er, lo pensaré” Dije haciéndome un poco la difícil. Aunque en realidad no tenía muchas ganas de ir. “¿Por qué no le pides a Michelle que te acompañe? O a Ivanna. O a cualquiera de ellas.” 

“¿Disculpa?” Preguntó ofendida. “¿Me estás culpando por querer ir al centro comercial contigo? Tú sabes que eres mi compañera de compras. Siempre vamos juntas.”

“Lo sé, Lo sé.” Suspiré. “Vamos.” Y fue entonces cuando en sus labios se formó una sonrisa.

 

 

 

Teníamos alrededor de tres horas ahí, y solo habíamos visitado dos tiendas. No se podía decidir entre un vestido blanco con gris y un azul estampado. No sé por qué tanto alboroto, es solo una fiesta. Solo eso. Ni siquiera sabía si yo iría. No me agradan las fiestas. Si voy, pero no es que muera por ir. Al final me termino divirtiendo. Pero no es lo mío.

“Ya regreso.”

Salí de esa tienda en busca de un Starbucks. Y no sé por qué, pero inmediatamente pensé en Kevin. Sonreí.

“¿Pensando en alguien especial?”

“Joseph. ¿Qué haces aquí?” Pregunté conteniendo la respiración. Por un momento creí que…   

“Oh, sí. Estoy bien. Gracias por preocuparte. ¿Tú cómo estás?” Yo reí.

“Gracias. También me encuentro bien. Ya no he vuelto a esa tienda de helados por temor a que termine en el piso. Pero fuera de eso, excelente.” Sonreí, y el rió.

“Creí que ya habíamos superado eso.” Bromeó.

“Algún día, Joseph. Algún día.”

Quien lo iba a decir. Después de 8 días, volvía a estar frente a frente con él. Pero los nervios seguían siendo los mismos. O tal vez un poco menos. Esperen. ¡Me recordó! ¡Se acuerda de mí! Entre tantas fans que conoce, me recuerda. A mí. Si, exagero.

“_____, te presentaré con Kevin. Sígueme.” Me sonrió y para mi sorpresa, llegamos hasta Starbucks.

“Joe, aquí estas.” Me miró.

“Kevin, ella es ______. ______, mi hermano Kevin.” El chico de ojos verdes se acercó a mí y me saludó con la mano.

“Ah, lo tengo. Ella es la chica linda a la que le tiraste el helado.”

“Gracias por los detalles, hermano.” Sentí como mis mejillas se ponían calientes.

“No es nada.” Dijo Kevin divertido.

Mi celular comenzó a sonar, indicándome que tenía un nuevo mensaje de texto.

¿Dónde estás? Ya compré un vestido. Es de color negro con detalles en plata. Creo que me he enamorado de un pedazo de tela.

 

“Uhm, lo siento chicos. Pero estoy aquí con Alison, mi amiga y…” Fue ahí cuando me di cuenta que tenía que hacer algo. “¿Podrían acompañarme a esa tienda de ahí?” Dije señalando en dirección a Charlotte Russe. “Ella me está esperando y si le digo que estuve con ustedes, no me lo perdonaría. Ella los admira.” Dije sonriendo. Y enseguida arrepintiéndome por lo que dije. ¿En qué pensaba? Seguro estaban ocupados.

“Claro”

“Si, está bien.” Ambos sonrieron y me siguieron hacia donde estaba mi amiga con una bolsa en su mano.