~ One of a Kind ♥ ~

Leave the reality behind. This is YOUR story.

  • 14th July
    2013
  • 14
  • 30th June
    2013
  • 30
CAPITULO 50.
 
Todo en mis sueños comenzó a temblar. Una luz se veía a lo lejos y podía escuchar a la policía muy cerca de aquí. No tenía idea donde estaba, todo era tan oscuro y frio.
Tonto celular. ¿Cómo se atrevía a interrumpir mis horas de sueño?
Con dificultad miré la pantalla. Dos llamadas perdidas de Nicholas. Pasé mi dedo por la notificación y automáticamente la llamada se regresó. Cubrí mi rostro con las frías sábanas color azul y volví a cerrar los ojos.
“¿Te desperté, linda?” Oh, Dios. Pero qué bonito era despertar escuchando su voz.
“No te preocupes.” Bostecé lo suficiente fuerte para que él escuchara. “Lo siento. ¿Qué hora es?”
“No sé, cerca de las cinco de la mañana.” Me gustaría estar molesta, pero no lo estaba. “Nos surgió un viaje a Los Ángeles y no sé cuándo estaré de vuelta.”
“Oh.”
“Nuestro avión sale en menos de dos horas pero no quiero irme sin verte.” La última parte sonó tan sincera que me enterneció. 
“Nick, no quiero que pierdas tu vuelo por mi culpa.” Traté de sonar convincente pero de verdad quería verlo.
Se mantuvo en silencio unos segundos. “Tal vez no esté aquí para fin de año, ______.”
Eso era demasiado tiempo. Sentía que tenía semanas sin verlo y ahora surgía esto. En parte era mi culpa pero…
“Aún podemos hablar por Skype, ya sabes.” 
“Lo siento. Siento dejarte en estos momentos, ______, de verdad. Si pudiera, yo—”
“Nick,” lo interrumpí. “no es tu culpa. Es tu trabajo y lo entiendo.”
Probablemente estaba en su habitación mirando al techo, justo como yo lo hacía en estos momentos.
“Te voy a extrañar mucho.” Dije en voz alta y mi voz se cortó la final. Mis ojos comenzaron a acumular agua salada. 
“Yo también.” Y sabía que si él estuviese aquí, habría acariciado mi mejilla. Cerré los ojos imaginando su tacto pero estaba muy lejano. “Será mejor que me vaya. Los demás ya están en el aeropuerto.”
“Sí, claro. Buen viaje, Nick.” Me sentía demasiado tonta por estar llorando. No era la primera vez que se iba y me dejaba aquí, tampoco sería la última. “Cuídate mucho.”
“Gracias, bonita.” Dijo suavemente. “Nos veremos pronto, lo prometo.”
“Me avisas cuando llegues a L.A.”
“Lo haré. Hablamos luego.” Pero la llamada se cortó antes de que pudiera responder.
Conciliar el sueño de nuevo me fue imposible. Mi cabeza daba vueltas y pensaba miles de cosas a una velocidad increíble. Me cuestionaba que pasaría conmigo, con mi familia, con Nick, Joe… incluso Demi. Habíamos pasado de ser mejor amigas a conocidas. Ya no existía esa conexión tan fuerte entre nosotras. Con Joe era todo lo contrario, cada vez éramos más cercanos pero no dejaba de considerarlo mi mejor amigo después de todo. 
Alrededor de las nueve de la mañana decidí que era hora de volver a casa y enfrentar este nuevo día. Tomé mi pequeña mochila y mi cobija azul para guardarlas en la camioneta y volver a entregar la llave en recepción. 
Mis ojos pesaban demasiado y sentía que me quedaría dormida si me tocaba alguna luz roja. Entré a un pequeño Starbucks camino a casa y ordené un Caramel Macchiato. Era el pretexto perfecto aunque realmente el café tenía un efecto contrario en mí. Me senté en el asiento del piloto una vez más y tomé un gran respiro, dejándome hipnotizar por el delicioso olor a café. 
Tomé mi teléfono y abrí los mensajes. Busqué su nombre y comencé a teclear. 
“Ya te extraño.”   
Agregué una carita triste al final y oprimí enviar. Probablemente no lo leería hasta que llegará a Los Angeles pero eso no importaba… con que no se perdiera en el camino. Acomodé mi café a mi lado y estaba por arrancar cuando un papel de color azulado arriba del tablero llamó mi atención. Estaba doblada a la mitad, parecía una nota. Dudé en tomarla. ¿Y si era algo de mi papá?
“Viaje de último momento a L.A., tenemos cosas de que hablar pero creo que estos días alejados me servirán para aclarar mi mente. Prométeme que regresarás a casa temprano. 
Te quiero, Joe.”
Sentí un golpe en mi estómago pero uno más grande en mi pecho. Esto se sentía como si me estuviera pidiendo un ‘tiempo’ cuando ni siquiera éramos novios. Él era el hermano de mi novio con el cual había rozado mis labios la noche anterior, nada más. Esas últimas tres palabras me hicieron sentir terrible.
Llegué a casa y estacioné el auto justo enfrente, ni siquiera me molesté en guardarlo. Tomé mi bolso y guardé la nota. Camino a la puerta principal iba buscando mis llaves pero antes de que pudiese siquiera subir el primer escalón, la puerta blanca ya estaba abierta y mi madre venía corriendo hacia mí.
“¡Hija!” Exclamó aliviada de verme.
“Mamá, me voy a caer.” Dije al sentir todo su peso sobre mí.
“Lo siento.” Se separó y me vio feliz. “Vamos adentro. El desayuno ya está listo.”
Agradecí que no preguntara nada de momento, un abrazo era todo lo que necesitaba. Tyler estaba sentado en el desayunador con un plato vacío enfrente de él y cubiertos en la mano.
“Hola, hermanito.” Me acerqué a él y besé su frente.
“______, comeremos waffles.” 
“Yummy.” Él sonrió y lamió sus labios.
 
.::::::.
 
El resto del día la pasamos en casa viendo películas, cocinando y durmiendo. Era un día frio así que debajo de las sábanas era mi lugar favorito en estos momentos. 
“¿Dónde estuviste ayer?” Preguntó  mamá finalmente mientras me abrazaba.
“Me quedé en un hotel.”
“¿Tu sola?” Su voz mostraba preocupación.
“Joe estuvo un rato conmigo pero luego se fue.”
“¿Joe? ¿Qué pasó con Nick?”
“Pues… no sé. Simplemente decidí llamar a Joe y ya.”
“¿Y no crees que estás siendo un poco injusta con Nick? Él es tu novio, no Joe.”
Me miró como queriendo darme a entender algo.
“¿Y qué con eso?” Pregunté aunque ya sabía a lo que se refería.
“Hija, sé que le tienes mucho afecto a Joe y que él es tu mejor amigo, pero tal vez es hora de que le tengas un poco más de confianza a Nick.” Retiró un poco de cabello que caía por mi cara. “Imagina como se ha de sentir al saber que es su hermano el que te acompañó anoche y no él. Ni siquiera le habías contado de tu papá.”
La observé unos segundos y luego me di media vuelta, dándole la espalda. “No soy buena en esto, mamá.”
“Creo que no me estás entendiendo, ______.” Pausó. “Solo no lo dejes de lado y todo estará bien.”
Sentí que se movió un poco y de pronto sentí un vacío a mi lado. Besó mi frente y sonrió.
“¿Por qué no duermes un rato? Te hará bien.”
Eso fue lo último que dijo antes de salir y apagar la luz de la habitación. Probablemente tenía razón, dormir un poco no estaría mal. Revisé mi iPhone por última vez. 8:37 P.M. No tenía idea de que hora era en Los Ángeles pero decidí llamarlo de todos modos porque según tenía entendido, eran unas cuantas horas menos allá.
Beep.
Beep.
Probablemente esté ocupado.
Beep. 
Beep.
Muy ocupado. 
Colgué y la pantalla se bloqueó y apagó automáticamente. Mantuve el aparato en mis manos esperanzada. Diez segundos después el molesto timbre comenzó a sonar y su linda cara iluminó mi habitación –pantalla-. Sí, odiaba mi propio ringtone.
“Hola, lindo.” Respondí un poco tímida.
Él tardó un poco en contestar. “No esperaba eso.” Admitió y por el tono de su voz sabía que estaba sonriendo. “Lo siento, no alcancé a contestar y he estado un poco ocupado desde que llegué, además—”
“Nick, está bien. No tienes que disculparte.” Cubrí mi cuerpo completamente con la cobija y cerré mis ojos. “¿Qué tal L.A.?”
“Uhm, el clima está agradable pero creo que cada vez está más contaminado.” No pude evitar reír ante su tonto comentario. “¡Oye, hablo en serio!”
“¡Nunca dije lo contrario!” Dije aun riendo. “¿Seguro que puedes hablar en estos momentos?”
“Sí, tenemos un pequeño break de 15 minutos.”
“Oh, qué bien.”
“¿Dónde estás, amor?” Amaba que me llamara así. Me hacía sentir especial.
“En mi camita, lista para tomar una larga siesta.” Respondí con voz de bebé y él rio.
“Me alegra escuchar eso.” Escuché que algo cayó de repente. “¿Joe, podrías recoger eso, por favor?” Hubo un silencio. “¿Joe?” Luego se escuchó un suspiro por parte de Nick. “O su música está muy fuerte o me está ignorando.” 
“Tal vez un poco de ambas.” Dije en broma. “¿Nick?”
“¿Qué sucede?” 
“¿Podemos ir a comer sushi cuando regreses?” Soltó una pequeña risita y yo lo imité. “De verdad traigo antojo y no quiero ir con nadie más.”
“Claro que sí, linda. Iremos por sushi y tu helado favorito.”
“¿Lo prometes?”
“Lo prometo.”
“Perfecto.” Sin permiso un bostezo se escapó de mi boca y aunque traté de disimularlo, él lo notó.
“Debes estar cansada. Ve a dormir.”
“Pero no quiero.” Me quejé. 
“Hablamos mañana, tienes que descansar.”
¿Quién me aseguraba que mañana estaría libre para hablar conmigo? No quería colgarle.
“Pero…”
“Pero nada. Una bebé como tú ya debería estar dormida. Ya se pasó tu hora.” Se burló y volvió a reír.
“Tú eres más bebé que yo.” Lo reté divertida. “Aun usas pañales.”
“¿Ah, sí? Pues tu duermes con la luz encendida.” Resopló contra el teléfono.
“Por lo menos yo no mojo la cama.” Respondí inmediatamente al recordar aquella historia que Kevin me había contado meses atrás.
Se quedó sin palabras unos segundos. “¿¡Cómo te atreves!? Mataré a mi hermano por contarte eso.” Solté una carcajada. “Buenas noches, bebé. Cuidado con Mike Wazowski.”
“¡Cuidado de no beber tantos líquidos!”  Y esta vez fue él quien rio. “Te quiero, tonto.”
“También te quiero, bonita.” 
 
..::::..
31 de Diciembre, 2010.
Era una tarde fría y el sol seguía negándose a aparecer por tercer día consecutivo. Caminaba por las calles de Dallas con mi abrigo color negro y mis botas preferidas. Habría preferido un vestido pero no me sentía con ánimos. Home de Michael Buble sonaba a través de mis auriculares mientras yo cantaba a la par y algo blanco se escapaba de mi boca a causa del frio. Extrañaba a mi padre y extrañaba a mis amigos pero los poderes de convencimiento de mi madre eran espectaculares, así que me encontraba camino a casa de Alison, el individuo más cercano que tenía a una mejor amiga hace unos meses atrás. Sería la anfitriona de la cena de año nuevo de este año y había decidido invitarme. Tal vez la muerte de mi padre estaba muy reciente pero era solo una reunión, no una fiesta. Aún faltaban dos horas para que comenzara pero me había ofrecido a ayudar con la decoración y esas cosas. 
Tomé un taxi y le di la dirección de mi amiga. Desbloqueé mi móvil, tomé una foto de mi cara con una media sonrisa y se la envié a Nicholas.
“I wish you were here. I miss you.”
Su viaje se había alargado un poco y estaría de regreso hasta la próxima semana, si corría con suerte. Por alguna extraña razón, sentía que nuestra relación se estaba fortaleciendo. Hablábamos al menos una vez al día y mensajes de texto en el transcurso de este. También creía que cada día aprendíamos algo nuevo de nosotros, aunque algunas veces son hechos graciosos. Por ejemplo, ¿sabían que la primera película a la que Nick asistió fue Barney? ¿O que usa boxers Calvin Klein? Por favor, no pregunten como sé esto último. No quieren saberlo. 
 
..::::..
 
“¡______!”  La rubia de pequeña estatura exclamó al abrir la puerta y me abrazó. “De verdad pensé que no vendrías.”
“Hola.” Le sonreí y la abracé también. “Dije que vendría a ayudarte.”
“Lo sé, pero tenía mis dudas.” Sonrió “Que bueno que estés aquí, adelante.”
Hice lo que me dijo y observé su casa. Era completamente lo opuesto a como la recordaba. Se veía más grande y moderna.
“Mi mamá y sus tiempos de ocio.” Se encogió de hombros. “Vamos a la sala, ahí están algunos.” 
“Pensé que llegaba temprano.” La miré confundida.
“Y así es pero necesitaba refuerzos.” 
Ambas sabíamos que no haríamos nada. Todo parecía estar realmente en orden y si algo faltaba, alguien más se haría cargo.
Mi sorpresa fue entrar a la sala y encontrarme con los ojos de un apuesto chico. Cabello rubio, alto y ojos azules. ¿Les suena?
“______, que gusto verte.” Se levantó se su asiento y me envolvió en sus brazos sin permiso alguno.
“Ryan.” Respondí sin saber que más decir.
“Oye, no te esfuerces mucho.” Bromeó y le golpeé el hombro. 
“Simplemente no esperaba verte aquí.” Y eso era verdad, pero me alegraba verlo. Después de todo, estos últimos días se había estado portando como un buen amigo.
“También tengo una vida fuera de nuestras clases privadas.” Guiñó el ojo y sentí sonrojarme un poco.
“¿Clases?” Interrumpió Amber, su prima, con una sonrisa.
“Hola.” La saludé y me abrazó un poco.
“¿Cómo estás?” 
“Mejor, gracias.”
Ryan palmeó el lugar a su derecha y mis pies automáticamente me llevaron hacia él. Acomodé mi bolso sobre mis piernas y volteé a mirarlo, solo para encontrarme con su cálida sonrisa.
“Clases privadas, huh.” Volvió a repetir Amber y nos miró de una forma extraña.
Ninguno respondió inmediatamente pero al momento que nuestras miradas volvieron a encontrarse, soltamos una risa.
“Si, bueno…” Comenzó él. “creo que le he dado un par de clases de guitarra.”
“¿Crees?” Nos miró con picardía.
“¡Ali!” La regañé pero no pude no reír.
“Ya pues, ya. ¿Y qué tal?”
“Aprende rápido. Tengo la teoría que se debe a sus largos dedos.” Respondió tomando mi mano y alzándola en el aire para que pudieran verla.
“¡Oye! Quedamos que no más burlas.” Le saqué la lengua y escondí mis manos.
“¿Puedo preguntarles algo?” Mi amiga entrecerró los ojos un poco y nos miró atentos.
“Err, sí.” Contestamos torpemente al mismo tiempo.
“¿Ustedes dos alguna vez tuvieron algo? Quiero decir, mientras Ryan estuvo aquí de intercambio.”
Me puse tensa y sentí un hormigueo recorrer mi cuerpo. Abrí mi boca para decir algo pero nada salió de ella. No quería voltear a verlo.
“¿Algo?”
Amber soltó una carcajada ante la tonta pregunta de su primo. “Sí, algo como que andaban en plan de más que amigos y se besaban cuando nadie veía. No te hagas el desentendido.” 
Sentí mi cara arder y mordí mi labio para no reír.
“No, nunca pasó nada.” Respondí.
“¿Pero si se gustaban, cierto?” Insistieron.
“Niñas, eso ya fue hace mucho tiempo. _______ tiene novio, respeten.” 
“Gracias por confirmarlo, primito. Sabía que se gustaban, o sea, se notaba a kilómetros.”
“Sí, lástima que no pasó. Harían bonita pareja.”
En ese momento mi teléfono sonó y lo busqué desesperada entre mis cosas. Cualquier pretexto era bueno para zafarme de la incómoda conversación. 
Mensaje nuevo.
“I can’t wait to kiss your beautiful face, baby. I miss you, too. – Nick J.” 
Y encontré una imagen de su cara ‘triste’ debajo del texto. Sonreí un poco. 
“Uy, ese debe ser el novio.” Alison me hizo burla. “¿Puedo ver?” Y antes de que pudiera esconder mi teléfono, ya la tenía a un lado leyendo. “Aaw, que lindo.” Entonces Amber también se acercó.
“¿Siempre es así de lindo?” Preguntó curiosa. “Es que se ve tan serio que…”
“Uhm, no es tan serio como crees.” Me limité a decir.
“Además huele delicioso.” Confesó Alison y todos la miramos raro. “¿Qué? Es la verdad.”
“Ya, chicas. No creo que a ______ le guste que vean sus cosas.”
 
..::::.. ..::::..
 
 
Los Angeles – Diciembre 31, 2010.
“¿Estás seguro que tenemos que ir?” 
“Nick, si no quieres ir, no vayas. Quédate aquí solo y amargado toda la noche. Nosotros iremos.” Respondió Joe un poco rudo.
“Joseph…” Le llamó la atención Demi. 
“¿Qué?” Respondió de la misma manera.
“No le hables así, Joe. ¿Qué pasa contigo últimamente? Desde que llegamos aquí andas extraño.”
Me miró unos segundos con su mirada intensa pero luego la relajó y suspiró.
“Ve por nuestros abrigos.” Le ordenó Demi y él dejó la habitación.
Dejé mi cuerpo caer al sofá y apreté mis ojos con fuerza. No quería estar aquí, quería estar en Texas con ella y todas sus perfectas imperfecciones. Ahorita estaríamos en un lujoso restaurant o tal vez en el comedor de su casa con su mamá y su hermano. La conocía tan bien que sé que estaría usando un vestido corto y su largo cabello caería en ondas a ambos lados de su cara. Amaba los tacones así que no desaprovecharía la oportunidad, pero aun así no sería lo suficientemente alta como para alcanzar mi cara y besar mi mejilla. Sus manos siempre heladas estarían entre las mías y reiríamos a cualquier cosa.
“Tal vez debí haber volado a Dallas, aunque hubiera sido solo por una noche.”
“Nick, lo siento… No sé qué le pasa a Joe.” Trató de defenderlo. “Te prometo que hablaré con él.” Sentí que se movió de donde estaba y segundos después sentí sus manos hacer presión en mis hombros.
Justo lo que necesitaba. 
“¿Cómo están ustedes? ¿Todo bien?”
“Uhm… No lo sé, supongo. Honestamente…” dijo mientras seguía masajeando mis hombros y espalda. “creo que me oculta algo. Ya no es tan ‘Joe’ cuando estamos juntos.”
“¿Cuándo están juntos?” Abrí los ojos por primera vez y la miré divertida.
“Idiota.” Golpeó mi brazo y caminó hasta el otro sillón. “Qué me dices de _______?”
“_______” Suspiré con una sonrisa exagerando un poco. “Por dónde empezar…” E instantáneamente ambos comenzamos a reír. “No, de verdad. Creo que estamos mejor que nunca.”
Mis ojos volaron hacía el pasillo y encontré a Joe ahí parado con dos abrigos en sus brazos. Trató de sonreír y caminó hacia nosotros.
“¿Nos vamos?” Pregunta Joe y le extiende la mano a Demi para que la tome. 
“Claro” Acepta su agarre y se levanta de donde estaba. “¿Nos acompañas, Nick? ¿O te quedarás aquí pensando en tu novia?” Reí un poco y miré a todos lados tratando de encontrar una respuesta.
“Iré por mi abrigo.”
 
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Seventeen Magazine daría una gran fiesta en uno de los hoteles más famosos en Los Angeles y nosotros estábamos invitados, al igual que cientos de celebridades. A decir verdad, mi invitación incluía pase para un acompañante pero ella no lo sabía. 
Este tipo de fiestas nunca han sido de mi total agrado pero desde la boda de mi hermano, me había dado cuenta que levantarte a mover el cuerpo no era tan mala idea de vez en cuando.
La última vez que miré a mi Joe y Demi fue en el momento que nuestros pies tocaron el gran salón. La música estaba a todo volumen pero aun así no era tan complicado mantener una conversación. Hablé con algunos viejos amigos y conocí a otras personas. Esto no estaba saliendo tan mal como creí. 
Y justo en ese momento, apareció la última persona que quería ver.
“Nick.” Sentí una mano en mi espalda causando que volteara mi rostro y quedara muy cerca al de ella.
“Miley, hola.” Le sonreí y me abrazó. “¿Cómo has estado?”
“¡De maravilla!” Su aliento me decía que había estado bebiendo alcohol. “¿Cómo vas con tu novia?”
“Bastante bien, gracias por preguntar.” Y de nuevo deseé estar en Dallas y no aquí en esta tonta fiesta. “¿Está Liam contigo?”
“¿Eh?” Pareció no entender. “Vayamos a un lugar más tranquilo.” Me tomó de la mano y me guío entre toda la multitud hasta llegar a un apartado donde la iluminación era aún menor.
Solo había parejas que hablaban muy de cerca y el simple hecho de estar aquí con ella en este lugar me hacía sentir mal. Nos sentamos en uno de los sillones y se cruzó de piernas. Volvió a tomar mi mano y la puso sobre sus piernas.
“¿Cuánto tiempo estarás aquí?” Comenzó a chocar nuestras manos repetitivas veces y aunque trataba de zafarme de su agarre, no podía.
“Ya llevamos días aquí, lo más probable es que estemos de regreso en Dallas para el fin de semana.” 
“¿Extrañas a Elvis?” Reí ante su pregunta. Claro que extrañaba a mi perro, pero había seres más importantes. “Nick.” Repitió antes de que pudiera siquiera contestar. “¿No me extrañas?”
“Miley, creo que estás un poco ebria.” Esta vez me solté bruscamente y tomé un poco de distancia.
“¿Qué? ¡Para nada!” Se acercó de nuevo. “Sé honesto, Nick.” La miré extraño, no contestaría su pregunta. “Bueno, yo primero.” Tomó aire y clavó sus ojos azules en mi. “Te extraño. Sé que han pasado muchos años y que ambos estamos en una relación pero…”
“No va a suceder.” La interrumpí. “Estoy en un buen lugar. De verdad me gusta ______.”
“… estaría dispuesta a dejar lo que tengo por ti.” Continuó como si yo nunca hubiese abierto la boca para hablar. “Tenemos química, tú lo sabes. Todo mundo lo sabe.” 
Instantáneamente volteé a mi izquierda y me encontré con la mirada de Demi. 
Negó con la cabeza. Ella no lo aprobaba. Eran amigas, claro, pero sabía que no era bueno que pasáramos tiempo a solas. 
Sentí unas piernas sobre las mías y una mano sobre mi cabello. 
“Miley, por favor.” Trataba de no portarme grosero pero no parecía entender. 
“Intentémoslo. Salgamos estos días que te quedan aquí. Pretendamos que terceras personas no existen.” 
Todos a nuestro alrededor comenzaron a levantarse. La cuenta regresiva comenzaba. 
10
9
8
7
“¿Qué dices?” Insistió.
6
5
4
“No.”
3
2

Y se abalanzó sobre mi cara. 
 
 
 
______________________________________________________________

¿Qué puedo decir? Aquí está :)
Un final que ni siqueira yo imaginaba jaja. Espero que el capitulo sea de su agrado porque nunca había batallado tanto en escribir uno.
Ya saben que me gusta leer sus comentarios, buenos y malos. Les dejo mis ask: http://ask.fm/AmoLasMalteadas . Lo siento si las ultimas preguntas que mandaron no las contesté. No sé que pasó que desaparecieron. Aun no encuentro una explicación.
Bueno, eso es todo. Nos vemos en el próximo capitulo de esta pequeña historia jaja.
-Lizzie 

PS: Gracias por permitirme escribir esto. <3

CAPITULO 50.

 

Todo en mis sueños comenzó a temblar. Una luz se veía a lo lejos y podía escuchar a la policía muy cerca de aquí. No tenía idea donde estaba, todo era tan oscuro y frio.

Tonto celular. ¿Cómo se atrevía a interrumpir mis horas de sueño?

Con dificultad miré la pantalla. Dos llamadas perdidas de Nicholas. Pasé mi dedo por la notificación y automáticamente la llamada se regresó. Cubrí mi rostro con las frías sábanas color azul y volví a cerrar los ojos.

“¿Te desperté, linda?” Oh, Dios. Pero qué bonito era despertar escuchando su voz.

“No te preocupes.” Bostecé lo suficiente fuerte para que él escuchara. “Lo siento. ¿Qué hora es?”

“No sé, cerca de las cinco de la mañana.” Me gustaría estar molesta, pero no lo estaba. “Nos surgió un viaje a Los Ángeles y no sé cuándo estaré de vuelta.”

“Oh.”

“Nuestro avión sale en menos de dos horas pero no quiero irme sin verte.” La última parte sonó tan sincera que me enterneció.

“Nick, no quiero que pierdas tu vuelo por mi culpa.” Traté de sonar convincente pero de verdad quería verlo.

Se mantuvo en silencio unos segundos. “Tal vez no esté aquí para fin de año, ______.”

Eso era demasiado tiempo. Sentía que tenía semanas sin verlo y ahora surgía esto. En parte era mi culpa pero…

“Aún podemos hablar por Skype, ya sabes.”

“Lo siento. Siento dejarte en estos momentos, ______, de verdad. Si pudiera, yo—”

“Nick,” lo interrumpí. “no es tu culpa. Es tu trabajo y lo entiendo.”

Probablemente estaba en su habitación mirando al techo, justo como yo lo hacía en estos momentos.

“Te voy a extrañar mucho.” Dije en voz alta y mi voz se cortó la final. Mis ojos comenzaron a acumular agua salada.

“Yo también.” Y sabía que si él estuviese aquí, habría acariciado mi mejilla. Cerré los ojos imaginando su tacto pero estaba muy lejano. “Será mejor que me vaya. Los demás ya están en el aeropuerto.”

“Sí, claro. Buen viaje, Nick.” Me sentía demasiado tonta por estar llorando. No era la primera vez que se iba y me dejaba aquí, tampoco sería la última. “Cuídate mucho.”

“Gracias, bonita.” Dijo suavemente. “Nos veremos pronto, lo prometo.”

“Me avisas cuando llegues a L.A.”

“Lo haré. Hablamos luego.” Pero la llamada se cortó antes de que pudiera responder.

Conciliar el sueño de nuevo me fue imposible. Mi cabeza daba vueltas y pensaba miles de cosas a una velocidad increíble. Me cuestionaba que pasaría conmigo, con mi familia, con Nick, Joe… incluso Demi. Habíamos pasado de ser mejor amigas a conocidas. Ya no existía esa conexión tan fuerte entre nosotras. Con Joe era todo lo contrario, cada vez éramos más cercanos pero no dejaba de considerarlo mi mejor amigo después de todo.

Alrededor de las nueve de la mañana decidí que era hora de volver a casa y enfrentar este nuevo día. Tomé mi pequeña mochila y mi cobija azul para guardarlas en la camioneta y volver a entregar la llave en recepción.

Mis ojos pesaban demasiado y sentía que me quedaría dormida si me tocaba alguna luz roja. Entré a un pequeño Starbucks camino a casa y ordené un Caramel Macchiato. Era el pretexto perfecto aunque realmente el café tenía un efecto contrario en mí. Me senté en el asiento del piloto una vez más y tomé un gran respiro, dejándome hipnotizar por el delicioso olor a café.

Tomé mi teléfono y abrí los mensajes. Busqué su nombre y comencé a teclear.

“Ya te extraño.”   

Agregué una carita triste al final y oprimí enviar. Probablemente no lo leería hasta que llegará a Los Angeles pero eso no importaba… con que no se perdiera en el camino. Acomodé mi café a mi lado y estaba por arrancar cuando un papel de color azulado arriba del tablero llamó mi atención. Estaba doblada a la mitad, parecía una nota. Dudé en tomarla. ¿Y si era algo de mi papá?

“Viaje de último momento a L.A., tenemos cosas de que hablar pero creo que estos días alejados me servirán para aclarar mi mente. Prométeme que regresarás a casa temprano.

Te quiero,
Joe.”

Sentí un golpe en mi estómago pero uno más grande en mi pecho. Esto se sentía como si me estuviera pidiendo un ‘tiempo’ cuando ni siquiera éramos novios. Él era el hermano de mi novio con el cual había rozado mis labios la noche anterior, nada más. Esas últimas tres palabras me hicieron sentir terrible.

Llegué a casa y estacioné el auto justo enfrente, ni siquiera me molesté en guardarlo. Tomé mi bolso y guardé la nota. Camino a la puerta principal iba buscando mis llaves pero antes de que pudiese siquiera subir el primer escalón, la puerta blanca ya estaba abierta y mi madre venía corriendo hacia mí.

“¡Hija!” Exclamó aliviada de verme.

“Mamá, me voy a caer.” Dije al sentir todo su peso sobre mí.

“Lo siento.” Se separó y me vio feliz. “Vamos adentro. El desayuno ya está listo.”

Agradecí que no preguntara nada de momento, un abrazo era todo lo que necesitaba. Tyler estaba sentado en el desayunador con un plato vacío enfrente de él y cubiertos en la mano.

“Hola, hermanito.” Me acerqué a él y besé su frente.

“______, comeremos waffles.”

“Yummy.” Él sonrió y lamió sus labios.

 

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El resto del día la pasamos en casa viendo películas, cocinando y durmiendo. Era un día frio así que debajo de las sábanas era mi lugar favorito en estos momentos.

“¿Dónde estuviste ayer?” Preguntó  mamá finalmente mientras me abrazaba.

“Me quedé en un hotel.”

“¿Tu sola?” Su voz mostraba preocupación.

“Joe estuvo un rato conmigo pero luego se fue.”

“¿Joe? ¿Qué pasó con Nick?”

“Pues… no sé. Simplemente decidí llamar a Joe y ya.”

“¿Y no crees que estás siendo un poco injusta con Nick? Él es tu novio, no Joe.”

Me miró como queriendo darme a entender algo.

“¿Y qué con eso?” Pregunté aunque ya sabía a lo que se refería.

“Hija, sé que le tienes mucho afecto a Joe y que él es tu mejor amigo, pero tal vez es hora de que le tengas un poco más de confianza a Nick.” Retiró un poco de cabello que caía por mi cara. “Imagina como se ha de sentir al saber que es su hermano el que te acompañó anoche y no él. Ni siquiera le habías contado de tu papá.”

La observé unos segundos y luego me di media vuelta, dándole la espalda. “No soy buena en esto, mamá.”

“Creo que no me estás entendiendo, ______.” Pausó. “Solo no lo dejes de lado y todo estará bien.”

Sentí que se movió un poco y de pronto sentí un vacío a mi lado. Besó mi frente y sonrió.

“¿Por qué no duermes un rato? Te hará bien.”

Eso fue lo último que dijo antes de salir y apagar la luz de la habitación. Probablemente tenía razón, dormir un poco no estaría mal. Revisé mi iPhone por última vez. 8:37 P.M. No tenía idea de que hora era en Los Ángeles pero decidí llamarlo de todos modos porque según tenía entendido, eran unas cuantas horas menos allá.

Beep.

Beep.

Probablemente esté ocupado.

Beep.

Beep.

Muy ocupado.

Colgué y la pantalla se bloqueó y apagó automáticamente. Mantuve el aparato en mis manos esperanzada. Diez segundos después el molesto timbre comenzó a sonar y su linda cara iluminó mi habitación –pantalla-. Sí, odiaba mi propio ringtone.

“Hola, lindo.” Respondí un poco tímida.

Él tardó un poco en contestar. “No esperaba eso.” Admitió y por el tono de su voz sabía que estaba sonriendo. “Lo siento, no alcancé a contestar y he estado un poco ocupado desde que llegué, además—”

“Nick, está bien. No tienes que disculparte.” Cubrí mi cuerpo completamente con la cobija y cerré mis ojos. “¿Qué tal L.A.?”

“Uhm, el clima está agradable pero creo que cada vez está más contaminado.” No pude evitar reír ante su tonto comentario. “¡Oye, hablo en serio!”

“¡Nunca dije lo contrario!” Dije aun riendo. “¿Seguro que puedes hablar en estos momentos?”

“Sí, tenemos un pequeño break de 15 minutos.”

“Oh, qué bien.”

“¿Dónde estás, amor?” Amaba que me llamara así. Me hacía sentir especial.

“En mi camita, lista para tomar una larga siesta.” Respondí con voz de bebé y él rio.

“Me alegra escuchar eso.” Escuché que algo cayó de repente. “¿Joe, podrías recoger eso, por favor?” Hubo un silencio. “¿Joe?” Luego se escuchó un suspiro por parte de Nick. “O su música está muy fuerte o me está ignorando.”

“Tal vez un poco de ambas.” Dije en broma. “¿Nick?”

“¿Qué sucede?”

“¿Podemos ir a comer sushi cuando regreses?” Soltó una pequeña risita y yo lo imité. “De verdad traigo antojo y no quiero ir con nadie más.”

“Claro que sí, linda. Iremos por sushi y tu helado favorito.”

“¿Lo prometes?”

“Lo prometo.”

“Perfecto.” Sin permiso un bostezo se escapó de mi boca y aunque traté de disimularlo, él lo notó.

“Debes estar cansada. Ve a dormir.”

“Pero no quiero.” Me quejé.

“Hablamos mañana, tienes que descansar.”

¿Quién me aseguraba que mañana estaría libre para hablar conmigo? No quería colgarle.

“Pero…”

“Pero nada. Una bebé como tú ya debería estar dormida. Ya se pasó tu hora.” Se burló y volvió a reír.

“Tú eres más bebé que yo.” Lo reté divertida. “Aun usas pañales.”

“¿Ah, sí? Pues tu duermes con la luz encendida.” Resopló contra el teléfono.

“Por lo menos yo no mojo la cama.” Respondí inmediatamente al recordar aquella historia que Kevin me había contado meses atrás.

Se quedó sin palabras unos segundos. “¿¡Cómo te atreves!? Mataré a mi hermano por contarte eso.” Solté una carcajada. “Buenas noches, bebé. Cuidado con Mike Wazowski.”

“¡Cuidado de no beber tantos líquidos!”  Y esta vez fue él quien rio. “Te quiero, tonto.”

“También te quiero, bonita.”

 

..::::..

31 de Diciembre, 2010.

Era una tarde fría y el sol seguía negándose a aparecer por tercer día consecutivo. Caminaba por las calles de Dallas con mi abrigo color negro y mis botas preferidas. Habría preferido un vestido pero no me sentía con ánimos. Home de Michael Buble sonaba a través de mis auriculares mientras yo cantaba a la par y algo blanco se escapaba de mi boca a causa del frio. Extrañaba a mi padre y extrañaba a mis amigos pero los poderes de convencimiento de mi madre eran espectaculares, así que me encontraba camino a casa de Alison, el individuo más cercano que tenía a una mejor amiga hace unos meses atrás. Sería la anfitriona de la cena de año nuevo de este año y había decidido invitarme. Tal vez la muerte de mi padre estaba muy reciente pero era solo una reunión, no una fiesta. Aún faltaban dos horas para que comenzara pero me había ofrecido a ayudar con la decoración y esas cosas.

Tomé un taxi y le di la dirección de mi amiga. Desbloqueé mi móvil, tomé una foto de mi cara con una media sonrisa y se la envié a Nicholas.

“I wish you were here. I miss you.”

Su viaje se había alargado un poco y estaría de regreso hasta la próxima semana, si corría con suerte. Por alguna extraña razón, sentía que nuestra relación se estaba fortaleciendo. Hablábamos al menos una vez al día y mensajes de texto en el transcurso de este. También creía que cada día aprendíamos algo nuevo de nosotros, aunque algunas veces son hechos graciosos. Por ejemplo, ¿sabían que la primera película a la que Nick asistió fue Barney? ¿O que usa boxers Calvin Klein? Por favor, no pregunten como sé esto último. No quieren saberlo.

 

..::::..

 

“¡______!”  La rubia de pequeña estatura exclamó al abrir la puerta y me abrazó. “De verdad pensé que no vendrías.”

“Hola.” Le sonreí y la abracé también. “Dije que vendría a ayudarte.”

“Lo sé, pero tenía mis dudas.” Sonrió “Que bueno que estés aquí, adelante.”

Hice lo que me dijo y observé su casa. Era completamente lo opuesto a como la recordaba. Se veía más grande y moderna.

“Mi mamá y sus tiempos de ocio.” Se encogió de hombros. “Vamos a la sala, ahí están algunos.”

“Pensé que llegaba temprano.” La miré confundida.

“Y así es pero necesitaba refuerzos.”

Ambas sabíamos que no haríamos nada. Todo parecía estar realmente en orden y si algo faltaba, alguien más se haría cargo.

Mi sorpresa fue entrar a la sala y encontrarme con los ojos de un apuesto chico. Cabello rubio, alto y ojos azules. ¿Les suena?

“______, que gusto verte.” Se levantó se su asiento y me envolvió en sus brazos sin permiso alguno.

“Ryan.” Respondí sin saber que más decir.

“Oye, no te esfuerces mucho.” Bromeó y le golpeé el hombro.

“Simplemente no esperaba verte aquí.” Y eso era verdad, pero me alegraba verlo. Después de todo, estos últimos días se había estado portando como un buen amigo.

“También tengo una vida fuera de nuestras clases privadas.” Guiñó el ojo y sentí sonrojarme un poco.

“¿Clases?” Interrumpió Amber, su prima, con una sonrisa.

“Hola.” La saludé y me abrazó un poco.

“¿Cómo estás?”

“Mejor, gracias.”

Ryan palmeó el lugar a su derecha y mis pies automáticamente me llevaron hacia él. Acomodé mi bolso sobre mis piernas y volteé a mirarlo, solo para encontrarme con su cálida sonrisa.

“Clases privadas, huh.” Volvió a repetir Amber y nos miró de una forma extraña.

Ninguno respondió inmediatamente pero al momento que nuestras miradas volvieron a encontrarse, soltamos una risa.

“Si, bueno…” Comenzó él. “creo que le he dado un par de clases de guitarra.”

“¿Crees?” Nos miró con picardía.

“¡Ali!” La regañé pero no pude no reír.

“Ya pues, ya. ¿Y qué tal?”

“Aprende rápido. Tengo la teoría que se debe a sus largos dedos.” Respondió tomando mi mano y alzándola en el aire para que pudieran verla.

“¡Oye! Quedamos que no más burlas.” Le saqué la lengua y escondí mis manos.

“¿Puedo preguntarles algo?” Mi amiga entrecerró los ojos un poco y nos miró atentos.

“Err, sí.” Contestamos torpemente al mismo tiempo.

“¿Ustedes dos alguna vez tuvieron algo? Quiero decir, mientras Ryan estuvo aquí de intercambio.”

Me puse tensa y sentí un hormigueo recorrer mi cuerpo. Abrí mi boca para decir algo pero nada salió de ella. No quería voltear a verlo.

“¿Algo?”

Amber soltó una carcajada ante la tonta pregunta de su primo. “Sí, algo como que andaban en plan de más que amigos y se besaban cuando nadie veía. No te hagas el desentendido.”

Sentí mi cara arder y mordí mi labio para no reír.

“No, nunca pasó nada.” Respondí.

“¿Pero si se gustaban, cierto?” Insistieron.

“Niñas, eso ya fue hace mucho tiempo. _______ tiene novio, respeten.”

“Gracias por confirmarlo, primito. Sabía que se gustaban, o sea, se notaba a kilómetros.”

“Sí, lástima que no pasó. Harían bonita pareja.”

En ese momento mi teléfono sonó y lo busqué desesperada entre mis cosas. Cualquier pretexto era bueno para zafarme de la incómoda conversación.

Mensaje nuevo.

“I can’t wait to kiss your beautiful face, baby. I miss you, too. – Nick J.”

Y encontré una imagen de su cara ‘triste’ debajo del texto. Sonreí un poco.

“Uy, ese debe ser el novio.” Alison me hizo burla. “¿Puedo ver?” Y antes de que pudiera esconder mi teléfono, ya la tenía a un lado leyendo. “Aaw, que lindo.” Entonces Amber también se acercó.

“¿Siempre es así de lindo?” Preguntó curiosa. “Es que se ve tan serio que…”

“Uhm, no es tan serio como crees.” Me limité a decir.

“Además huele delicioso.” Confesó Alison y todos la miramos raro. “¿Qué? Es la verdad.”

“Ya, chicas. No creo que a ______ le guste que vean sus cosas.”

 

..::::.. ..::::..

 

 

Los Angeles – Diciembre 31, 2010.

“¿Estás seguro que tenemos que ir?”

“Nick, si no quieres ir, no vayas. Quédate aquí solo y amargado toda la noche. Nosotros iremos.” Respondió Joe un poco rudo.

“Joseph…” Le llamó la atención Demi.

“¿Qué?” Respondió de la misma manera.

“No le hables así, Joe. ¿Qué pasa contigo últimamente? Desde que llegamos aquí andas extraño.”

Me miró unos segundos con su mirada intensa pero luego la relajó y suspiró.

“Ve por nuestros abrigos.” Le ordenó Demi y él dejó la habitación.

Dejé mi cuerpo caer al sofá y apreté mis ojos con fuerza. No quería estar aquí, quería estar en Texas con ella y todas sus perfectas imperfecciones. Ahorita estaríamos en un lujoso restaurant o tal vez en el comedor de su casa con su mamá y su hermano. La conocía tan bien que sé que estaría usando un vestido corto y su largo cabello caería en ondas a ambos lados de su cara. Amaba los tacones así que no desaprovecharía la oportunidad, pero aun así no sería lo suficientemente alta como para alcanzar mi cara y besar mi mejilla. Sus manos siempre heladas estarían entre las mías y reiríamos a cualquier cosa.

“Tal vez debí haber volado a Dallas, aunque hubiera sido solo por una noche.”

“Nick, lo siento… No sé qué le pasa a Joe.” Trató de defenderlo. “Te prometo que hablaré con él.” Sentí que se movió de donde estaba y segundos después sentí sus manos hacer presión en mis hombros.

Justo lo que necesitaba.

“¿Cómo están ustedes? ¿Todo bien?”

“Uhm… No lo sé, supongo. Honestamente…” dijo mientras seguía masajeando mis hombros y espalda. “creo que me oculta algo. Ya no es tan ‘Joe’ cuando estamos juntos.”

“¿Cuándo están juntos?” Abrí los ojos por primera vez y la miré divertida.

“Idiota.” Golpeó mi brazo y caminó hasta el otro sillón. “Qué me dices de _______?”

“_______” Suspiré con una sonrisa exagerando un poco. “Por dónde empezar…” E instantáneamente ambos comenzamos a reír. “No, de verdad. Creo que estamos mejor que nunca.”

Mis ojos volaron hacía el pasillo y encontré a Joe ahí parado con dos abrigos en sus brazos. Trató de sonreír y caminó hacia nosotros.

“¿Nos vamos?” Pregunta Joe y le extiende la mano a Demi para que la tome.

“Claro” Acepta su agarre y se levanta de donde estaba. “¿Nos acompañas, Nick? ¿O te quedarás aquí pensando en tu novia?” Reí un poco y miré a todos lados tratando de encontrar una respuesta.

“Iré por mi abrigo.”

 

..::::.. ..::::.. ..::::..

 

Seventeen Magazine daría una gran fiesta en uno de los hoteles más famosos en Los Angeles y nosotros estábamos invitados, al igual que cientos de celebridades. A decir verdad, mi invitación incluía pase para un acompañante pero ella no lo sabía.

Este tipo de fiestas nunca han sido de mi total agrado pero desde la boda de mi hermano, me había dado cuenta que levantarte a mover el cuerpo no era tan mala idea de vez en cuando.

La última vez que miré a mi Joe y Demi fue en el momento que nuestros pies tocaron el gran salón. La música estaba a todo volumen pero aun así no era tan complicado mantener una conversación. Hablé con algunos viejos amigos y conocí a otras personas. Esto no estaba saliendo tan mal como creí.

Y justo en ese momento, apareció la última persona que quería ver.

“Nick.” Sentí una mano en mi espalda causando que volteara mi rostro y quedara muy cerca al de ella.

“Miley, hola.” Le sonreí y me abrazó. “¿Cómo has estado?”

“¡De maravilla!” Su aliento me decía que había estado bebiendo alcohol. “¿Cómo vas con tu novia?”

“Bastante bien, gracias por preguntar.” Y de nuevo deseé estar en Dallas y no aquí en esta tonta fiesta. “¿Está Liam contigo?”

“¿Eh?” Pareció no entender. “Vayamos a un lugar más tranquilo.” Me tomó de la mano y me guío entre toda la multitud hasta llegar a un apartado donde la iluminación era aún menor.

Solo había parejas que hablaban muy de cerca y el simple hecho de estar aquí con ella en este lugar me hacía sentir mal. Nos sentamos en uno de los sillones y se cruzó de piernas. Volvió a tomar mi mano y la puso sobre sus piernas.

“¿Cuánto tiempo estarás aquí?” Comenzó a chocar nuestras manos repetitivas veces y aunque trataba de zafarme de su agarre, no podía.

“Ya llevamos días aquí, lo más probable es que estemos de regreso en Dallas para el fin de semana.”

“¿Extrañas a Elvis?” Reí ante su pregunta. Claro que extrañaba a mi perro, pero había seres más importantes. “Nick.” Repitió antes de que pudiera siquiera contestar. “¿No me extrañas?”

“Miley, creo que estás un poco ebria.” Esta vez me solté bruscamente y tomé un poco de distancia.

“¿Qué? ¡Para nada!” Se acercó de nuevo. “Sé honesto, Nick.” La miré extraño, no contestaría su pregunta. “Bueno, yo primero.” Tomó aire y clavó sus ojos azules en mi. “Te extraño. Sé que han pasado muchos años y que ambos estamos en una relación pero…”

“No va a suceder.” La interrumpí. “Estoy en un buen lugar. De verdad me gusta ______.”

“… estaría dispuesta a dejar lo que tengo por ti.” Continuó como si yo nunca hubiese abierto la boca para hablar. “Tenemos química, tú lo sabes. Todo mundo lo sabe.”

Instantáneamente volteé a mi izquierda y me encontré con la mirada de Demi.

Negó con la cabeza. Ella no lo aprobaba. Eran amigas, claro, pero sabía que no era bueno que pasáramos tiempo a solas.

Sentí unas piernas sobre las mías y una mano sobre mi cabello.

“Miley, por favor.” Trataba de no portarme grosero pero no parecía entender.

“Intentémoslo. Salgamos estos días que te quedan aquí. Pretendamos que terceras personas no existen.”

Todos a nuestro alrededor comenzaron a levantarse. La cuenta regresiva comenzaba.

10

9

8

7

“¿Qué dices?” Insistió.

6

5

4

“No.”

3

2

Y se abalanzó sobre mi cara. 

 

 

 

______________________________________________________________

¿Qué puedo decir? Aquí está :)

Un final que ni siqueira yo imaginaba jaja. Espero que el capitulo sea de su agrado porque nunca había batallado tanto en escribir uno.

Ya saben que me gusta leer sus comentarios, buenos y malos. Les dejo mis ask: http://ask.fm/AmoLasMalteadas . Lo siento si las ultimas preguntas que mandaron no las contesté. No sé que pasó que desaparecieron. Aun no encuentro una explicación.

Bueno, eso es todo. Nos vemos en el próximo capitulo de esta pequeña historia jaja.

-Lizzie 

PS: Gracias por permitirme escribir esto. <3

  • 30th May
    2013
  • 30
De verdad no tiene idea de cuanto me gustaría subirles al menos un capítulo! Nunca me había costado tanto trabajo escribir y no sé que pasa conmigo&#8230; llevo como tres hojas escritas pero creo que son un asco, además no avanza mucho la historia. 
No se imaginan lo mucho que me agrada entrar a Tumblr y leer sus mensajes preguntando por la novela y por mi :) Tal vez no los merezca pero quiero que sepan una cosa: TERMINARÉ ESTA HISTORIA. Puede que me tome un año o dos.. o tal vez en un momento de super inspiración la termine toda, who knows! Mientras ustedes sigan leyendo, yo seguiré escribiendo. Aunque me quede con una lectora.. o ninguna. Sólo sé que quiero terminar esto, pero quiero hacerlo bien.
No les pido que me comprendan, ya se los he pedido muchas veces y creo que les he fallado.
Respecto a mi twitter&#8230; sí, lo eliminé. Pero hace unos meses creé un ask, lo cual había olvidado publicar el link aquí :) 
http://ask.fm/amolasmalteadas
No lo reviso mucho porque olvido que lo tengo pero prometo hacerlo. Igual para cualquier comentario, creo que un mensaje por aquí sería lo mejor. Pero si quieren saber algo de mi o cualquier otra cosa&#8230; solo pregunten! 
Espero que tengan un bonito día! &lt;3
Las adora, 
-Liz

De verdad no tiene idea de cuanto me gustaría subirles al menos un capítulo! Nunca me había costado tanto trabajo escribir y no sé que pasa conmigo… llevo como tres hojas escritas pero creo que son un asco, además no avanza mucho la historia. 

No se imaginan lo mucho que me agrada entrar a Tumblr y leer sus mensajes preguntando por la novela y por mi :) Tal vez no los merezca pero quiero que sepan una cosa: TERMINARÉ ESTA HISTORIA. Puede que me tome un año o dos.. o tal vez en un momento de super inspiración la termine toda, who knows! Mientras ustedes sigan leyendo, yo seguiré escribiendo. Aunque me quede con una lectora.. o ninguna. Sólo sé que quiero terminar esto, pero quiero hacerlo bien.

No les pido que me comprendan, ya se los he pedido muchas veces y creo que les he fallado.

Respecto a mi twitter… sí, lo eliminé. Pero hace unos meses creé un ask, lo cual había olvidado publicar el link aquí :) 

http://ask.fm/amolasmalteadas

No lo reviso mucho porque olvido que lo tengo pero prometo hacerlo. Igual para cualquier comentario, creo que un mensaje por aquí sería lo mejor. Pero si quieren saber algo de mi o cualquier otra cosa… solo pregunten! 

Espero que tengan un bonito día! <3

Las adora, 

-Liz

  • 17th April
    2013
  • 17

¡¡NIÑAS!!

Por favor no me golpeen! Sé que ya pasaron tres semanas desde el ultimo capítulo pero no he tenido tiempo de escribirles! Ahorita estoy en finales y no me tiempo :/

El día que traté de escribir, no logré mucho.. como algunas ya lo sabrán por un mensajito que les llegó por ahí :) 

De verdad les agradezco que se interesen tanto por leer las tonterías que escribo y más me gusta leer sus comentarios. 

Les puedo pedir un favor? Podrían escribirme que es lo que piensan se ______? su relación con Nick.. con Joe. Ya saben.

El ultimo comentario que recibí en mi ask fue : 

"A veces siento que ______ es algo injusta con Nick :/ y no lo digo solopor el beso con Joe."

Ese tipo de comentarios me gustan porque me dice como se siente(?) bueno, algo así.. u know.

Haré mi mejor esfuerzo para subirles en el transcurso de la próxima semana. Después tendré unos cuantos días libres y aprovecharé para escribir! :)

Les mando un abrazo a todas <3 Muchas gracias!

-Lizzie

  • 27th March
    2013
  • 27
  • 26th March
    2013
  • 26

image

CAPITULO 49

Mi mundo se vino abajo solo en cuestión de segundos. Sabía que tarde o temprano pasaría, pero no podía aceptarlo. No podía imaginarme un día sin mi papá… aunque ahora esa era mi realidad.

Salí corriendo del cementerio, no soportaba estar ahí ni un segundo más. Mis pies me estaban traicionando y sentía que caería en cualquier momento. Corrí, corrí y corrí. Después de casi veinte minutos aproximadamente, paré en seco para tomar un poco de aire. Benditas sean las prácticas de baloncesto. Giré ciento ochenta grados solo para asegurarme que nadie viniera detrás de mí.

Nadie.

Calculaba que fueran alrededor de las dos de la tarde, la verdad no tenía ni idea. Busqué mi teléfono en los inexistentes bolsillos de mi vestido. No tenía idea de donde me encontraba. El lugar me parecía conocido pero no lograba identificarlo.  Desde aquí podía ver un anuncio de McDonald’s y fue entonces que me di cuenta tenía hambre. Mucha hambre. Para mi mala suerte, no traía dinero.

Necesitaba salir de aquí, necesitaba tomar el auto de papá y salir de aquí. Caminé hasta el restaurant de comida rápida y en la esquina esperé que pasara un taxi. 

Ocupado. Ocupado. Ocupado.

Me recargué sobre la pared, escondí mi cabeza entre mis piernas y comencé a llorar de nuevo, no con tanta intensidad como antes, pero lo hice. Esto se parecía mucho a la vez que Nicholas me encontró a la orilla de la playa, solo que esta vez estaba más que segura que él no aparecería. Necesitaba un abrazo.

Creo que me quedé dormida ahí, no estoy segura. El sol me quemaba demasiado y mis brazos y piernas estaban entumidos.

“¿Te encuentras bien?” Escuché una voz. Levanté mi rostro y me encontré con un hombre quien aparentaba unos cuarenta años. En otras circunstancias, eso me habría asustado.

“No.”

“¿Estás perdida?”

“No.” Volví a repetir. Limpié mi rostro y acomodé mis lentes oscuros.

“Me pareces familiar.” Trató de verme mejor pero yo me volteé hacia el otro lado. “¿Por qué no vuelves a casa?”

“No tengo dinero.” Respondí cruzada de brazos.

Él me miró por unos segundos y después sacó veinte dólares de su bolsillo.  “Toma, ve a casa.”

Lo miré insegura pero aun así tomé el dinero. Tal vez esta sería la última oportunidad para volver a casa. “Gracias.” Murmuré.

En ese momento un taxi se paró justo enfrente de nosotros ya que el semáforo marcaba rojo. Sin pensarlo corrí hasta el auto amarillo y me subí. El conductor se sorprendió al verme ahí pero solo me preguntó a donde me dirigía.

 

..::::..

 

Cuando llegué a mi casa, por suerte aún no había nadie. Estaba completamente vacía. Me dirigí al garaje e introduje la clave para que este abriera. Subí las escaleras y tomé dos cambios de ropa limpia. No tenía tiempo de tomar un baño, mi madre podría llegar en cualquier momento. No sabía a donde iría o por cuanto tiempo, podría ser un día o dos, tal vez solo unas horas, pero tomé todo lo necesario como para sobrevivir. Mis ahorros de casi un año, cosas para mi aseo personal, mi iPhone, galletas Oreo y un libro.

Entré al cuarto de mis padres en busca del duplicado de las llaves del auto de papá. Sabía justamente donde estaban, pero me tomé un poco de tiempo para admirar sus cosas. Esta vez no derramé más lágrimas, no tenía las fuerzas suficientes para hacerlo. Tomé su perfume entre mis manos y lo rocié sobre mí. Comencé a escuchar ruidos en la planta baja así que me apresuré a tomar las llaves del cajón y salí de ahí. Ya con mi mochila en la espalda, asomé mi cabeza por las escaleras. Al parecer todo había sido mi imaginación. Aun así corrí hasta el auto de papá y encendí el motor con rapidez. La pantalla marcaba las 5:35 p.m.

Estaba consciente que no era la mejor conductora, solo había tomado unas cuantas clases, ni siquiera sabía estacionarme bien, pero necesitaba hacer esto. Otra cosa en la que no soy buena es ubicándome, así que me tomó el doble de tiempo llegar hasta donde quería.

A los minutos, mi teléfono comenzó a sonar. La pantalla me indicaba que llamaban de mi casa. No necesitaba hablar con nadie, así que lo puse en silencio y dejé que vibrara.

En realidad el auto de papá era una pick-up, así que en la parte trasera acomodé un montón de cobijas y me puse cómoda. Saqué el primer paquete de galletas oreos y comencé a comerlas mientras admiraba como el sol se ocultaba poco a poco. Ese sentimiento de soledad se apoderaba de mi lentamente pero me costaba trabajo admitirlo. Después de debatirlo un poco, tomé mi teléfono y desbloqueé la pantalla sin mirar todas las llamadas y mensajes que tenía. Busqué su nombre entre mis contactos y lo llamé.

Beep. Be—.

“¿Dónde rayos estás?” Preguntó de inmediato. “Lo siento.” Se disculpó al darse cuenta de cómo me había hablado.

“¿Estás con alguien?”

Escuché como abría una puerta y de repente el ruido de los carros pasar se hizo presente. “No, estoy solo.”

“¿Te importaría hacerme compañía?” Pregunté jugando con el borde de la almohada.

“No, claro que no. ¿Dónde estás?” Le pasé la dirección más exacta que pude y rogué que diera con el lugar. “Ahí estaré, no te muevas de donde estas.”

“No lo haré.”

“¿Necesitas algo?”

“Leche, por favor.”

“¿Leche?”

“Sí, leche light.”

Decidí cambiarme de ropa antes de que él llegara. Me aseguré que nadie estuviera cerca y me encerré en el asiento delantero. Me sentía sucia, mi cabello estaba todo enredado y a mi piel le faltaba un poco de crema. Buscando un cepillo para el cabello, encontré una foto de nosotros que papá conservaba en un camioneta. Mamá aun cargaba a Tyler en los brazos y yo estaba colgada del cuello de papá. No tenía idea de donde estábamos pero el lugar era muy lindo.

Creo que me estaba quedando dormida de nuevo cuando escucho el motor de otro automóvil acercarse. Me quedé inmóvil acostada en el asiento y esperé a que algo sucediera. Mi celular vibró y leí en la pantalla:

“¿Dónde estás? No te veo por ningún lado.”

Me levanté lentamente y miré por la ventana. Ahí estaba él, de espaldas y con una bolsa del súper entre sus manos. Salí del vehículo sin hacer mucho ruido y toqué su hombro. Reí un poco al ver como se sobresaltó.

“Me asustaste.” Dijo aliviado al ver que era yo.

“¿Tan mal me veo?”

“No, claro que-” Hizo una pausa y me miró de pies a cabeza. “Bueno, pensándolo bien…”

“Que tonto.” Golpee su brazo ofendida. “Dame mi leche, Joseph.” Extendí mi mano.

“¿Sí sabes que mi hermano se molestará si sabe que estoy aquí, verdad?” Dijo él siguiéndome hasta donde se encontraba mi especie de refugio.

“Sí.”

Ambos subimos a la parte trasera y nos sentamos a comer. Bueno, él solo me observaba.

“¿Piensas alimentarte de galletas y leche?”

“¿Acaso hay una mejor manera?” Lo miré antes de tomar un sorbo.

“Comida real.”

“Ew, ¿quién comería eso si existen las galletas de chocolate?”

“Deberías llamarlo. Está preocupado por ti.” Volvió a insistir.

“No estoy lista para verlo.” Sumergí mi galleta en la leche.

“_______, Nick es tu novio, no yo.” Dijo un tanto desesperado. Su respuesta me sorprendió un poco. No era como si yo lo hubiera obligado a venir, aunque de alguna manera tal vez sentía que debía.

“Puedes irte en cualquier momento.” Respondí molesta. “Nadie pidió que me cuidaras.”

“No lo dije de esa manera… A lo que me refería es que no tienes por qué evitarlo. Por algo están juntos, para apoyarse uno en el otro.”

“Ya te lo dije, si tanto te molesta mi presencia, puedes irte.”

“_______, por favor. Me gusta estar contigo, ese es el problema. No puedo decirte que no.” Fruncí el ceño en confusión. ¿Cómo podría ser eso un problema? “Nicholas piensa que algo extraño pasa entre nosotros. Es mi hermano, imagina como se ha de sentir.”

Traté de descifrar lo que me decía pero no podía. “Lo siento pero—”

“No importa.” Me interrumpió y suspiró frustrado. “Es noche, deberías volver a casa.”

“Quiero quedarme aquí.” Dejé caer mi cabeza sobre la almohada y miré las pocas de estrellas que había.

Sentía su mirada sobre mí y eso me ponía un poco nerviosa. Se acomodó a mi lado y pasó su brazo por debajo de mi cuello, abrazándome por los hombros y atrayéndome más a él. Descansé mi cabeza sobre su pecho y mi mano sobre su abdomen.

“¿Por qué aquí? ¿Qué tiene de especial?” Preguntó con voz suave mientras pasaba su mano por mi cabello.

“Aquí mi papá venía a practicar baseball y yo solía venir con él cuando era más chica. Supongo que por el trabajo dejó de venir y hace unos años ese campo quedó baldío.” Dibujaba círculos sobre su estómago una y otra vez. “Me trae recuerdo pero me hace sentir bien… es todo.”

“¿Segura que no quieres volver? Tu mamá y Tyler te necesitan.”

“Estoy segura.” Me aferré a mi idea de nuevo.

“Está haciendo frio aquí, pequeña. No quiero que te resfríes.”

Respiré profundo y decidí contarle lo que en verdad haría. “No pasaré toda la noche aquí. Iré a dormir a algún motel aquí cerca. Necesito tomar un baño, además ya está oscuro y no soy tan valiente como para volver a casa yo sola conduciendo.”

“¿Motel? Estás loca. No dejaré que pases la noche ahí.”

“Joe, por favor. Yo soy la que dormirá ahí, no tu.”

“No te dejaré sola.”

“Sí, sí lo harás.” Miré una vez más al cielo y apreté mis ojos con fuerza. Como lo extrañaba. Me di vuelta, dándole la espalda a Joe.

“¿Podrías al menos llamar a Nick y tu mamá para decirles que te encuentras bien?”

No respondí.

“_______.”

“Está bien, lo haré.”

 

.:::.

 

Eran alrededor de las diez de la noche y sentía que mi cuerpo no daba para más. Estaba cansada y necesitaba dormir. Para mi suerte, ya estaba en el cuarto de paso, bañada y alimentada gracias a la insistencia de mi mejor amigo. Él seguía con la idea de quedarse conmigo para asegurarse que todo estuviera bien, pero yo no se lo permitiría. No estaba bien.

“Bien, ha llegado el momento de hacer unas llamadas.” Joe me entregó mi teléfono, listo solo para tocar la pantalla.

“Te detesto.”

“El sentimiento es mutuo.”

Lo fulminé una vez más con la mirada y sin querer mi dedo tocó el lugar correcto. Activé el altavoz y rogué porque no contestara nadie.

“_______, gracias a Dios.” Escuché la voz de mamá después del segundo pitido. “¿Dónde estás?”

“Mamá, estoy bien, no te preocupes.”

“¿Quieres que vaya por ti?” Al parecer no se había dado cuenta que el auto de papá no estaba.

“No, pasaré la noche fuera pero por favor, créeme que estoy bien.”

Silencio fue lo único que estuvo presente por unos segundos.

“Nick estuvo aquí esperado a que regresaras. Se acaba de ir.” Me dijo mamá abriendo la puerta del refrigerador. Lo sabía por lo que escuchaba.

“Lo llamaré.” Volteé hacia a Joe quien no despegaba su mirada de mí.

“Estaba muy preocupado por ti, ______.” Volvió a insistir.

“Mamá, tengo que colgar. Hablamos después.”

“Cuídate, mi niña. Te quiero.”

“Yo igual.” Colgué antes de que dijera algo más.

Me senté al borde de la incómoda cama y busqué el nombre de mi novio entre mis contactos.

“No quiero despertarlo.”

“Lo conozco, Nick no dormirá hasta que no sepa algo de ti.” Se sentó detrás de mí y tomó mi cabello aun un poco húmedo. “Vamos, llámalo. Yo te haré una trenza.”    

“Oh, no sabía que hacías eso en tu tiempo libre.” Bromeé.

“Shh. Tu haz lo tuyo.” Tocó su nombre y de inmediato su fotografía apareció.

Esta vez decidí reservarme la conversación para mí misma. Mi sorpresa fue escuchar su voz antes de que terminara el primer pitido.

“Amor, que bueno que llamas, me tenías preocupado.” Sonreí de medio lado al comprobar que realidad sí se preocupaba por mí.

“No tienes por qué estarlo, me encuentro bien. Solo quería que lo supieras.”

“¿Dónde estás? ¿Ya comiste? No digas que comiste galletas oreo y leche porque eso no es comida.” Reí entre dientes. Él me conocía bastante bien.

“Comí eso y un extra. Algo nutritivo.” Dije orgullosa aunque realmente su hermano me había obligado a hacerlo.

“¿Dónde estás?” Volvió a cuestionar.

“En un motel.” Respondí. “Y antes de que digas algo… no me moveré de aquí. Necesito un tiempo para pensar.”

“¿Puedo hacerte compañía al menos?” Se ofreció.

“Me encantaría pero no creo que sea lo mejor.” Suspiró aceptando que no cambiaría de opinión.

“De acuerdo. Nos vemos mañana. No es pregunta, es afirmación.” Sonreí al imaginar su cara cerca de la mía. “Gracias por llamar.”

“Claro, mañana sin falta.”

“Que descanses, linda.”

“Tu igual, Nick.” Esperé a que colgar pero ninguno de los dos lo hizo.

“Te quiero mucho, ____.” Sonreí al escucharlo decir eso.

“También te quiero, Nick. Mucho.”  Esta vez fui yo la que decidí cortar la llamada.

No entendía como después de todo lo que le había hecho pasar, seguía ahí a mi lado. No era la mejor compañera, de eso estaba segura, pero él… él estaba muy cerca de ser él mejor.

“Listo. Has quedado muy bien.” Exclamó Joe jalando mi cabello. “Es hora de irme.”

“Te estabas tardando, eh.” Me burlé y él se hizo el ofendido.

“Me vas a extrañar.”

“Ya veremos.” Me dirigí a la puerta y le ahorré la molestia de abrirla.

“Te hablo mañana, pequeña.” Tomó mi cara entre sus manos y besó mi frente.

“Okay.” Respondí aun con mi cabeza en sus manos. “Ahora fuera de aquí.”

“Gruñona.” Se acercó y deposito un beso en mejilla. “Espera, me faltó la otra.” Y la besó. “Oh, la nariz también.”

“¡Joseph!” Pero yo me moví bruscamente y terminó presionando sus labios contra los míos.

Nos quemados mirándonos sin decir nada, nuestros rostros aún se encontraban a centímetros de distancia. Todo fue tan rápido que me pregunto si realmente pasó.

 

 

.

.

.

.

.

.

.

 

Yo sé que me tardé mucho en escribir esto pero creanme que quedó super diferentee a como pensé que queedaría. Espero no decepcionarlas.. auqnue tal vez después de esto algunas me odien :(

Pensé que había quedado más largo u.u

Sugerencias y comentario aquí: http://imaginanickj.tumblr.com/ask

Todos son bienvenidos. Y como saben.. olvidé la contraseña de mi twitter @SpeakNowLizzie pero hace unas semanas hice uno así que comentarios a @DontForgetLiz también son bienvenidos :)

Gracias por permitirme escribir esto para ustedes. Las quierooo <3

 

PS:: Había escrito mi twitter mal pero ya lo corregí :)

  • 26th March
    2013
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    2013
  • 01
ow! yo van varias veces que te escribo y no me contestas ): pero bueno.... amo tu nove :D la leo desde hace como un año y la vuelvo a leer y a leer y no me canso! de verdad este cao te quedo tan asdfghj es el que mas me ha gustado hasta ahora y mira que ya he muerto varias veces con otros haha sube cuando puedas pero lo mas pronto posible :) suerta y gracias por continuar tu nove

Asked by: Anonymous

De verdad que no te ignoro :( leo todos los comentarios siempre, es solo que por lo regular no contesto los anónimos porque luego se llenaría la página de puros comentarios y la historia se pierde. Pero aprecio MUCHO que te tomes el tiempo de escribirme y aún más de leer la novela más de una vez, en serio :)

No tienes que agradecer nada, al contrario! Espero actualizar pronto.. tal vez este fin de semana o el próximo.

-Lizzie

  • 27th February
    2013
  • 27
Wow cada vez se pone mejor! Literal no me importa que te tardes en subirla porque el tiempo que le dedicas haces que quede perfecta!! Leo desde hace mucho tu historia pero es la primera vez que te escribo :)

Asked by: Anonymous

Así me gusta! Que se animen a escribirme y más si nunca lo han hecho :3 jajaja.

Muchas gracias por los buenos comentarios, anónimo :)

Espero subirles pronto, niñas <3

-Lizzie

  • 24th February
    2013
  • 24

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CAPITULO 48.

Después de nuestro viaje a Nueva York, no había hablado mucho con ella, ni siquiera la había visto. La noche anterior hablamos por teléfono pero ella tuvo que colgar porque ‘estaba cansada’. La notaba algo extraña y distante conmigo. La verdad no la entendía. Por más que trataba de hablar con ella, no podía. ______ se las había ingeniado para poner esta barrera entre nosotros solo en cuestión de horas.

Algunas veces no contestaba mis llamadas y segundos después escuchaba a Joe llamar ‘pequeña’ a la persona del otro lado de su iPhone. Era obvio que hablaba con ella. Era obvio que no quería saber nada de mí.

“¿Con quién hablabas?”

 “¿Yo?”

“Si, tú Joe.”

“Oh, una amiga.” Respondió mientras miraba la pantalla de su iPhone.

“¿Quién?”

“Err, lo siento, Nick. Tengo que irme.” Tomó las llaves de su auto y salió por la puerta principal de la casa.

Con mi puño golpeé la pared de concreto. Estaba desesperado. Sentía que mi propio hermano me ocultaba algo… algo grande. Sin pensarlo tomé mis cosas y me dirigí a la cochera. No quería llegar a este punto, pero no me quedaba opción.  

Cuando salí a la calle, el auto de Joe seguía a la vista y lo seguí a una distancia considerada, suficientemente lejos para que no sospechara nada.

¿Qué pasaría si todas mis locas suposiciones eran verdaderas? ¿Qué pasaría conmigo? Con nosotros. Sólo sabía que todas estas preguntas necesitaban una respuesta urgente. No quería quedar como el tonto de la historia y me dolía pensar que así podría ser.

Vuelta a la izquierda, vuelta a la derecha. ¿Acaso estaba tomando un atajo para llegar a su casa? No sé por qué no lo pensé antes. Cuando llegamos a la calle que nos dirigía a casa de ______, me paré en la esquina contraria. No podía descubrirme. Dos minutos más tarde salió del auto y se recargó en él, sobre la puerta del copiloto.

Quería olvidarme de todo estoy y volver a casa, tal vez Los Angeles. Me sentía pésimo.

Entonces ella salió de su casa a paso apresurado y la cabeza baja. Paró enfrente de Joe y peinó su cabello hacia atrás. Sin pensarlo tomé mi teléfono y la llamé.

Beep. Beep. Beep. Observé como buscaba su móvil en su bolso y le mostró a Joe la pantalla. Él la tomó de la mano y ella se alejó un poco… pero nunca lo soltó.

“¿Hola?”

“Buenos días, ¿cómo amaneciste?” Pregunté de lo más normal mientras veía todos sus movimientos.

“Bien, supongo. Gracias.”

“¿Qué harás hoy?”

“Err,” respondió nerviosa. “saldré a hacer unas compras con mi mamá para la cena de navidad.” Mentira.

“¿Ya vas saliendo?”

“Sí, ya casi. De hecho, me está esperando en el auto en estos momento.” Mentira de nuevo.

“Oh, ¿te veré hoy?”

“Lo siento, Nick. No creo que sea posible.” Se acercó a mi hermano y escondió su cabeza en su pecho. “Mañana, te lo prometo.”

“No te preocupes, me avisas cuando tengas tiempo para mí.”

Colgué el teléfono molesto, di vuelta en ‘u’ y salí de ahí. No soportaba más mentiras y menos de las dos personas que pensé nunca harían nada en mi contra.

Apenas eran las doce el día y ya era todo un asco. Navidad sería mañana y no sentía ni una pizca del espíritu navideño. Llamé a mi mejor amiga y quedamos de vernos en el Starbucks que quedaba a unas cuadras de su casa. No le diría lo que creía saber, no podría hacerle eso, pero tampoco podía ocultarle algo tan grande.

Estacioné el auto justo a un lado del de ella y vi como Demi aún seguía ahí adentro con sus lentes de sol, grandes y oscuros – como a ella tanto le gustaban. Toqué su ventana y le sonreí. Ella del susto dejó caer su teléfono y llevó su mano derecha a su pecho.

“Creeper.” Me miró feo una vez que bajó del auto.

“Hola para ti también.” La abracé y entramos al lugar.

Desafortunadamente había mucha gente y ninguna mesa desocupada.

“Parecías desesperado por teléfono.” Me dijo Demi.

“De verdad necesitaba ver a alguien que no fuera mi familia.”

“¿Todo bien?”  Preguntó preocupada. El chico enfrente de nosotros se fue y era nuestro turno de ordenar.

“Buenas tardes, ¿en qué puedo ayudarles?” Nos sonrió la chica quien vestía un delantal verde.

“Un caramel macchiato grande, por favor. Que sea helado.”

“Que sean dos.” Dije con mis dedos al mismo tiempo.

“¿Qué tipo de leche?”

“Regular.”

“¿Caramelo extra?”

“No, así está bien.” Negó ella por mí.

La chica, quien se llamaba Megan según su placa, comenzó a escribir letras en el vaso y nuestros nombres sin necesidad de preguntarnos. Saqué mi cartera y le facilité 10 dólares.  

“Muy bien, en unos minutos tendrán sus bebidas. Que tengan lindo día.”

En ese momento una mesa quedó libre y nosotros tomamos el lugar. Comenzamos hablando de lo que había sucedido en Nueva York y terminamos hablando de música, como casi siempre. Me comentó emocionada de como su mini tour por Sudamérica estaba tomando cada vez más forma y aunque solo fueran tres ciudades, ella estaba contenta. Estaría fuera una semana y luego aprovecharía para tomar unas vacaciones en las playas de México. Aún faltaban cinco meses pero esto es una de las cosas que más toman tiempo, sin olvidar la creación de un álbum nuevo.

“Siento que te estoy mareando.” Rio Demi. “Ahora cuéntame algo tú.”

“¿Yo? Mi vida no es interesante.”

Ella soltó una carcajada y me miró divertida “Vamos, eres Nick Jonas. Tu vida es más interesante que la de millones.”

“No realmente…”

“¿Cuándo es la boda con _______?” Levantó una ceja y tomó un sorbo de su bebida.

“¿De qué estás hablando?”

“Nick, adoras a esa niña más de lo que crees.” Me dijo como si fuera muy obvio. “Todo mundo lo sabe.”

Me quedé un momento en silencio sin saber que decir. “No sé, últimamente es… complicado.”

“¿Complicado?”

“No contesta mis llamadas, no tiene tiempo para nosotros, no sé qué le pasa.” Demi arrugó la frente. “¿No te ha comentado nada sobre mí u otra persona?”

“A decir verdad, no hemos hablado mucho estas últimas dos semanas.” Se encogió de hombros. “Siento como si se estuviera perdiendo esa conexión entre nosotras.”

“¿Te arrepientes haberla conocido?”

“¿Qué?” Alzó la voz. “No, para nada. Eso no fue lo que dije, Nick. Simplemente creo que hay algo que no le permite estar al cien por cierto con nosotros.”

“Excepto Joe.” Murmuré.

“Excepto Joe.” Repitió ella. “Ellos tienen algo especial. Juntos se complementan. _______ puede llegar a ser muy seria algunas veces pero Joe tiene esa chispa que a ella le hace falta y eso la lleva a hacer cosas que por sí misma no habría hecho.”

“Y _______ es aquello que detiene a Joe de hacer cosas aún más estúpidas, le hace ver las cosas desde una perspectiva distinta.” Concluí. Demi asintió y sonrió de medio lado. “¿No te dan… celos?”

“Algunas veces, sí.” Admitió. “Es como tú y Miley.”

“Nadie estaba hablando de eso.” Dije con dificultad y ambos comenzamos a reír. “Supongo que comprendo tu punto.”

“Si no hubieran sido tan jóvenes, ahorita estuvieran de novios.” Aseguró.

“Fue lindo mientras duró. Si no estamos juntos es por algo, ¿no crees?” dije jugando con las llaves de mi auto.

“Yo creo que la vida da muchas vueltas y nunca sabes que va a pasar el día de mañana.”

La miré confundida y no puede evitar sonreír. “¿Qué estas tratando de decir?”

“¡Nada!” Volvió a reír. “Creo que hoy andas un poco mal.”

“Oye, ¿sabes a dónde anda Joe?” Pregunté casual.

“No, sólo me dijo que saldría con unos amigos. ¿Por qué?”

“Curiosidad.”

 

: : : : : : : :

 

El resto del día la pasamos juntos pero alrededor de las seis de la tarde, sabía que tenía que ir a otro lugar. Le envié un mensaje de texto informándole que estaría en su casa en menos de veinte minutos. Necesitaba verla.

Paré en el súper que estaba a dos cuadras y compré la caja de goma de mascar que me había pedido. Al parecer seguía con su adicción.

Toqué el timbre y a los segundos salió su hermana menor.

“Hola, Nick.” Saludó sonriente.

“Hola, Noah. ¿Cómo has estado?”

“Muy bien, con una amiga estamos grabando unos videos. ¿Quieres ser nuestro invitado especial?” Preguntó emocionada.

“Oh, sería un honor pero la verdad es que estoy buscando a tu hermana.”

“Que lastima.” Se hizo a un lado y me dejó pasar a la sala. “¡Miley! ¡Nick está aquí!” Gritó desde las escaleras.

“¡Estoy en mi cuarto!” Respondió ella de la misma forma.

“¿Recuerdas dónde queda su cuarto?”

“Claro, no te preocupes, tu sigue con tus videos.”

Traté de no reír al ver a ella y su amiga con unos vestidos coloridos y maquillaje en sus caras. Noah me recordaba de cierto modo a su hermana, pero la mayor era más linda.

Recorrí todo el pasillo y me encontré con la puerta abierta. Me asomé un poco y la vi de espaldas pero mirando hacia el patio desde la pequeña terraza. Traía unos shorts blancos y una sudadera algo grande de color negro. Cuando sintió mi presencia, volteó a verme y sonrió.

“Nicholas.” Me abrazó inmediatamente por el cuello y yo rodee su diminuta cintura.

“Miley, necesitas comer un poco más. Estás demasiado delgada.” La observé.

“Como más saludable de lo que imaginas.” Ella rio y se sentó en una de las sillas que estaban ahí.

“Eso espero.”  Saqué de mi bolsillo la caja de goma y se la di. “Aquí tienes.”

“Gracias, pensé que lo olvidarías.”

La dejó a un lado y tomó la cajetilla de cigarrillos que se encontraba sobre la mesa, la cual estaba casi vacía. Lo encendió y lo llevó hasta su boca.

“¿Quieres uno?” Me ofreció pero yo negué con la cabeza. “¿Te molesta que lo haga enfrente de ti?”

“Me molesta que fumes. Es malo para la salud.”

“Lo siento, no puedo dejarlo.” Se disculpó mirando al piso y a todas las colillas tiradas. “No hablemos de eso. Mejor dime que es lo que te trae por aquí.”

“Quería verte.”

“Buena razón.” Ambos reímos, aunque fui yo el que se sonrojó de vergüenza. “Aw, sigues igual de penoso.”

“¿Recuerdas nuestros paseos en bicicleta?” Pregunté de la nada.

“Claro que sí. Solías cantar My Girl mientras paseabas a mi lado.” Una sonrisa se escapó de sus labios y me contagió. “¿Por qué?”

“Solo quería saber.”

“Extraño esos días. Todo era tan fácil.” Despeinó su cabello y sus labios volvieron a tocar el cigarro. “Dime por favor que no has olvidado la vez que intentamos hacer un pastel de vainilla.” Dijo ella conteniendo la risa.

“Tenía todo menos forma de corazón.” Imágenes de ese día invadieron mi mente.

“Bueno, pero no quedó mal. Además nuestros nombres en rojo le daban un toque especial.”

“Y por alguna razón tus besos sabían a chocolate.” Recordé y ahora fue ella la que se sonrojó por mi comentario.

“La mitad del corazón tenía cajeta, Nick.” Por alguna razón comenzó a reír y su risa era tan contagiosa que también comencé a reír. “La vez que Noah y Frankie entraron a mi camerino y nos descubrieron.”

“¡No recordaba eso! Aún recuerdo exactamente lo que dijo Noah.”

“Ew, tu hermano se está comiendo a mi hermana, Frankie. Tapate los ojos.” Repetimos los dos al unísono y reímos aún más al recordar sus caras.

“Los buenos tiempos.” Murmuró ella.

“Algunas veces me gustaría volver.” Dije en voz baja.

“A mí también.” Con su mano libre bajó las mangas de su brazo derecho, pero logré ver que llevaba puesta la pulsera que le había obsequiado el último día de la gira The Best Of Both Worlds. Preferí omitir eso.

Seguimos hablando de muchas cosas y por un momento se sentí como si estuviéramos de vuelta en el 2006 o 2007. Era extraño pero se sentía bien. La noche se nos estaba pasando demasiado rápido y fue le llamada de Kevin que me hizo darme cuenta que era veinticuatro de diciembre y necesitaba estar en mi casa.

Me acompañó hasta mi auto y me abrazó sólo como ella sabía hacerlo. Besé su mejilla y acaricié su brazo.

“Feliz navidad, Miley. Te quiero.”

“Feliz navidad, Nick. Cuídate, también te quiero.” Nos volvimos a abrazar.

 

: : : : : : : :

 

Subí a gran velocidad las escaleras, ni siquiera le di tiempo a alguien de que preguntara donde estaba. Puse una camisa, la corbata y unos pantalones limpios sobre la cama y entré al baño. El agua caliente sobre mi cuerpo se sentía tan bien. Pero tenía que concentrarme. Tenía menos de media hora para cambiarme y estar allá abajo con toda la familia.

Repasé todo lo ocurrido en el día. ¿Dónde rayos estaba Joe? No recordaba haberlo visto en la sala.

Con la toalla sequé un poco mi cabello y me puse desodorante, luego un poco de crema. Busqué los zapatos por todas partes pero no los veía. ¿Y los calcetines? Creo que en esta casa tenemos duendes.

Abrí la puerta de mi habitación y risas invadieron mis oídos, sobre todo la de Kevin. Genial, nadie estaba molesto conmigo. Bajé las escaleras como si nada pasara y saludé a todos.

“Ahora que estamos completos, es hora de la cena.” Anunció mi mamá y todos nos acomodamos en la gran mesa, la cual ya estaba acomodada.

Este año no sólo seríamos mis hermanos y mis papás, también nos acompañaba la integrante Jonas más reciente. Danielle.

Después de agradecer por los alimentos de esta noche, mi plato estaba lleno de delicioso pavo.

“¿Cómo van los planes de la gira, papá?” Preguntó Kevin emocionado. La cara de Danielle se deformó un poco al escuchar esa palabra, pero no dijo nada.

“Bien, aunque al parecer tendremos que retrasarla unos meses para que no interfiera con la de Demi.”

“Eso quiere decir…”

“Tal vez finales de Junio.” Respondió papá y Danielle soltó el aire que estaba conteniendo.

Kevin volteó a verla. “Amor, tranquila. ¿De verdad creías que nos iríamos sin antes disfrutar un poco de nuestro matrimonio?” y luego besó su mejilla.

“Me asustaste por un momento.” Confesó.

¿Finales de junio? Si no estaba mal, el cumpleaños de ______ era el once de ese mes y si mis cálculos no me fallaban, pasaría nuestro aniversario fuera de la ciudad o probablemente del país.

Luego reí al darme cuenta de lo que estaba haciendo. Ni siquiera estaba seguro que nuestra relación sobreviviría lo que resta del año.

Mi teléfono comenzó a vibrar y aunque estaba en silencio hacía mucho ruido. Con disimulo miré la pantalla y logré distinguir la cara de _______.

Ignorar.

Después de la cena, volvimos a la sala para dar inicio a nuestro intercambio de regalos. El mío era una caja que contenía el perfume favorito de Kevin y un montón de chocolates. Para mi sorpresa mi santa secreto era Joe. Recibí una chaqueta y una hoja que decía ‘Vale por una cena con tu hermano favorito’.

El reloj marcó las doce y mi celular seguía vibrando, pero esta vez no me molesté en revisarlo. Deseamos feliz navidad a todos y subimos a nuestras habitaciones.

Sentía mi cuerpo pesado y muy cansado. El remordimiento de no haber contestado sus llamadas estaba llegando a mí. Pensé en llamarla pero no quería despertarla, si es que estaba durmiendo. Estaba a punto de quedarme dormido cuando alguien toca la puerta.

“Nick.”

“Mmmh.”

“¿Me prestas el cargador de tu iPhone? No puedo encontrar el mío desde ayer y he estado toda la noche con el teléfono apagado.”

“Está en ese cajón.” Le señalé con el dedo y me giré hacia el otro lado.

“¿Estás molesto conmigo?” Sentí como Joe se acercó a mí.

“Hablamos mañana, muero de sueño.”

“Tomaré eso como un sí.” Dijo él y luego sentí como cerró la puerta.

Comenzaba a extrañar a _______. En estos momentos no me importaba nada de lo que había pasado hoy o días atrás. Ya no estaba molesto con Joe. Sólo quería verla mañana y darle un abrazo, tal vez un beso o dos. Creo que todo esto era efecto del cansancio que sentía.

Estoy seguro que me quedé dormido pensando en ella cuando la puerta de mi cuarto se abrió de golpe.

“Nick, despierta.” Sentí como las manos de Joe me movían de un lado a otro. “Es importante.”

“Déjame dormir, Joe.” Lo empujé levemente y cubrí mi cuerpo con el cobertor.

“Nick, estoy hablando en serio.” Su voz tembló y prendió la lámpara que estaba a mi lado. “Cámbiate, te espero en el auto.” Sentí algo caer sobre mí.

“¿No puede esperar?”

“No. Si no te levantas en este instante, te arrepentirás por la mañana.” Me advirtió. “Pasó algo malo, Nick.”

Esas palabras me espantaron el sueño, mi corazón latía con fuerza y comenzaba a imaginarme lo peor. No pregunté qué pasaba, lo haría en el auto. Me cambié lo más rápido que pude y tomé mi celular.

3:34 A.M.

Tenía cinco llamadas perdidas de _______ y un mensaje de texto que decía:

Te necesito.

Salí al pasillo y pude escuchar a Joe hablando con mis padres. Un silencio invadió la casa.

“¿Estás seguro, hijo?” Dijo mamá preocupada.

“Si, mamá. El papá de _______ falleció hace unas horas.”

Sentí como alguien me daba una patada en el estómago y el aire comenzaba a hacerme falta. Las llamadas. El mensaje.

Soy el estúpido más grande del planeta.

Mis manos estaban temblando y no sabía qué hacer. No podía imaginarme el dolor tan grande por el que estaba pasando. Sólo esperaba que no estuviera sola en estos momentos. No soportaría verla sufrir.

Subí al auto con Joe y abroché el cinturón de seguridad. Él colocó el manos libres y llamó a una florería para que mandaran un arreglo a la funeraria. Según entendí, el listón diría algo como ‘Familia Jonas’. Después de eso, el auto quedó en completo silencio.

“¿Qué le pasó?” Quise saber antes de entrar.

“Mientras estábamos en Nueva York se puso muy mal. El día que llegamos le dio un infarto y nadie se explica cómo fue que sobrevivió. Supongo que estaba demasiado cansado y decidió que era mejor marcharse.”

“Soy un tonto.” Golpeé mi cabeza con mi puño. “Me estuvo llamando toda la noche y nunca le conteste.”

“Eso ya no importa, Nick.”

“¿Por qué nunca me lo dijo? Pensé que nos contábamos todo.”

“No quería que sintieras lastima por ella.”

“Pudo habérmelo dicho.”

Joe se encogió de hombros y palmeó mi espalda.

Entramos a la sala donde nos habían indicado se encontraba la familia. Para ser veinticinco de diciembre y pasada de las cuatro de la madrugada, había bastante gente. El salón estaba lleno de personas que vestían al menos una prenda de color negro, lo único que le daba vida era el montón de arreglos florales que se encontraban alrededor. Con la mirada traté de identificarla, pero no tenía éxito. Supuse que estaba en una de las primeras bancas junto a la caja de color café.

No estaba preparado para esto. Nadie lo estaba realmente. Esto es una de las cosas que no se planean, simplemente pasan y te toman por sorpresa en el momento menos indicado.

Sentí la mano de Joe sobre mi hombro. Con la cabeza me señaló hacia donde teníamos que ir. Esperé a que él avanzara y lo seguí. Fue ahí que mi di cuenta de todos los sollozos que se escuchaban y se volvían cada vez más fuertes a medida que avanzábamos.

Tenía la mirada perdida, su cuerpo estaba ahí sentado pero su mente muy lejos de aquí. Estaba inmóvil. Ambas manos se daban calor y estas sostenían su cabeza. Su rostro estaba hinchado y sus ojos rojos de tanto llorar. A un lado estaba su mamá, quien la abrazaba por los hombros, pero tampoco estaba mejor que ella.

Volví mi mirada a Joe y me animó para que me acercara. Y eso hice.

Me paré enfrente de ella, pero no pareció darse cuenta porque ni siquiera se movió. Me arrodillé para quedar a su altura y poder verle a la cara mejor. Primero miró a todos lados antes de fijarse en mí. Abrió un poco los ojos de sorpresa. Con cuidado acaricié su mejilla con mi mano y al momento que hicieron contacto, sus labios comenzaron a temblar y sus ojos se inundaron inmediatamente de lágrimas. Tapó su boca tratando de contener el llanto, pero le fue imposible. Dejó caer su cuerpo contra el mío y me abrazó con fuerza. No puedo evitar derramar lágrimas junto a ella. La envolví en mis brazos y su llanto era cada vez más fuerte. No podía controlarse.

No dije nada, las palabras no eran realmente necesarias. Ella sabía que yo estaba aquí para ella.

Levanté la vista y observé a su mamá. Ella también lloraba, lloraba por su esposo y lloraba aún más al ver a su hija así. Murmuré un ‘lo siento’ y ella solo trató de sonreír, cosa que no salió como esperaba.

“Se fue, Nick.” Escuché a ______ decir, ahogada en su propio dolor. “Mi papá se fue. Ya no lo veré más. Me dejó aquí sola.” Trató de reprimir las lágrimas pero yo seguía sintiendo mi camisa mojada.

“No estás sola, amor.” Le dije al oído y nos separamos lo suficiente para vernos. “Tienes a toda tu familia y amigos que te quieren. Nos tienes a nosotros.” Le señalé a Joe, ya que al parecer no se había dado cuenta de su presencia. “Me tienes a mí.”

Limpié sus lágrimas, pero era inútil. Otras más salían al instante.

Me levanté de dónde estaba y le di oportunidad de que Joe se acercara a ella. Su reacción fue la misma. Él le susurraba cosas que no lograba comprender, pero eso no importaba.

Miré hacia la entrada y una chica de rostro algo familiar se acercaba hacia nosotros. Llevaba un vesito negro corto, muy parecido al que ______ traía puesto.

Alison.

Esperó un momento a que Joe se separara de ella. Me miró y sonrió de medio lado. Me acerqué a ella.

“Hola.” Saludé.

“Hola, Nick.”

“Gracias por estar aquí.”

“No hay nada que agradecer. Para eso están las amigas.” Volvió a sonreír.

Les hicimos saber que estaríamos por aquí, en caso de que necesitaran algo y luego decidimos buscar un lugar donde sentarnos ya que más gente estaba llegando y querían darles el pésame y nosotros solo hacíamos estorbo. Preferimos no ver el cuerpo. Me pregunté dónde estaría Tyler, su hermanito.

A la hora llegó Demi acompañada de mis padres, Kevin y Danielle.

 

 

Eran alrededor de las once de la mañana y no nos habíamos movido de ahí. Cada tanto me acercaba a ella en caso de que necesitara algo, pero lo más que pedía era un vaso de agua.

“Chicos, iremos a comer algo. ¿Vienen con nosotros?” Demi, Joe y yo nos miramos, tratando de decidir si era buena idea dejar el lugar.

“Sí, ya vamos.” Nuestros padres asintieron y se alejaron de nosotros.

“Iré a avisarle a ______. Algo de comida no le caería nada mal.”

Demi se acercó a ella y su mamá, pero _______ negó con la cabeza. No quería dejar a su papá. Su madre trataba de convencerla pero ella seguía negando. Demi volvió a insistir pero decidió darse por vencida.

“No creo que se mueva tan fácilmente de ahí.”

“¿Y si voy yo?” Sugerí.

“Será mejor dejarla sola nos momentos, Nick.”

Volteé en su dirección una vez más y puede ver como un chico alto de cabello rubio se acercaba a ella y la abrazaba. Sí, tal vez era mejor dejarla aquí.

Nuestros padres, Kevin y Dani nos esperaban en la entrada de la funeraria. Camínanos dos cuadras hasta llegar a un Subway que para nuestra suerte estaba abierto.

“Pobre familia.” Comentó mi mamá.

“¿Qué se supone que haga?”

“Solo no la dejen sola, ella los necesita más que nunca.” Nos miró mamá a los tres.

“¿Y qué pasa si no nos quiere con ella?”

“No es eso, Nick. Simplemente no quiere que la vean en ese estado.”

“Pero me mata verla así.” Confesé un poco avergonzado, no sé por qué.

Mi mamá me miró unos segundos. “Eso es porque te importa, malo fuera que te diera igual.”

No quería seguir hablando de eso, así que decidí cambiar el tema. Aun teníamos que ir a visitar a nuestra familia. Mis abuelos y tíos. Regresaríamos a casa a darnos un baño y a cambiarnos de ropa, luego iríamos a lo de mis abuelos y finalmente regresaríamos a la funeraria de nuevo. La misa sería a las nueve de la mañana y de ahí al cementerio.

Mientras pensaba en todo esto, una idea se me vino a la mente. Tal vez era muy pronto, pero tenía que comentarlo.

“¿Y si ______ viene con nosotros?” Miré a mi padre.

“¿A visitar a tus abuelos?” Respondió confundido.

“No. De gira con nosotros.” Observé a mi mamá y a todos los presentes. “Le serviría de distracción.” Justifiqué.

“Aún falta tiempo, Nick.”

“Ya lo sé.”

“Tendríamos que discutirlo tu mamá y yo en privado primero.”

Suspiré. “Está bien.” Claro que no aceptarían a la primera.

 

 

 

10:05 A.M. – 26 de diciembre.

Desde aquí podía verla. No despegaba su mirada de la gran caja, o eso parecía, sus lentes oscuros no me dejaban comprobarlo. Con una rosa en la mano y el mismo vestido negro del día  anterior, sostenía la mano de su hermanito, quién también traía una rosa. Por su aspecto podía deducir que sólo había dormido unas horas, si es que en realidad durmió.

El encargado de todo comenzó a decir las últimas palabras, el pequeño discurso antes de que comenzaran a bajarlo. Los sollozos comenzaban a escucharse de nuevo. Veía como su pequeño cuerpo temblaba y mordía su dedo índice.

Y justo antes de que el ataúd comenzara a bajar, fue cuando toda la familia lo perdió.

“¡NO! ¡Papá, por favor! ¡Despierta!” Comenzó a gritar y se dejó ir sobre la caja, abrazándola. “Papi, te necesito aquí conmigo.” Su mamá trató de alejarla pero no pudo. También lloraba.

“Mi hijo.” Se escuchó a alguien decir.

“Papá, por favor escúchame. Abre los ojos. Yo sé que estás vivo. Basta de bromas. No es gracioso.” Alguien trató de tomarla en sus brazos pero ella se aferró aún más. “¡Déjenme! ¡Papá, tú me prometiste que nunca me abandonarías! No puedes irte. Tu princesa te necesita. ¡Eres un mentiroso!” Gritó enojada. “¡Abre los ojos! ¿Recuerdas lo que me dijiste hace dos días? Me prometiste que todo estaría bien. Me prometiste que bailarías en mi graduación conmigo. Prometiste que estarías ahí el día de mi boda. ¡¿Ahora quién hará todo eso!? ¿Quién verá baseball conmigo? ¿Quién me consentirá ahora? Nada está bien. ¡Rompiste tu promesa!”

Todos lloraban al escuchar sus gritos desesperantes. No te alcanzaba la imaginación para saber qué tan dolida estaba. Me destrozaba verla así. Joe y yo corrimos hasta donde estaba y la abrazamos.

“¡Suéltenme!”

“______, tienes que dejarlo ir.”

“¡No quiero!”

“Hija, ven. Es hora.” Lissa, su mamá, trató de convencerla.

Entre Joe y yo la ayudamos a salir de ahí. Dejó su cuerpo caer. Parecía muñeca de trapo. Ni siquiera podía coordinar sus movientos. La sentamos en una silla y buscamos una botella de agua.

“Toma, te hará bien.”

Nos miró sin expresión alguna y tiró la botella de mi mano. Sin darnos tiempo a reaccionar, nos hizo a un lado y salió corriendo. Ninguno de los dos salió detrás de ella, ni siquiera su mamá. Su cuerpo se hacía más pequeño, lo que indicaba que no dejaba de correr. Salió del cementerio y solo Dios sabe a dónde fue. Lo peor era que no traía ni teléfono celular, así que no tendríamos manera de localizarla.

“Tendremos suerte si llega a dormir.”   

 

 

 

 

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Comentarios son bienvenidos :)

-Lizzie

  • 10th February
    2013
  • 10

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 CAPITULO 47

NICK’S POV.

No habíamos dormido en toda la noche. La fiesta había terminado alrededor de las tres de la madrugada y todo había salido mejor de lo esperado.

Los recién casado partirían a México para su luna de miel en unos minutos más y nosotros… nosotros buscaríamos algo que hacer. Aun nos quedaban dos días más aquí.

“¿Por qué la cara de pocos amigos, _______?”

“No molestes, Joe.” Respondió ella un poco molesta, pero era gracioso.

“¿Estás así porque no te he dejado dormir?” Rio él entre dientes y ella gruñó. “Velo por este lado, te ves aún más linda enojada.” Él la abrazó y ella trataba de zafarse de su agarre.

“Eres terrible, Joe Jonas.”

“Gracias.” Besó su mejilla de forma ruidosa y luego la soltó.

Aun con nuestros atuendos de la noche anterior, aunque un poco distorsionados, nos dirigimos a un pequeño restaurant listos para tomar el desayuno, la comida más importante del día.

“¿Podrían apresurarse? Muero de hambre.” Gritó Demi, quien iba delante de nosotros.

“No sé cómo puedes caminar tan rápido con esos tacones.” Respondí ante su comentario.  

“No tienes idea de cuánto me duelen los pies en este momento.” Me miró con cara de sufrimiento. “Pero prefiero que me sangren los pies, a perder el porte.”

Eran la siete de la mañana, por lo que el lugar estaba casi vacío. Observé la cara de todos y a decir verdad, lucíamos pésimo. No pude no reír al darme cuenta. Seguramente parecíamos zombies, excepto Joe, él tenía la misma energía de siempre.

Ordenamos lo más común del mundo. Huevos. No era gran fan, pero esta vez no me importaba comerlos, moría de hambre.

“Oh, hagamos un brindis.” Dijo Joe al momento que nuestras bebidas llegaron a la mesa.

“¿Con jugo de naranja?”

“Sí, eso es lo de menos.”

Todos lo miramos raro. ¿Por qué querría hacer un ‘brindis’ con jugo de naranja a las siete treinta de la mañana? Se levantó de su asiento y con su mirada recorrió nuestros rostros. Con su vaso a la altura de la cintura y los primeros tres botones de su camisa desabrochados, comenzó a hablar.

“Quisiera proponer un brindis por esta gran amistad que hemos creado y fortaleciendo estos últimos meses. De verdad, no pude haber encontrado mejores amigos que ustedes.” Hizo una pausa y me miró. “Nick, además de ser mi hermano, eres mi amigo. Sé que a veces puedo ser un poco molesto, pero eso es lo que hacemos los hermanos. Puedo estar seguro de que siempre estarás ahí para mí, sin importar que. Gracias, hermano.”

Era un poco cursi a mi parecer, pero una vez al año no hace daño.

“______, wow.” La miró con ternura y ella sonrió tímidamente “No puedo creer que un simple helado nos haya unido tanto.” Ambos rieron. “No sabes cuánto me alegra ser tan distraído algunas veces. Claro, también tengo que agradecerle al destino por todas esas veces que nos encontramos sin ni siquiera intentarlo. Eres como la hermanita que nunca tuve y a quien quiero proteger para que ningún idiota le haga daño.” Desvió su mirada hacia mí y todos rieron. “Gracias por soportarme, pequeña.”

Ella estaba conmovida por las palabras de Joe y sus ojos comenzaban a llenarse de pequeñas lágrimas.

“Y por último pero no menos importante… Demetria.” Suspiró. “Alguien explíqueme como es que me tomó tanto tiempo darme cuenta de esto que siento por ti. Nos llevamos increíble desde que nos conocimos y nunca me imaginé que llegaríamos a ser lo que somos ahora. Y no me arrepiento de nada.” Ambos se sonrieron. “Te quiero, amor.” Tomó su mano y la apretó. “Por esta gran amistad.” Levantó el vaso a la altura de sus ojos y todos lo imitamos. “Por nosotros.”

“Por nosotros.” Repetimos y con sonrisas en el rostro, tomamos un sorbo del jugo.     

 Joe tenía razón… No podría tener mejor amigos que ellos.

 

 

Alrededor de las doce el día, después de haber tomado una ducha y nuestras guitarras en mano, nos dirigimos al hospital de niños. Entre todos habíamos acordado que podíamos dedicarles la tarde. Una visita sorpresa nunca estaba de más.

“¿Hacen esto muy seguido?”

“Siempre que podemos.”

“Es muy lindo de su parte.” Dijo ______ tomando mis brazo mientras atravesábamos la gran entrada.

“Es lo menos que podemos hacer.” Respondió Joe.

“No te preocupes, tu puedes ser nuestra bailarina.” Bromeó Demi.

“Creo que mejor me dedicaré a observar.”

Como siempre, el personal nos recibió de maravilla y nos agradecieron por tomarnos el tiempo de regresar y visitarlos. Con amabilidad, nos llevaron al salón común, que era donde algunos niños lograban distraerse un poco.

Te podías encontrar con un montón de historias, algunas más tristes que otras.

“¡Nick!” Logré escuchar mi nombre. Esa voz provenía de una pequeña niña de unos diez años, quien tenía una bolsita de suero colgando a un lado de ella. “Hola.”

“Hola, ¿cómo estás?” Me puse a su altura y le sonreí.

“Mucho mejor, gracias.” Contestó contenta. “No sé si me recuerdas, soy Amy.”

“Claro que te recuerdo.” Confesé. Recordaba su carita, pero no su nombre. Ella sonrió ante mi respuesta.

“Hola.” Amy desvió su atención a ______. “Soy Amy.”

“Mucho gusto, pequeña. Me llamo _______.” Ella se arrodilló a su altura también.

“Eres muy linda. Espero ser igual de bonita que tu cuando sea grande.” Comentó la niña.

“Oh, no te preocupes, serás aún más bonita.” Ambas sonrieron.

“Bueno, si nos permites, Amy…” Me incorporé y tomé la mano de mi novia. “tenemos que darle uso a estas guitarras que traemos aquí.”

“¿Son novios?” Preguntó curiosa observando nuestras manos. Yo asentí.

“Pero shh. Es un secreto.”

“Oh, soy buenísima guardando secretos.” Dijo ella emocionada.

Ambos reímos y seguimos saludando a los niños. Nos tomamos algunas fotografías y luego de unos minutos, logramos llegar al final de la habitación. No necesitábamos micrófonos; solo dos guitaras, un pandero y tres voces.

______ se acomodó del otro extremo frente a nosotros.

Tocamos tres o cuatro canciones, cualquiera que los niños pidieran. Se notaba en sus caras el gozo. Creo que hacer algo fuera de la rutina no estaba mal. Ellos se limitaban a escucharnos y mover sus labios junto a nosotros, pero sin emitir sonido. Definitivamente se comportaban mejor que los grupos de chicas… aunque amaba su pasión.

“¿Cómo te volviste amiga de los Jonas Brothers?” Escuchaba la conversación que se estaba llevando a cabo detrás de mí.

“Uhm… no lo sé. Simplemente pasó.” Se limitó a decir _______.

“¿Cómo los conociste?” Volvió a insistir la voz.

“Fue un día después de su concierto. En una heladería. Para mi suerte, Joe acaba de entrar y… ¿has notado lo distraído que puede ser?” Se escucharon unas risas. “Bueno, digamos que manchó mi vestido con helado de vainilla” Y volvieron a reír.

“¡Que buena suerte!” exclamó casi gritando. “Y supongo que desde entonces ha estado enamorado de ti.” Concluyó.

“¿Qué? No, claro que no.” Respondió la castaña nerviosa.

“Mientras cantaba, no dejaba de verte.” Dijo la niña que respondía al nombre de Kris. “No voltees pero te está viendo en estos momentos.”

“Él tiene novia.”

“¿Y eso qué tiene que ver? Puede tener novia y aun así gustarle otra persona.” Hizo una pausa. “Tengo doce años, yo sé exactamente lo que vi.”

Claro que no lo sabía. Era muy chica, ¿cómo iba a saber eso? Además, era imposible lo que estaba diciendo.

Con temor busqué a Joe con la mirada. Solo quería asegurarme de ella estuviese equivocada. Efectivamente, Joe ni siquiera le tomaba importancia.

Di media vuelta y me uní a su conversación. Le sonreía a ambas y coloqué mi mano derecha en su cintura.

“Te estaba buscando, _______.” Besé su mejilla pero ella se apartó un poco de mí. “¿De qué estaban hablando?”

“Nada en especial… creo que Kris tiene una gran imaginación.”

“Oh,” me limité a decir.

Segundos después llegó mi hermano con una gran sonrisa y Demi a su lado.

“Lamento informarles que es hora de irnos.” Miró a todos. “Nos están esperando afuera.”

 

 

La tarde pasó algo lenta y odio admitirlo pero no podía sacarme de la cabeza aquella loca idea. No tenía sentido. Quería ser directo y preguntarle pero no podía. Me sentía mal al estar dudando de mi propio hermano.

Lo observé. Él le decía cosas al oído a Demi y ella reía. Estaba paranoico. Estaba dejando que el comentario de una niña de doce años me impidiera disfrutar de estas pequeñas vacaciones.

“Nick.” Escuché por fin la voz de mi mamá llamarme.

“¿Qué sucede?” Pregunté desconcertado.

“No lo sé, tu dinos. Para que estás ausente.”

“Lo siento.” Sacudí mi cabeza para alejar todos esos pensamientos de una vez.

Estábamos en la terraza del hotel, nadie más que nosotros. Mis padres, mi hermano, Demi, ______ y uno que otro miembro de la familia.

Estaba haciendo frio y corría un poco de aire. Ojalá nevara.

Claro, nieve.

Me levanté de donde estaba y llamé a la persona que pensé podría ayudarme. Para mi sorpresa fue respuesta fue…

“Claro, ¿por qué no?”

 

 

Central Park estaba decorado con un montón de luces por ser vísperas navideñas. Muchas personas paseaban despreocupadas mientras bebían café o chocolate caliente.

“¿A dónde vamos? Ya me cansé de caminar.”

“______, vamos llegando.”

“¿Quieres que te cargue?” Se ofreció Joe riendo.

“No lo harías, eres un debilucho.” ______ le sacó la lengua.

“¿Quieres comprobarlo?”

“No, gracias.” Se acercó a mí. “Tengo un novio que puede hacerlo.”

Se quedó en silencio y me di cuenta que espera por mi respuesta. “Oh, por supuesto.”

“Ven aquí.” Corrió hacia ella y la levantó de la cintura.

“Bájame en este instante, Joseph.”

“¿Aun crees que soy un debilucho?”

“Sí.” Contestó ella seria.

Sin ningún esfuerzo, Joe la colocó sobre su hombro, mientras que la sostenía por las piernas con su cabeza y brazos colgando detrás de él. _____ comenzó a patalear y golpear su espalda con sus puños.

“Joseph Adam Jonas, te ordeno que me liberes en este preciso momento. Si no, gritaré.”

“Adelante, hazlo. Todos pensarán que estás loca.”

Ella gruñó.

“Nick.” Me llamó por ayuda. “Sálvame de este ogro que tienes por hermano.” Dramatizó.

“Admítelo, pequeña. Te encanta que te traiga así. Además, tienes una vista grandiosa.” En respuesta ella solo golpeó su espalda más fuerte.

Volteé a mi izquierda pero no vi a Demi por ninguna parte. Paré unos segundos y noté que venía un poco más atrás. Con sus brazos cruzados a la altura del pecho y su vista clavada al suelo, poco a poco se fue acercando más a mí. Cuando estuvo lo suficientemente cerca, la abracé por los hombros y ella rodeó mi cintura. Caminamos en silencio unos segundos.

“Te extraño.” Le dije recargando mi cabeza sobre la suya.

Ella me miró confusa. “Hemos pasado toda la semana juntos.”

“Si, pero parce que estás ausente.”

“Lo siento.”

“No lo sientas.” La miré. “¿Te encuentras bien? ¿Has estado tomando tus medicamentos?” Pregunté preocupado.

“No.” Encogió los hombros. “Últimamente sentía que no los necesitaba más pero…” hizo una pausa y suspiró. “…creo que es hora retomar el tratamiento.”

“Sería lo mejor. No quiero verte mal, Dem.” Besé su frente. “Sabes que te quiero, ¿verdad? Siempre estaré ahí para ti, aunque tú no quieras.” Piqué su estómago y ella rio un poco.

“Gracias, ricitos.”

“Sabes… he estado pensando en raparme.” Pasé mis dedos por mi cabello.

“¡No!” gritó ella aterrada. “Es lo único lindo que tienes.”

“Chistosa.” Desordené su cabello. “No estoy bromeando, tal vez más adelante lo haga.”

Seguimos caminando en la misma posición sin decir nada, pero podía notar que abría y cerraba su boca, como queriendo decir algo. Esperé unos segundos a que se animara a preguntarme eso que quería saber pero parecía no lograrlo, así que le di un pequeño empujón.

“Sólo pregunta. Creo saber lo que estás pensando.”

Ella rio antes de hablar. “No me sorprendería.”

“¿Preguntarás o te quedarás con la duda por el resto de tu vida?” Insistí.

Pensó un poco. “¿Has vuelto a hablar con Miley? Y con eso me refiero a una conversación profunda.” Me advirtió.

“No, no desde la fiesta de Kevin.”

“¿Estás consiente que deben hablar lo más pronto posible y aclarar todo de una vez por todas?” Yo solo asentí. “¿Alguien más sabe de esto?” Y esta vez negué con la cabeza.

“No sé qué hacer, Demi.”

“Odio tener que decirte esto pero—”

“No lo digas.” La interrumpí.

“Eres un cobarde.” Golpeó mi brazo y se alejó de mí.

“Gracias por no juzgarme.”

“Eso no significa que esté totalmente de acuerdo.” Me advirtió con su dedo índice casi atravesando mis ojos.

“Lo sé.” Suspiré. “Vamos, que después se hace tarde.” La tomé de la mano y ambos sonreímos ampliamente.

“Te quiero, idiota.”

“Y yo a ti.”

Volvimos a reír sin saber por qué, pero se sentía bien.

 

 

Cuando llegamos a la pista de hielo, estaba completamente vacía, justo como me lo habían prometido. Así es, teníamos la pista para nosotros solos.

A medida que nos fuimos acercando lograba identificar el bulto que se veía desde lejos. Resultó ser mi hermano y mi novia se encontraba entre sus brazos. Se separaron un poco y él la tomó de la cara. Le dijo algo muy de cerca y ella sólo asentía, o negaba, no lo sé. Con su pulgar tocó ambos lados de su cara y la volvió a atraer hacia él. Creo que sintió nuestra mirada porque volteó a nuestra dirección. Inmediatamente ella fue hacia la banca donde se encontraban sus cosas y regresó justo a tiempo para cuando Demi y yo llegamos hasta ellos.

Algo estaba pasando. Algo andaba mal con ella y podía sentirlo.

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Me gustaría saber que les pareció el capítulo y que creen que este pasando/vaya a pasar :) 

Un mensaje no está de más! Por que si no, para mi, es como si no lo hubieran leído, o sea.. ¿De qué otra forma puedo saber que lo leyeron? :)

- Lizzie

  • 28th January
    2013
  • 28
Hey!!!! dónde estas????

Asked by: Anonymous

JUSTO AQUÍ!!! Jajajaja bueno, ya. Sé a lo que te refieres :c

Estoy tratando de ordenar mis ideas para el siguiente capítulo!

  • 19th January
    2013
  • 19
CAPITULO 46
19 de Diciembre. Día de la tan esperada boda.
Todo era un gran caos. Vestidos por aquí, maquillistas por acá, alguien corriendo un poco más allá… en fin. Los nervios, las ansias, todo un huracán de emociones podías sentir al momento de cruzar cualquiera de las puertas que daban paso a los salones del hotel que habían sido reservados para la familia y algunos amigos cercanos. En cada salón había dos maquillistas y otras dos chicas que se encargaban del cabello.
Pero nosotros somos hombres, no necesitamos nada de eso. Bueno, tal vez Joe, pero eso es un secreto del cual no debería estar hablando. Debe ser difícil ser mujer. Tienen que peinarse bien, maquillarse, depilarse la ceja y no sé que mas. ¿Y quiénes son los beneficiados? Nosotros. ¿A quién no le gusta ver a una mujer en vestido, tacones y bien arreglada? Solo digo.
“Chicos, dejen de jugar videojuegos. Este no es un buen momento.” Nos regañó mi mamá al momento que entró a nuestra habitación.
“Sí, mamá.” Contestamos al mismo tiempo.
“¿Ya se bañaron?” 
“Mamá, no tenemos cinco años.” Se quejó Joe. Obviamente aun no se había bañado.
“Pues deberían apresurarse. No quiero volver y que no estén listos.”
“Sí, mamá.”
“Solo háganlo.” Y salió de la habitación.
Claramente nosotros no nos movimos ni un poco y seguimos concentrados en el juego. Verán, Joe cree que es muy bueno en esto pero la verdad es… no. 
“Que tonto, Nick. Así morirás.” Se burló.
“No lo creo.”
“Yo sí. Observa.”
Cinco segundos después…
“Gané.” Sonreí victorioso.
“¿¡Qué!? ¡Eso es trampa!”
“Yo lo llamo saber jugar.” Dejé el control a un lado y me dirigí a la puerta. “Iré a ver como esta quedando mi chica.”
“No, Nick. No puedes verla. Es de mala suerte.” Dijo como si fuera obvio.
Lo miré incrédulo. “Que tonto eres.” Rodé los ojos. “Se supone que Kevin es el que no puede ver a Dani.” Le informé. 
“Oh, bueno. Igual pienso que deberías esperar.”
“Como sea.” Volví a la cama y me recosté. “Creo que dormiré un poco, así me mantengo despierto toda la noche.”
Joe comenzó a reírse en voz alta. “Ni siquiera se por qué lo intentas. Todos sabemos que serás el primero en caer.”
“Claro que no.” 
“Hasta mamá lo sabe. Ya mandó un colchón inflable al salón de fiesta para cuando decidas ir a dormir, abuelo.” 
“Eso tampoco es cierto. Además planeo pasarla bien.”
“¿Planeas bailar?” Me miró extraño y conteniendo una risa.
“Sí, probablemente.”
“¿Se puede saber qué te hizo cambiar de opinión después de dieciocho años?” Gritó desde el baño.
“No.”
 
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Esta vez saldríamos por la parte trasera del hotel.
Ya era hora. 
Cuando llegamos a donde estaban las camionetas esperándonos, ya todos estaban ahí. Bueno, casi todos. 
“¿Dónde está Demi?”
“¿Y ______?” 
Preguntamos Joe y yo respectivamente cuando logramos distinguir a Katie entre la gente. 
“Olvidaron no sé que cosa, pero no deben tardar. Solo les pido un favor, cuando las vean, eviten llenar mis zapatos de baba.” Bromeó y nos dio unas palmaditas en la espalda.
“¿______?” Se escuchó una voz masculina detrás de mí. “Tuve la fortuna de conocerla hace unos minutos. Es muy linda, sobre todo su sonrisa.”
Por alguna extraña razón apreté mi puño, luego recordé que no tenía por qué ponerme así.
“Drew, ¿cómo has estado?” Lo saludé ignorando su comentario. 
“Muy bien, de hecho.” Sonrió como si posara para una foto. “¿Y ustedes?”
“También, de maravilla.” Exageré un poco. “¿No trajiste a Lindsay esta vez?” Su novia pelirroja.
“No, terminamos este verano. Vengo con la esperanza de conocer gente nueva.” Pasó su mano por su cabello y le sonrió a alguien sobre mi hombro.
No me molesté en voltear, pero segundos después sentí un par de manos que rodearon mi cintura y no pude evitar sonreír. Di media vuelta y tomé sus manos. Me alejé un poco para observarla y… Katie no estaba exagerando.
“Dime que hice para merecer a una chica tan hermosa.” Me acerqué aun sonriendo y traté de besar sus labios pero me alejó con su mano en mi pecho.
“Arruinarás el labial.” Rio y me volvió a abrazar. “Y gracias por el halago.”
Cuando me di la vuelta, Drew ya no se encontraba ahí. Joe y Demi se nos unieron y conversamos un poco antes de dirigirnos a la iglesia. La ceremonia comenzaba en una hora y aun nos esperaban alrededor de treinta minutos de camino, si corríamos con suerte.
A mitad del camino mi celular comenzó a vibrar como loco. Lo saqué de mi bolsillo y me encontré con la cara de mi hermano mayor.
¿Ya vienen en camino? Con papá ya casi llegamos. 
Sé que su mensaje no me decía nada, pero sabía que estaba nervioso. Muy nervioso. ¡Y quien no! Al final de la noche estaría casado con lo que suele llamar ‘El amor de su vida’. 
Me pregunto cómo es que sabe que ella es la indicada. O sea, siempre que comienzas una relación, crees que será mejor que la anterior y esperas a que no terminé igual o peor. Después de todo ese es el motivo de las relaciones: contraer matrimonio. Bueno, es una razón a largo plazo –la mayoría de las veces, si saben a lo que me refiero. 
Cuarenta minutos después estábamos todos acomodados en nuestros lugares listos para hacer nuestra entrada. Espié un poco a todos los invitados que se encontraban adentro y algunos ansiosos no dejaban de mirar la puerta.   
“¿Todos listos? ¡Es hora!” Escuchamos a alguien decir y vi como Kevin hizo un movimiento extraño con los brazos. 
“Vamos, hermano. No pasa de que Dani te deje plantado en el altar.” Le dio ánimos Joe.
“No ayudes tanto.”
“Suerte hermano. Te querremos igual, casado o no.” Compartimos un abrazo grupal y luego lo dejamos ir.
Una vez más miró a todos nosotros y dio el primer paso.
Solo veía su espalda, pero estaba segura que estaba sonriendo de oreja a oreja. Miraba sus pies de vez en cuando y otras veces a sus costados. Cuando llegó hasta donde se suponía que debía parar, dio la vuelta y acomodó su corbata, ansioso.
Solo dos minutos después el auto que traía a la novia, Danielle, paró casi enfrente de la iglesia. Su hermana mayor salió primero que ella y la ayudo a bajar. Se acomodaron un poco el vestido, el cabello y caminaron hasta nosotros.
“Te ves muy linda.” Le dije al segundo que nuestras miradas se encontraron.
“Nick tiene razón. Me alegra que seas nuestra cuñada.” Se dieron un pequeño abrazo.
“Gracias, chicos. Debo admitir que estoy muy nerviosa.” Su hermana seguía acomodándole el vestido y el cabello. “Suficiente, Dina.” Rió nerviosa.
“Vamos, es hora de que entres, hija.” Se acercó su padre. “No puedo creerlo. Ha llegado el momento.” Besó su frente.
“No me hagas llorar de nuevo, papá. No quiero arruinar el maquillaje.”
“Está bien, está bien.” 
Ella lo tomó del brazo y con el otro su ramo. Suspiró profundo y se pararon el filo de la entrada. De inmediato el piano comenzó a hacer su trabajo y la marcha nupcial se hizo presente. Todos los invitados de pie admirando a la hermosa novia. 
Debo admitir que la reacción de Kevin fue la mejor. Sonreía ampliamente y de un momento a otro… Todo cambió. Su mandíbula comenzó a temblar cada vez más, tratando de contener las lágrimas, pero le fue imposible. No podía sentirme más feliz por él.
Detrás de la novia íbamos todos los demás, pero eso no es de gran importancia. 
Desde aquí podía ver a _______ y a Demi que estaban en ‘Awe’. La ceremonia continuó de lo más normal… hasta que llegó la parte de decir sus votos de amor.
Ojalá pudiesen escucharlos. De verdad.
Luego la parte decisiva. Esa palabra tan esperada.
“¿Danielle, aceptas a Kevin como tu esposo? ¿Prometes serle fiel en lo próspero y en lo adverso, en la salud y en la enfermedad, amarlo y respetarlo todos los días de tu vida?”
Lo miró unos segundos y sonrió. “Acepto.”
“¿Kevin, aceptas a Danielle como tu esposa? ¿Prometes serle fiel en lo próspero y en lo adverso, en la salud y en la enfermedad, amarlo y respetarlo todos los días de tu vida?”
“Acepto.” Respondió sin dudarlo sin un segundo.
“¿Alguien se opone? Que hable ahora o calle para siempre.” Y un silencio se hizo presente. Obviamente el tonto de Joe decidió que era un buen momento para toser.
“¿Qué? No puede evitarlo.” Dijo en voz baja.
“Lo que Dios unió, que no lo separe el hombre. Los declaro marido y mujer. El novio puede besar a la novia.” 
Y mi hermano hizo una extraña celebración antes de tomar a su esposa por la cintura y capturar sus labios.
Y el resto, el resto pueden imaginarlo… hasta que llegue la hora de la gran fiesta.
::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::
 
El lugar era un tipo castillo, de verdad parecía uno. El interior era aún mejor que la fachada. La fiesta no comenzaría hasta dentro de una hora, así que aprovecharían en tiempo para algunas fotos. Familiares e individuales. 
“No tardo, ______. Solo serán unos minutos.” 
“No te preocupes, ve tranquilo. Hablaré con mi familia.” 
Besé su mejilla y se alejó de mí casi de inmediato con su celular entre sus manos. Me daba la sensación que no estaba del todo bien. 
“Nick, apresúrate.” Escuché a Frankie gritar.
Me tenté a seguirla pero no tenía otra opción más que ir con mi familia. ¿Alguna vez les comenté que nunca sé qué hacer cuando alguien me pide una foto? Sí, creo que ya lo notaron. Pues estos recuerdos convertidos en fotografías, no son diferentes. Mi cara es exactamente la misma en cada una de ellas, excepto en esa que el tonto de Joe nos hizo reír con uno de sus comentarios sin sentido.
La verdad es que no podría tener mejor hermano que él. Podrá ser un inmaduro la mayoría del tiempo, pero es el que mejor me entiende de todas las personas en este mundo. Es por eso que siempre compartimos cuarto cuando estamos de gira. Algunas noches no dormiríamos por estar hablando de un sin fin de cosas. Él lo sabe todo de mí y yo de él… casi todo. Seamos honestos, todos tenemos ese secreto que no le contamos a nadie, ni siquiera al perro.
Quisiera que Elvis estuviera aquí.
Cuando terminamos con la pequeña sesión de fotos, entramos en donde se llevaría a cabo la verdadera fiesta. Muchas cosas de cristal pero aun así no era muy exagerado y la iluminación era increíble. Música de fondo salía de las enormes bocinas que se encontraban a ambos lados del escenario donde tocaría el grupo que se había contratado.
Los invitados comenzaron a llegar al punto de las nueve de la noche. Familia, amigos, personas que no conocía y más. Todos felicitaban a los recién casados, quienes no se separaban ni un segundo. 
“Todo está muy lindo, ¿no crees?” Escuché una vocecita detrás de mí.
“Te estuve buscando por todos lados.” Sonreí al verla finalmente.
“Oh, anduve por ahí con Demi y luego nos encontramos a Joe así que nos quedamos hablando un poco más.”
“Sabes, escribí una canción para Kevin y Danielle.”
“¿En serio?” Preguntó asombrada. “¿Cuándo la tocarás?”
“No sé, supongo que en el momento que digamos nuestro pequeño discurso.” 
“¿Por qué no me habías dicho?” Comenzamos a caminar por el lugar.
“Quería que fuera sorpresa, es todo.” Me limité a decir.
Minutos después nos encontramos con mamá, diciéndonos que el brindis sería pronto y que era mejor ir a nuestros lugares. Lo que quería decir que yo volvía a la mesa con mi familia; y ella estaría con Demi y no sé quién más. De verdad que no tengo idea quien hizo estos arreglos.
Los padrinos, o sea, Joe y yo, nos levantamos de nuestros lugares y pasamos al escenario, donde se suponía que todos podían vernos.
Dejé que Joe se encargara de las palabras. Obviamente dijo uno que otro chiste. También bromeó de cómo fue que él era el que quería llamar la atención de Danielle en primer lugar, pero al parecer fue Kevin quien tuvo más suerte. Después de eso, fue mi turno.
“Yo no tengo una grandiosa historia como la de Joe, así que decidí escribirles algo.” Danielle parecía estar conmovida y mi hermano me veía atento. “Lo siento, sé que esperaban algo mejor pero… ¡Soy músico! Es lo que hago.” Escuché a todos reír un poco y me dirigí al piano negro.
I Do. Ese era el nombre de la canción. 
Enseguida de nosotros, pasaron las hermanas de Danielle. Y como era de esperarse, Dina tenía una historia completamente diferente a la de Joe. Ambos se contradecían, pero era gracioso. 
“Por los novios.” 
“Por los novios.” Todos levantamos nuestra copa y brindamos felices. 
“Ahora le pedimos a los recién casados que pasen al centro de la pista para su primer baile.” Dijo un hombre y todos aplaudieron. “También recibamos con un aplauso a Keith Urban.”
Había olvidado completamente que esto ocurriría. Lo que nadie sabía era la canción que cantaría y ellos bailarían. 
“Buenas noches,” Saludo. “Primero que nada, felicitaciones a los novios.” Ambos agradecieron con un gesto y los primeros acordes de la guitarra se escucharon. “Que sean muy felices.” 
Kevin la tomó por la cintura y ella lo rodeo del cuello y comenzaron a moverse al ritmo de la música.
Well I know there’s a reason. And I know there&#8217;s a rhyme. We were meant to be together, that&#8217;s why… We can roll with the punches. We can stroll hand in hand. And when I say it&#8217;s forever, you understand… Con la Mirada busqué a _______ y junto a Demi estaban abrazadas, sonriendo y moviendo los labios. 
That you&#8217;re always in my heart, you&#8217;re always on my mind but when it all becomes too much, you&#8217;re never far behind. And there&#8217;s no one that comes close to you, could ever take your place ’cause only you can love me this way.
Tenía que admitirlo, no había mejor canción que esta.
Me acerqué sigilosamente a ellas y abracé a mi novia por detrás. Ella tomó mis manos y coloqué mi cabeza sobre su hombro. Su delicioso aroma me invadió en segundos.
Comenzamos a mecernos al ritmo de la guitarra.
“Tantas personas famosas me intimidan.” Reí por su comentario. “¿Ya te diste cuenta con quienes estoy sentada?” 
Observé a nuestro alrededor y me encontré con Miley y Liam. Creo que eso era su mayor problema. Digo, ¿qué tan malo puede ser estar sentado a un lado de Jordin Sparks? Exacto.
La canción terminó y una más movida la remplazó. Muchas personas se levantaron al instante para bailar. Nosotros preferimos sentarnos por el momento. La noche iba iniciando así que aún tenía tiempo para realizar mi plan.
Desde aquí podía ver como ellos se movían muy bien juntos. Definitivamente Miley había mejorado. No que antes era mala, pero ahora era mejor. Joe y Demi estaban con ellos y parecían divertirse. 
A veces me detestaba a mí mismo. Quisiera tener el valor de levantarme y unírmeles, pero sabía que era algo torpe con mis súper movimientos de baile. Pero otras veces la pasaba bien observando.
“Si quieres puedes ir a bailar, no te preocupes por mí.”
“Nick, ambos sabemos que a ninguno de los dos se le da muy bien eso.” Bromeó.
“Pero sé que tienes ganas de acercarte. Puedo verlo en tus ojos.”
“¿Ah, sí?” Levantó una ceja perfectamente delineada. “¿Qué más te dicen mis ojos?” Los abrió aún más y no pude evitar reír.
“Amor, no tienes que hacer eso. Tus ojos son lo suficientemente grandes para apreciarlos.” 
“Eres un tonto.” Se ofendió y golpeó mi brazo. “Y te informo que la palabra ‘amor’ no suaviza tu comentario.”
“Tus ojos me dicen que no estas molesta y que en realidad lo único que quieres es un beso mío.” Hice que girara su cara hacía mí. “Sonríe. Así te vez más bonita.”
De repente Single Ladies de Beyonce invadió nuestros sentidos y centramos nuestra mirada a la pista de baile. Joe y Dani se encontraban en el centro y todos riendo a su alrededor. La verdad era que Joe no había mejorado mucho en su baile desde aquella vez que filmamos ese video. Creo que le faltan los tacones.
“No puedo creer que este presenciando eso.” Ella soltó una carcajada y mi hermano se dio cuenta. Le hizo una seña para que fuera con él pero ella negó con la cabeza. 
“Lo siento, esa no es tu canción.” Le susurré al oído y ella volvió a reír.
De un momento a otro ya teníamos a Joe a un lado de nosotros y no dejaba de moverse.
“Vamos a bailar, _______” Le ofreció su mano. “Deja al aburrido de Nick aquí.”
“Sabes que no bailo, Joe.” 
“¿Me vas a dejar con la mano extendida?” La miró, primero a la mano y después a ella. “Te ves hermosa. Tanta belleza no puede pasársela sentada toda la noche.”
Me miró esperando a que dijera algo pero solo me encogí de hombros.
“Te odio.” Le respondió antes de tomar su mano y llevársela de mi lado.
“Me amas.” Escuché a mi hermano decir.
Miré a mí alrededor con la esperanza de encontrar a alguien con el mismo entusiasmo que yo. 
Frankie. 
Creo que olvidé comentarles que él también tuvo su entrada con una pequeña niña. Con su traje negro parecía todo un hombre.
“Campeón, ¿por qué no estas bailando como todos los demás?” Me senté a su lado.
“Estoy esperando la cena.” Respondió con sinceridad y no pude no reír por lo bajo. “¿Tu por qué no vas a bailar con tu novia?”
“Porque te estoy haciendo compañía.”
“Oh, eso.” Bebió un poco de agua. “De hecho, estas en la silla de Nina. Ella fue al baño.”
“¿Quién es Nina?”
“¿Recuerdas la prima de Danielle con quien hice mi entrada? Es ella.” 
“Oh, bueno. Entonces supongo que iré a supervisar como va lo de la comida, ya que ni mi propio hermano me quiere.”
Me miró de reojo. “Está bien. Nicole puede sentarse de este otro lado.” 
“Perfecto.”
Y justo como el pequeño lo predijo, la cena fue servida a los minutos. La música ahora era tranquila y todos se encontraban en sus lugares.
A lo lejos pude ver cómo _______ iba saliendo del tocador con otra chica de su edad y cabello oscuro. Una vez que estaban más cerca puede ver que se trataba de Selena.
Hacía mucho que no la veía. Ni siquiera sabía que iba a venir.  Su cabello estaba más largo y se veía más delgada que antes. Las observé un poco y me di cuenta que tenían un ligero parentesco, pero aun así era muy diferentes.
Le digo algo al oído a ______mientras veía a mi dirección. Ella asintió y siguió caminando hasta la mesa, mientras que Selena se acercaba aún más a mi dirección. 
“Hola, Nick.” Me saludo sonriente. Me levanté de donde estaba sentado y nos abrazamos unos segundos.
“¿Cómo has estado? No esperaba verte aquí.”
“Muy bien, gracias.” Acomodó su cabello que caía en perfectas curvas. “Cambio de planes de último minuto.”
“Me alegra verte de nuevo.” Dije sincero, después de todo habíamos terminado las cosas bien. “Luces bien.”
“Oh, gracias.” Se examinó ella misma y acomodó su largo vestido. “Tú tampoco te ves mal, eh!”
“¿Cuánto tiempo estarás en Nueva York? Tal vez podríamos salir uno de estos días.”
“Me encantaría, de verdad, pero tengo mi agenda algo ocupada.” Se lamentó. “No sé si te diste cuenta pero conocí a una amiga de ustedes. Se llama _______.”
“Oh, ¿y qué tal?”
“Es muy linda aunque algo tímida.” Volteo a verla pero ella estaba entretenida hablando con Joe.
“¿Qué te dijo?” Pregunté curioso.
“No mucho, solo dijo que era amiga de ustedes y que vivía en Dallas.” 
“Ustedes se llevarían bien.”
“Ya lo creo… Bueno, debo irme. Gusto en saludarte.”
Volvimos a abrazarnos y dio media vuelta.
“Igual.”
Después de eso me la pasé conversando con Garbo, quien estaba tomando un poco de tequila o algo por el estilo. No era muy tarde, pero ya comenzaba a decir incoherencias, por lo que era divertido. Al parecer se le subió muy pronto a la cabeza.
Me pregunto si Kevin esta ebrio. Aunque él no es de ingerir bebidas alcohólicas con frecuencia. 
Una canción lenta captó mi atención y al mismo tiempo las luces se volvieron más tenues y el ambiente era más romántico solo en cuestión de segundos. Varias parejas comenzaron a levantarse de sus asientos para poder balancearse y tener un pretexto para estar más cerca. 
Busqué con la mirada a la hermosa chica de cabello castaño y vestido negro, pero no lograba identificarla entre tanta gente. 
Junto a la mesa de postres.
“Hola, extraña.” Le dije al oído y ella se sobresaltó un poco. 
“Ah, hola.” Ni siquiera volteó a verme.
“¿Bailarías conmigo?” Le ofrecí mi mano pero ella seguía sin verme.
“No, gracias.” Comenzó a alejarse.
“¿Qué hice ahora?”
“Que no hiciste.” Me corrigió.  
“No entiendo.” 
“Nada. Olvidalo.”
Nos quedamos un tiempo en silencio en lo que ella mordisqueaba su cupcake. Me quedé a su lado esperando a que hablara de nuevo pero no parecía dar señales. En cambio, estaba admirando a los recién casados y pude notar como una pequeña sonrisa se escapó de sus labios.
“¿Qué sucede?”
“No entenderías.” Volvió a mirarlos y luego a sus manos.
“Podría tratar.” La observé detenidamente y ella se dio cuenta porque el rubor de sus mejillas aumentó ligeramente. “¿Ahora sí me dirás por qué estas molesta conmigo?”
“Nick,” respondió como si fuera obvio. “he pasado toda la noche rodeada de extraños. Personas con las que no tengo nada en común. ¿Cómo quieres que me sienta?” Me quedé en silencio. “No esperaba que estuvieras todo el tiempo conmigo pero…”
“Pero has conocido a personas.”
“Lo más probable es que piensen que soy rara.”
“No es lo que yo he escuchado.”
“Como sea.” Rodó los ojos.
“¿Ahora sí quieres bailar conmigo?” La miré.
“Sí, pero no lo haré.” 
“¿Por qué?” 
Ella se encogió de hombros de nuevo y soltó una risita. Miré a mi alrededor en busca del por qué no querría disfrutar de una linda canción conmigo. Me paré de donde estaba sentado y acomodé mi traje. Ella seguía ignorándome. Me alejé un poco y me acerqué de nuevo, como si acabara de llegar. Aclaré mi garganta y saqué mi mejor sonrisa.
“Buenas noches, bella dama.”
“Buenas noches.”
“¿Me concede esta pieza?” Le ofrecí mi mano de nuevo.
Dudó un momento. “¿Por qué debería aceptar?”
“Por qué soy un terrible bailarín y usted luce de maravilla esta noche.”
“Me ha convencido.” Trató de no reír y tomó mi mano.
Le sonreí de nuevo y caminamos hasta el centro del lugar. Para ese momento, Amazed de Lonestar acababa de iniciar. Perfecto.
Nos miramos unos segundos y sonreímos como idiotas, luego ella solo agitó su cabeza de un lado a otro. Coloqué mis manos en su diminuta cintura y ella descansó las suyas sobre mis hombros.
“Espero que no me pise mientras intenta bailar.” Se burló antes de que comenzáramos a movernos al ritmo de la música.
“Haré todo lo posible.”
Every time our eyes meet, this feeling inside me is almost more than I can take. Baby, when you touch me I can feel how much you love me and it just blows me away. I&#8217;ve never been this close to anyone or anything. I can hear your thoughts, I can see your dreams.
“Me gusta la letra.”
“Una de mis favoritas.” Admití. 
“¿Y que lo trae por aquí, caballero?”
“Oh, ya sabe. Soy hermano del novio así que es mi deber estar aquí.”
“Interesante.”
“¿Y usted que hace aquí?” Le seguí el juego.
“Mi novio me invitó pero no lo he visto en toda la noche.”
“Debe ser un tonto.”
“Puede llegar a serlo algunas veces.”
I don&#8217;t know how you do what you do. I&#8217;m so in love with you. It just keeps getting better. I wanna spend the rest of my life with you by my side, forever and ever. Every little thing that you do, baby, I&#8217;m amazed by you.
Junté nuestras frentes y besé su nariz con cuidado. Seguíamos bailando y para mi sorpresa, no era tan malo después de todo. Me abrazó por el cuello y aproveché para abrazarla y acercarla aún más a mí. 
No quería soltarla. No lo haría. Aquí con ella era perfecto.
“¿Lo consideraría inapropiado si la beso en estos momentos?” pregunté inocentemente.
“No creo que a mi novio le parezca bien.”
“No tiene que enterarse.” Le guiñé un ojo y sentí como jaló un poco de mi cabello. “Que agresiva.”
The smell of your skin, the taste of your kiss, the way you whisper in the dark. Your hair all around me, baby, you surround me. You touch every place in my heart. Oh, it feels like the first time every time. I wanna spend the whole night in your eyes.
“¿Le han dicho que tiene piel de bebé?”
“Oh.” Exclamé sorprendido y traté de no reír. “¿Es eso un halago?”
“Puede ser.”
Me acerqué a su oído y susurré. “Quiero pasar el resto de la noche en sus ojos.” 
Ella me miró divertida. “Que original. Nunca antes había escuchado eso.” Y volvió a tirar de mi cabello.
“Tiene una forma muy peculiar de demostrar cariño, señorita.”
“¿Quién dijo que era cariño?”
Aun con mi frente sobre la de ella, cerré mis ojos unos segundos y guardé este momento en mi pequeño baúl. Quería recordar esto porque en este instante me sentía perfectamente bien. Tenía todo lo que necesitaba y más. Era feliz. Feliz a su lado.
Cuando me di cuenta, la música estaba terminando. Abrí los ojos y me encontré con ella mirándome. Sonreí automáticamente.
“Disculpe el atrevimiento pero debo hacerlo.”
Tomé su rostro entre mis manos y capturé sus labios con los míos. Los dejé unos segundos ahí, para luego moverlos lentamente junto a los de ella.
“Te quiero. Te quiero. Te quiero.” Repetí dándole pequeños besos entre cada frase.
“Podrás ser un tonto algunas veces, pero eres mi tonto.” Me abrazó y esta vez fue ella quien me besó.
Y después yo.
Y después ella.
Y luego tuvimos que buscar un lugar con más privacidad.
…Ya se imaginarán para qué.
.
.
.
.
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.
HELLO! Lizzie here :)
Bueno, no sé si sabían pero no tuve internet como por una semana&#8230; tal vez fue menos pero pareció mucho tiempo! Lo cual fue bueno porque así pude terminar este capitulo.
Ley del hielo a la que diga que está muy corto. Ha.
Uhm, por primera vez no sé que decir. Espero que les guste el capitulo porque me costó un poco de trabajo escribirlo. Y si fueran tan amables, pueden dar su opinión aquí http://imaginanickj.tumblr.com/ask :)
Eso es todo por hoy.
Gracias por todo! Las adorooo.
-Lizzie

CAPITULO 46

19 de Diciembre. Día de la tan esperada boda.

Todo era un gran caos. Vestidos por aquí, maquillistas por acá, alguien corriendo un poco más allá… en fin. Los nervios, las ansias, todo un huracán de emociones podías sentir al momento de cruzar cualquiera de las puertas que daban paso a los salones del hotel que habían sido reservados para la familia y algunos amigos cercanos. En cada salón había dos maquillistas y otras dos chicas que se encargaban del cabello.

Pero nosotros somos hombres, no necesitamos nada de eso. Bueno, tal vez Joe, pero eso es un secreto del cual no debería estar hablando. Debe ser difícil ser mujer. Tienen que peinarse bien, maquillarse, depilarse la ceja y no sé que mas. ¿Y quiénes son los beneficiados? Nosotros. ¿A quién no le gusta ver a una mujer en vestido, tacones y bien arreglada? Solo digo.

“Chicos, dejen de jugar videojuegos. Este no es un buen momento.” Nos regañó mi mamá al momento que entró a nuestra habitación.

“Sí, mamá.” Contestamos al mismo tiempo.

“¿Ya se bañaron?”

“Mamá, no tenemos cinco años.” Se quejó Joe. Obviamente aun no se había bañado.

“Pues deberían apresurarse. No quiero volver y que no estén listos.”

“Sí, mamá.”

“Solo háganlo.” Y salió de la habitación.

Claramente nosotros no nos movimos ni un poco y seguimos concentrados en el juego. Verán, Joe cree que es muy bueno en esto pero la verdad es… no.

“Que tonto, Nick. Así morirás.” Se burló.

“No lo creo.”

“Yo sí. Observa.”

Cinco segundos después…

“Gané.” Sonreí victorioso.

“¿¡Qué!? ¡Eso es trampa!”

“Yo lo llamo saber jugar.” Dejé el control a un lado y me dirigí a la puerta. “Iré a ver como esta quedando mi chica.”

“No, Nick. No puedes verla. Es de mala suerte.” Dijo como si fuera obvio.

Lo miré incrédulo. “Que tonto eres.” Rodé los ojos. “Se supone que Kevin es el que no puede ver a Dani.” Le informé.

“Oh, bueno. Igual pienso que deberías esperar.”

“Como sea.” Volví a la cama y me recosté. “Creo que dormiré un poco, así me mantengo despierto toda la noche.”

Joe comenzó a reírse en voz alta. “Ni siquiera se por qué lo intentas. Todos sabemos que serás el primero en caer.”

“Claro que no.”

“Hasta mamá lo sabe. Ya mandó un colchón inflable al salón de fiesta para cuando decidas ir a dormir, abuelo.”

“Eso tampoco es cierto. Además planeo pasarla bien.”

“¿Planeas bailar?” Me miró extraño y conteniendo una risa.

“Sí, probablemente.”

“¿Se puede saber qué te hizo cambiar de opinión después de dieciocho años?” Gritó desde el baño.

“No.”

 

::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::

 

Esta vez saldríamos por la parte trasera del hotel.

Ya era hora.

Cuando llegamos a donde estaban las camionetas esperándonos, ya todos estaban ahí. Bueno, casi todos.

“¿Dónde está Demi?”

“¿Y ______?”

Preguntamos Joe y yo respectivamente cuando logramos distinguir a Katie entre la gente.

“Olvidaron no sé que cosa, pero no deben tardar. Solo les pido un favor, cuando las vean, eviten llenar mis zapatos de baba.” Bromeó y nos dio unas palmaditas en la espalda.

“¿______?” Se escuchó una voz masculina detrás de mí. “Tuve la fortuna de conocerla hace unos minutos. Es muy linda, sobre todo su sonrisa.”

Por alguna extraña razón apreté mi puño, luego recordé que no tenía por qué ponerme así.

“Drew, ¿cómo has estado?” Lo saludé ignorando su comentario.

“Muy bien, de hecho.” Sonrió como si posara para una foto. “¿Y ustedes?”

“También, de maravilla.” Exageré un poco. “¿No trajiste a Lindsay esta vez?” Su novia pelirroja.

“No, terminamos este verano. Vengo con la esperanza de conocer gente nueva.” Pasó su mano por su cabello y le sonrió a alguien sobre mi hombro.

No me molesté en voltear, pero segundos después sentí un par de manos que rodearon mi cintura y no pude evitar sonreír. Di media vuelta y tomé sus manos. Me alejé un poco para observarla y… Katie no estaba exagerando.

“Dime que hice para merecer a una chica tan hermosa.” Me acerqué aun sonriendo y traté de besar sus labios pero me alejó con su mano en mi pecho.

“Arruinarás el labial.” Rio y me volvió a abrazar. “Y gracias por el halago.”

Cuando me di la vuelta, Drew ya no se encontraba ahí. Joe y Demi se nos unieron y conversamos un poco antes de dirigirnos a la iglesia. La ceremonia comenzaba en una hora y aun nos esperaban alrededor de treinta minutos de camino, si corríamos con suerte.

A mitad del camino mi celular comenzó a vibrar como loco. Lo saqué de mi bolsillo y me encontré con la cara de mi hermano mayor.

¿Ya vienen en camino? Con papá ya casi llegamos.

Sé que su mensaje no me decía nada, pero sabía que estaba nervioso. Muy nervioso. ¡Y quien no! Al final de la noche estaría casado con lo que suele llamar ‘El amor de su vida’.

Me pregunto cómo es que sabe que ella es la indicada. O sea, siempre que comienzas una relación, crees que será mejor que la anterior y esperas a que no terminé igual o peor. Después de todo ese es el motivo de las relaciones: contraer matrimonio. Bueno, es una razón a largo plazo –la mayoría de las veces, si saben a lo que me refiero.

Cuarenta minutos después estábamos todos acomodados en nuestros lugares listos para hacer nuestra entrada. Espié un poco a todos los invitados que se encontraban adentro y algunos ansiosos no dejaban de mirar la puerta.   

“¿Todos listos? ¡Es hora!” Escuchamos a alguien decir y vi como Kevin hizo un movimiento extraño con los brazos.

“Vamos, hermano. No pasa de que Dani te deje plantado en el altar.” Le dio ánimos Joe.

“No ayudes tanto.”

“Suerte hermano. Te querremos igual, casado o no.” Compartimos un abrazo grupal y luego lo dejamos ir.

Una vez más miró a todos nosotros y dio el primer paso.

Solo veía su espalda, pero estaba segura que estaba sonriendo de oreja a oreja. Miraba sus pies de vez en cuando y otras veces a sus costados. Cuando llegó hasta donde se suponía que debía parar, dio la vuelta y acomodó su corbata, ansioso.

Solo dos minutos después el auto que traía a la novia, Danielle, paró casi enfrente de la iglesia. Su hermana mayor salió primero que ella y la ayudo a bajar. Se acomodaron un poco el vestido, el cabello y caminaron hasta nosotros.

“Te ves muy linda.” Le dije al segundo que nuestras miradas se encontraron.

“Nick tiene razón. Me alegra que seas nuestra cuñada.” Se dieron un pequeño abrazo.

“Gracias, chicos. Debo admitir que estoy muy nerviosa.” Su hermana seguía acomodándole el vestido y el cabello. “Suficiente, Dina.” Rió nerviosa.

“Vamos, es hora de que entres, hija.” Se acercó su padre. “No puedo creerlo. Ha llegado el momento.” Besó su frente.

“No me hagas llorar de nuevo, papá. No quiero arruinar el maquillaje.”

“Está bien, está bien.”

Ella lo tomó del brazo y con el otro su ramo. Suspiró profundo y se pararon el filo de la entrada. De inmediato el piano comenzó a hacer su trabajo y la marcha nupcial se hizo presente. Todos los invitados de pie admirando a la hermosa novia.

Debo admitir que la reacción de Kevin fue la mejor. Sonreía ampliamente y de un momento a otro… Todo cambió. Su mandíbula comenzó a temblar cada vez más, tratando de contener las lágrimas, pero le fue imposible. No podía sentirme más feliz por él.

Detrás de la novia íbamos todos los demás, pero eso no es de gran importancia.

Desde aquí podía ver a _______ y a Demi que estaban en ‘Awe’. La ceremonia continuó de lo más normal… hasta que llegó la parte de decir sus votos de amor.

Ojalá pudiesen escucharlos. De verdad.

Luego la parte decisiva. Esa palabra tan esperada.

“¿Danielle, aceptas a Kevin como tu esposo? ¿Prometes serle fiel en lo próspero y en lo adverso, en la salud y en la enfermedad, amarlo y respetarlo todos los días de tu vida?”

Lo miró unos segundos y sonrió. “Acepto.”

“¿Kevin, aceptas a Danielle como tu esposa? ¿Prometes serle fiel en lo próspero y en lo adverso, en la salud y en la enfermedad, amarlo y respetarlo todos los días de tu vida?”

“Acepto.” Respondió sin dudarlo sin un segundo.

“¿Alguien se opone? Que hable ahora o calle para siempre.” Y un silencio se hizo presente. Obviamente el tonto de Joe decidió que era un buen momento para toser.

“¿Qué? No puede evitarlo.” Dijo en voz baja.

“Lo que Dios unió, que no lo separe el hombre. Los declaro marido y mujer. El novio puede besar a la novia.”

Y mi hermano hizo una extraña celebración antes de tomar a su esposa por la cintura y capturar sus labios.

Y el resto, el resto pueden imaginarlo… hasta que llegue la hora de la gran fiesta.

::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::

 

El lugar era un tipo castillo, de verdad parecía uno. El interior era aún mejor que la fachada. La fiesta no comenzaría hasta dentro de una hora, así que aprovecharían en tiempo para algunas fotos. Familiares e individuales.

“No tardo, ______. Solo serán unos minutos.”

“No te preocupes, ve tranquilo. Hablaré con mi familia.”

Besé su mejilla y se alejó de mí casi de inmediato con su celular entre sus manos. Me daba la sensación que no estaba del todo bien.

“Nick, apresúrate.” Escuché a Frankie gritar.

Me tenté a seguirla pero no tenía otra opción más que ir con mi familia. ¿Alguna vez les comenté que nunca sé qué hacer cuando alguien me pide una foto? Sí, creo que ya lo notaron. Pues estos recuerdos convertidos en fotografías, no son diferentes. Mi cara es exactamente la misma en cada una de ellas, excepto en esa que el tonto de Joe nos hizo reír con uno de sus comentarios sin sentido.

La verdad es que no podría tener mejor hermano que él. Podrá ser un inmaduro la mayoría del tiempo, pero es el que mejor me entiende de todas las personas en este mundo. Es por eso que siempre compartimos cuarto cuando estamos de gira. Algunas noches no dormiríamos por estar hablando de un sin fin de cosas. Él lo sabe todo de mí y yo de él… casi todo. Seamos honestos, todos tenemos ese secreto que no le contamos a nadie, ni siquiera al perro.

Quisiera que Elvis estuviera aquí.

Cuando terminamos con la pequeña sesión de fotos, entramos en donde se llevaría a cabo la verdadera fiesta. Muchas cosas de cristal pero aun así no era muy exagerado y la iluminación era increíble. Música de fondo salía de las enormes bocinas que se encontraban a ambos lados del escenario donde tocaría el grupo que se había contratado.

Los invitados comenzaron a llegar al punto de las nueve de la noche. Familia, amigos, personas que no conocía y más. Todos felicitaban a los recién casados, quienes no se separaban ni un segundo.

“Todo está muy lindo, ¿no crees?” Escuché una vocecita detrás de mí.

“Te estuve buscando por todos lados.” Sonreí al verla finalmente.

“Oh, anduve por ahí con Demi y luego nos encontramos a Joe así que nos quedamos hablando un poco más.”

“Sabes, escribí una canción para Kevin y Danielle.”

“¿En serio?” Preguntó asombrada. “¿Cuándo la tocarás?”

“No sé, supongo que en el momento que digamos nuestro pequeño discurso.”

“¿Por qué no me habías dicho?” Comenzamos a caminar por el lugar.

“Quería que fuera sorpresa, es todo.” Me limité a decir.

Minutos después nos encontramos con mamá, diciéndonos que el brindis sería pronto y que era mejor ir a nuestros lugares. Lo que quería decir que yo volvía a la mesa con mi familia; y ella estaría con Demi y no sé quién más. De verdad que no tengo idea quien hizo estos arreglos.

Los padrinos, o sea, Joe y yo, nos levantamos de nuestros lugares y pasamos al escenario, donde se suponía que todos podían vernos.

Dejé que Joe se encargara de las palabras. Obviamente dijo uno que otro chiste. También bromeó de cómo fue que él era el que quería llamar la atención de Danielle en primer lugar, pero al parecer fue Kevin quien tuvo más suerte. Después de eso, fue mi turno.

“Yo no tengo una grandiosa historia como la de Joe, así que decidí escribirles algo.” Danielle parecía estar conmovida y mi hermano me veía atento. “Lo siento, sé que esperaban algo mejor pero… ¡Soy músico! Es lo que hago.” Escuché a todos reír un poco y me dirigí al piano negro.

I Do. Ese era el nombre de la canción.

Enseguida de nosotros, pasaron las hermanas de Danielle. Y como era de esperarse, Dina tenía una historia completamente diferente a la de Joe. Ambos se contradecían, pero era gracioso.

“Por los novios.”

“Por los novios.” Todos levantamos nuestra copa y brindamos felices.

“Ahora le pedimos a los recién casados que pasen al centro de la pista para su primer baile.” Dijo un hombre y todos aplaudieron. “También recibamos con un aplauso a Keith Urban.”

Había olvidado completamente que esto ocurriría. Lo que nadie sabía era la canción que cantaría y ellos bailarían.

“Buenas noches,” Saludo. “Primero que nada, felicitaciones a los novios.” Ambos agradecieron con un gesto y los primeros acordes de la guitarra se escucharon. “Que sean muy felices.”

Kevin la tomó por la cintura y ella lo rodeo del cuello y comenzaron a moverse al ritmo de la música.

Well I know there’s a reason. And I know there’s a rhyme. We were meant to be together, that’s why… We can roll with the punches. We can stroll hand in hand. And when I say it’s forever, you understand… 

Con la Mirada busqué a _______ y junto a Demi estaban abrazadas, sonriendo y moviendo los labios.

That you’re always in my heart, you’re always on my mind but when it all becomes too much, you’re never far behind. And there’s no one that comes close to you, could ever take your place ’cause only you can love me this way.

Tenía que admitirlo, no había mejor canción que esta.

Me acerqué sigilosamente a ellas y abracé a mi novia por detrás. Ella tomó mis manos y coloqué mi cabeza sobre su hombro. Su delicioso aroma me invadió en segundos.

Comenzamos a mecernos al ritmo de la guitarra.

“Tantas personas famosas me intimidan.” Reí por su comentario. “¿Ya te diste cuenta con quienes estoy sentada?”

Observé a nuestro alrededor y me encontré con Miley y Liam. Creo que eso era su mayor problema. Digo, ¿qué tan malo puede ser estar sentado a un lado de Jordin Sparks? Exacto.

La canción terminó y una más movida la remplazó. Muchas personas se levantaron al instante para bailar. Nosotros preferimos sentarnos por el momento. La noche iba iniciando así que aún tenía tiempo para realizar mi plan.

Desde aquí podía ver como ellos se movían muy bien juntos. Definitivamente Miley había mejorado. No que antes era mala, pero ahora era mejor. Joe y Demi estaban con ellos y parecían divertirse.

A veces me detestaba a mí mismo. Quisiera tener el valor de levantarme y unírmeles, pero sabía que era algo torpe con mis súper movimientos de baile. Pero otras veces la pasaba bien observando.

“Si quieres puedes ir a bailar, no te preocupes por mí.”

“Nick, ambos sabemos que a ninguno de los dos se le da muy bien eso.” Bromeó.

“Pero sé que tienes ganas de acercarte. Puedo verlo en tus ojos.”

“¿Ah, sí?” Levantó una ceja perfectamente delineada. “¿Qué más te dicen mis ojos?” Los abrió aún más y no pude evitar reír.

“Amor, no tienes que hacer eso. Tus ojos son lo suficientemente grandes para apreciarlos.”

“Eres un tonto.” Se ofendió y golpeó mi brazo. “Y te informo que la palabra ‘amor’ no suaviza tu comentario.”

“Tus ojos me dicen que no estas molesta y que en realidad lo único que quieres es un beso mío.” Hice que girara su cara hacía mí. “Sonríe. Así te vez más bonita.”

De repente Single Ladies de Beyonce invadió nuestros sentidos y centramos nuestra mirada a la pista de baile. Joe y Dani se encontraban en el centro y todos riendo a su alrededor. La verdad era que Joe no había mejorado mucho en su baile desde aquella vez que filmamos ese video. Creo que le faltan los tacones.

“No puedo creer que este presenciando eso.” Ella soltó una carcajada y mi hermano se dio cuenta. Le hizo una seña para que fuera con él pero ella negó con la cabeza.

“Lo siento, esa no es tu canción.” Le susurré al oído y ella volvió a reír.

De un momento a otro ya teníamos a Joe a un lado de nosotros y no dejaba de moverse.

“Vamos a bailar, _______” Le ofreció su mano. “Deja al aburrido de Nick aquí.”

“Sabes que no bailo, Joe.”

“¿Me vas a dejar con la mano extendida?” La miró, primero a la mano y después a ella. “Te ves hermosa. Tanta belleza no puede pasársela sentada toda la noche.”

Me miró esperando a que dijera algo pero solo me encogí de hombros.

“Te odio.” Le respondió antes de tomar su mano y llevársela de mi lado.

“Me amas.” Escuché a mi hermano decir.

Miré a mí alrededor con la esperanza de encontrar a alguien con el mismo entusiasmo que yo.

Frankie.

Creo que olvidé comentarles que él también tuvo su entrada con una pequeña niña. Con su traje negro parecía todo un hombre.

“Campeón, ¿por qué no estas bailando como todos los demás?” Me senté a su lado.

“Estoy esperando la cena.” Respondió con sinceridad y no pude no reír por lo bajo. “¿Tu por qué no vas a bailar con tu novia?”

“Porque te estoy haciendo compañía.”

“Oh, eso.” Bebió un poco de agua. “De hecho, estas en la silla de Nina. Ella fue al baño.”

“¿Quién es Nina?”

“¿Recuerdas la prima de Danielle con quien hice mi entrada? Es ella.”

“Oh, bueno. Entonces supongo que iré a supervisar como va lo de la comida, ya que ni mi propio hermano me quiere.”

Me miró de reojo. “Está bien. Nicole puede sentarse de este otro lado.”

“Perfecto.”

Y justo como el pequeño lo predijo, la cena fue servida a los minutos. La música ahora era tranquila y todos se encontraban en sus lugares.

A lo lejos pude ver cómo _______ iba saliendo del tocador con otra chica de su edad y cabello oscuro. Una vez que estaban más cerca puede ver que se trataba de Selena.

Hacía mucho que no la veía. Ni siquiera sabía que iba a venir.  Su cabello estaba más largo y se veía más delgada que antes. Las observé un poco y me di cuenta que tenían un ligero parentesco, pero aun así era muy diferentes.

Le digo algo al oído a ______mientras veía a mi dirección. Ella asintió y siguió caminando hasta la mesa, mientras que Selena se acercaba aún más a mi dirección.

“Hola, Nick.” Me saludo sonriente. Me levanté de donde estaba sentado y nos abrazamos unos segundos.

“¿Cómo has estado? No esperaba verte aquí.”

“Muy bien, gracias.” Acomodó su cabello que caía en perfectas curvas. “Cambio de planes de último minuto.”

“Me alegra verte de nuevo.” Dije sincero, después de todo habíamos terminado las cosas bien. “Luces bien.”

“Oh, gracias.” Se examinó ella misma y acomodó su largo vestido. “Tú tampoco te ves mal, eh!”

“¿Cuánto tiempo estarás en Nueva York? Tal vez podríamos salir uno de estos días.”

“Me encantaría, de verdad, pero tengo mi agenda algo ocupada.” Se lamentó. “No sé si te diste cuenta pero conocí a una amiga de ustedes. Se llama _______.”

“Oh, ¿y qué tal?”

“Es muy linda aunque algo tímida.” Volteo a verla pero ella estaba entretenida hablando con Joe.

“¿Qué te dijo?” Pregunté curioso.

“No mucho, solo dijo que era amiga de ustedes y que vivía en Dallas.”

“Ustedes se llevarían bien.”

“Ya lo creo… Bueno, debo irme. Gusto en saludarte.”

Volvimos a abrazarnos y dio media vuelta.

“Igual.”

Después de eso me la pasé conversando con Garbo, quien estaba tomando un poco de tequila o algo por el estilo. No era muy tarde, pero ya comenzaba a decir incoherencias, por lo que era divertido. Al parecer se le subió muy pronto a la cabeza.

Me pregunto si Kevin esta ebrio. Aunque él no es de ingerir bebidas alcohólicas con frecuencia.

Una canción lenta captó mi atención y al mismo tiempo las luces se volvieron más tenues y el ambiente era más romántico solo en cuestión de segundos. Varias parejas comenzaron a levantarse de sus asientos para poder balancearse y tener un pretexto para estar más cerca.

Busqué con la mirada a la hermosa chica de cabello castaño y vestido negro, pero no lograba identificarla entre tanta gente.

Junto a la mesa de postres.

“Hola, extraña.” Le dije al oído y ella se sobresaltó un poco.

“Ah, hola.” Ni siquiera volteó a verme.

“¿Bailarías conmigo?” Le ofrecí mi mano pero ella seguía sin verme.

“No, gracias.” Comenzó a alejarse.

“¿Qué hice ahora?”

“Que no hiciste.” Me corrigió.  

“No entiendo.”

“Nada. Olvidalo.”

Nos quedamos un tiempo en silencio en lo que ella mordisqueaba su cupcake. Me quedé a su lado esperando a que hablara de nuevo pero no parecía dar señales. En cambio, estaba admirando a los recién casados y pude notar como una pequeña sonrisa se escapó de sus labios.

“¿Qué sucede?”

“No entenderías.” Volvió a mirarlos y luego a sus manos.

“Podría tratar.” La observé detenidamente y ella se dio cuenta porque el rubor de sus mejillas aumentó ligeramente. “¿Ahora sí me dirás por qué estas molesta conmigo?”

“Nick,” respondió como si fuera obvio. “he pasado toda la noche rodeada de extraños. Personas con las que no tengo nada en común. ¿Cómo quieres que me sienta?” Me quedé en silencio. “No esperaba que estuvieras todo el tiempo conmigo pero…”

“Pero has conocido a personas.”

“Lo más probable es que piensen que soy rara.”

“No es lo que yo he escuchado.”

“Como sea.” Rodó los ojos.

“¿Ahora sí quieres bailar conmigo?” La miré.

“Sí, pero no lo haré.”

“¿Por qué?”

Ella se encogió de hombros de nuevo y soltó una risita. Miré a mi alrededor en busca del por qué no querría disfrutar de una linda canción conmigo. Me paré de donde estaba sentado y acomodé mi traje. Ella seguía ignorándome. Me alejé un poco y me acerqué de nuevo, como si acabara de llegar. Aclaré mi garganta y saqué mi mejor sonrisa.

“Buenas noches, bella dama.”

“Buenas noches.”

“¿Me concede esta pieza?” Le ofrecí mi mano de nuevo.

Dudó un momento. “¿Por qué debería aceptar?”

“Por qué soy un terrible bailarín y usted luce de maravilla esta noche.”

“Me ha convencido.” Trató de no reír y tomó mi mano.

Le sonreí de nuevo y caminamos hasta el centro del lugar. Para ese momento, Amazed de Lonestar acababa de iniciar. Perfecto.

Nos miramos unos segundos y sonreímos como idiotas, luego ella solo agitó su cabeza de un lado a otro. Coloqué mis manos en su diminuta cintura y ella descansó las suyas sobre mis hombros.

“Espero que no me pise mientras intenta bailar.” Se burló antes de que comenzáramos a movernos al ritmo de la música.

“Haré todo lo posible.”

Every time our eyes meet, this feeling inside me is almost more than I can take. Baby, when you touch me I can feel how much you love me and it just blows me away. I’ve never been this close to anyone or anything. I can hear your thoughts, I can see your dreams.

Me gusta la letra.”

“Una de mis favoritas.” Admití.

“¿Y que lo trae por aquí, caballero?”

“Oh, ya sabe. Soy hermano del novio así que es mi deber estar aquí.”

“Interesante.”

“¿Y usted que hace aquí?” Le seguí el juego.

“Mi novio me invitó pero no lo he visto en toda la noche.”

“Debe ser un tonto.”

“Puede llegar a serlo algunas veces.”

I don’t know how you do what you do. I’m so in love with you. It just keeps getting better. I wanna spend the rest of my life with you by my side, forever and ever. Every little thing that you do, baby, I’m amazed by you.

Junté nuestras frentes y besé su nariz con cuidado. Seguíamos bailando y para mi sorpresa, no era tan malo después de todo. Me abrazó por el cuello y aproveché para abrazarla y acercarla aún más a mí.

No quería soltarla. No lo haría. Aquí con ella era perfecto.

“¿Lo consideraría inapropiado si la beso en estos momentos?” pregunté inocentemente.

“No creo que a mi novio le parezca bien.”

“No tiene que enterarse.” Le guiñé un ojo y sentí como jaló un poco de mi cabello. “Que agresiva.”

The smell of your skin, the taste of your kiss, the way you whisper in the dark. Your hair all around me, baby, you surround me. You touch every place in my heart. Oh, it feels like the first time every time. I wanna spend the whole night in your eyes.

“¿Le han dicho que tiene piel de bebé?”

“Oh.” Exclamé sorprendido y traté de no reír. “¿Es eso un halago?”

“Puede ser.”

Me acerqué a su oído y susurré. “Quiero pasar el resto de la noche en sus ojos.”

Ella me miró divertida. “Que original. Nunca antes había escuchado eso.” Y volvió a tirar de mi cabello.

“Tiene una forma muy peculiar de demostrar cariño, señorita.”

“¿Quién dijo que era cariño?”

Aun con mi frente sobre la de ella, cerré mis ojos unos segundos y guardé este momento en mi pequeño baúl. Quería recordar esto porque en este instante me sentía perfectamente bien. Tenía todo lo que necesitaba y más. Era feliz. Feliz a su lado.

Cuando me di cuenta, la música estaba terminando. Abrí los ojos y me encontré con ella mirándome. Sonreí automáticamente.

“Disculpe el atrevimiento pero debo hacerlo.”

Tomé su rostro entre mis manos y capturé sus labios con los míos. Los dejé unos segundos ahí, para luego moverlos lentamente junto a los de ella.

“Te quiero. Te quiero. Te quiero.” Repetí dándole pequeños besos entre cada frase.

“Podrás ser un tonto algunas veces, pero eres mi tonto.” Me abrazó y esta vez fue ella quien me besó.

Y después yo.

Y después ella.

Y luego tuvimos que buscar un lugar con más privacidad.

…Ya se imaginarán para qué.

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HELLO! Lizzie here :)

Bueno, no sé si sabían pero no tuve internet como por una semana… tal vez fue menos pero pareció mucho tiempo! Lo cual fue bueno porque así pude terminar este capitulo.

Ley del hielo a la que diga que está muy corto. Ha.

Uhm, por primera vez no sé que decir. Espero que les guste el capitulo porque me costó un poco de trabajo escribirlo. Y si fueran tan amables, pueden dar su opinión aquí http://imaginanickj.tumblr.com/ask :)

Eso es todo por hoy.

Gracias por todo! Las adorooo.

-Lizzie

  • 19th January
    2013
  • 19
lizzie ya recuperaste tu twitter? Tenemos tanto sin hablar :( ahhhh ya regreso PLL y eso me hace tan feliz jajaa solo que no tengo con quien platicarlo! Yy no canto porq ya no estas :( te extraño :( awwww bueno feliz año! (algo tarde) y espero estes bien! :) - A no es cierto - Sharon jajaja

Asked by: Anonymous

I keep bleeding, I keep, keep bleeding loveeee.

Noooo, aun no. La verdad no creo que lo recupere porque no puedo ni recordar el correo que usé para ese twitter :c

PLL, omg. askldk. Bryon! Que creepyyyy.

-A

haha

  • 6th January
    2013
  • 06
<3

Asked by: Anonymous

JAJAJAJAJA no tengo idea si eres la misma persona pero askdjasldk <3